Esta es la pregunta que me hago cada vez que leo y oigo opiniones sobre los derechos de unos y de otros. Incluso lo he preguntado alguna vez en twitter cuando sale el tema, y por respuesta he escuchado el eco en el vacío. Confieso que he dudado si escribir este post o no. Puede parecer polémico, retrógrado y recalcitrante. Incluso oportunista, ya que en esta semana se ha debatido en el Congreso la tan citada “Ley Sinde”. Mientras lo escribo se está votando, y realmente, sea cual sea el resultado, mi opinión no iba a cambiar.
Porque soy un autor. Lo confieso. Y también soy internauta. Y ciudadano. Y no pienso pedir perdón ni a unos ni a otros por ser ninguna de las tres cosas, juntas o por separado.
Este no es un post político, lo aviso. Es uno más de los post que escribo contando mi experiencia personal, y tratando de que se tengan en cuenta todos los puntos de vista. No sólo los más molones, los más fáciles, los más repetidos o los más convenientes para unos o para otros.
Pero es que yo soy un autor, bueno o malo, pero autor ¿a cuántos conoces tú?
Me va a resultar más difícil de lo normal ordenar las ideas, porque las tentaciones de mandarlo todo a la porra son muy fuertes. Me resulta muy curioso ver cómo todos tienen derecho no sólo sobre mi trabajo, sino sobre mis propios derechos. Tienen, sobre todo, derecho a opinar sobre mi trabajo.
Así que voy a dejar muy, muy claro, desde el principio, los tres temas en los que estaréis pensando:
Y por tanto, si según vas leyendo te vas cargando de ideas para contestarme usando esos argumentos en contra, desde ya te digo que no entraré en esa discusión. No me van esas guerras.
Porque yo de lo que hablo son de los autores. Como yo ¿A cuántos conoces tú?
Leyendo a la gente en internet, parece que los conocéis de sobra. Qué sabéis en qué trabajan cada día, cuánto trabajan, cómo trabajan, de qué viven… (que nadie se moleste por utilizar la segunda persona del plural, por favor). Simplemente digo, que la idea que flota en el ambiente es que los autores están forrándose sin hacer nada. No ya bueno o malo, simplemente, nada.
Aunque nadie duda de merecer su nómina. Incluso, lo normal es considerarse mal pagado. Pero en cambio, los autores, parece que ganan demasiado para lo que hacen. Esto, sin duda, es porque cualquiera conoce a un autor, y sabe exactamente lo que hace y cómo lo hace. Y por supuesto, sabe cuánto gana. (Fin del modo ironía).
Podría copiar y pegar los tuits y comentarios en foros, periódicos y blogs, pero me daría dolor de estómago. Y ya los habéis leído. Voy a resumir el “concepto”:
Estas cuatro ideas, en millones de variaciones posibles. Sin duda, apoyadas en un conocimiento real de lo que es un autor. ¿Tú piensas igual? ¿a cuántos autores conoces?
Voy a ir concretando, porque necesitaría tres blogs y siete vidas para explicarme, repitiendo la pregunta del título, pero esta vez te invito a que en la respuesta mental incluyas a los autores famosos, los que salen en la tele y en las radios y venden (sic) millones de discos, libros o películas. Piensa unos segundos… he dicho autores, no “artistas”.
Me apuesto algo a que la mayoría de nombres no son autores. Porque cuando salen nombres a la palestra, normalmente se confunde autor con cantante, artista o músico. Y no es lo mismo. Además, tras esos nombres famosos, hay miles de autores anónimos a los que nadie, ni la misma SGAE, defiende adecuadamente.
Un cantante, trabaja cantando. Un músico intérprete, tocando en directo o en grabaciones. Ellos sí que ganarán su sueldo directamente por el trabajo que hacen. Pero lo harán si hay una composición detrás. Y el compositor, no se va de gira. Es una parte fundamental, sin la cual no habría nada en ese negocio, pero que sólo cobrará una vez por su trabajo. ¿Una vez? Si, pero a plazos.
Los autores, cobrarán de quien compre los derechos (si, si, los derechos de explotación de una creación única) y con suerte recibirá un anticipo primero de lo que eso genere. ¿Pero qué puede generar una canción? Pues sólo un porcentaje, minúsculo, de lo que esa canción recaude por otro lado. Por la venta de una entrada a un concierto en la que se usará, por lo que una emisora de radio pague cada vez que la pone para generar contenido atractivo para su audiencia, y por ello cobre publicidad, o por cada vez que se compre un disco. Tú, usuario, no pagas cada vez que la oyes.
Y hasta hace poco, el principal ingreso eran esos discos. Un producto físico que era el sustento de una industria en la que había una parte física y material, que era el soporte de eso que llaman cultura.
Es cierto. Los avances son imparables. Lo digital hace inútil el soporte físico y posible la copia gratuita. La industria tiene que reciclarse, y no lo hace porque como en todos los sectores, es más fácil tratar de prohibir cosas y pedir subvenciones que innovar. Yo mismo intenté ver el otro día un video musical de Nacho Cano que no estaba disponible en versión oficial, por la que cobrarían derechos, y tuve que ver uno subido por un usuario a youtube de forma, perdonadme “pirata”. Si la discográfica lo pusiera, yo no tendría por qué pedir a un amable ciudadano anónimo que compartiera la cultura conmigo. Pero eso, para mi, como autor y persona, no me justifica que se considere que el autor no es el propietario de su obra, y quien decide cuánto quiere cobrar por su trabajo. ¿Y si el autor no quiere que esa obra se vuelva a ver porque no le da la gana? No sé, tal vez es una tontería pensar que el autor es el propietario de su obra. Pregúntale a alguno. ¿A cuántos autores conoces?
Igual que si cultivara tomates. Será el mercado quien me diga cuánto puedo pedir por ellos. Pero si cualquier puede entrar en mi huerto, como y cuando quiera y repartir mis tomates gratis, evidentemente no valen nada. Por eso, una cosa es que la industria tenga que bajar precios, y permitir el acceso a sus obras para difusión cultural, y otra que no tenga todo el derecho a gestionar eso, sus derechos.
Y ahora vamos con las famosas descargas… yo confieso que he bajado contenido de internet. Como la gran mayoría. Pero no me siento orgulloso de ello. Si hay una web donde puedo ver una película que por alguna razón no estoy dispuesto a pagar por ella, y probablemente sea la única forma de verla, la uso. Pero si la cierran, me parecerá normal. ¿Por qué? porque esa web no lo hace de forma altruista. No es una ONG. No defiende la cultura. Esa web existe porque gana dinero con el contenido que aporta. Vía publicidad. Es decir, en román paladino, vende contenido que no es suyo… Es, según la teoría que las defiende, “contenido público, un bien del pueblo, la necesaria cultura”.
Pero no es así. Ese contenido ha costado mucho trabajo y dinero generarlo, y se ha invertido en ello porque se espera ganar más dinero con ello. Como todo en la vida. Y sólo si ganan dinero, invertirán en nuevas obras y talentos unos, y esos talentos podrán trabajar en lo que les gusta a ellos, y te gusta a ti. Porque si no te gusta… ¿por qué lo descargas?
Hablar del fin de la cultura es como negar el cambio climático, lo crees o no lo crees. Pero poned la radio en España, y comprobad porqué siempre suenan las mismas canciones. ¿Porque hay que amortizarlas?¿Porque nadie arriesga? Así que la cultura no desaparecerá, está claro. Pero tal vez no sea la que a ti te gusta, porque sólo podrán producir los que tengan dinero, y puedan trabajar más sin pensar en ganarlo. O lo que les guste a los que tienen el dinero. Por ejemplo.
También podemos socializar, en el término político de la palabra, la creación artística y subvencionar a los autores. Pero dependeríamos de los gustos y color político de cada gobierno. Por cierto, tampoco suele gustar eso de que una película esté subvencionada y no recaude lo suficiente. Pero si no recauda, porque la gente la puede ver gratis en internet, entonces… ¿qué hacemos?
Y también podemos pedirle a los autores que sean fieles a su vocación sublime, y que compongan para nosotros sin esperar nada a cambio, porque la cultura es de todos. Eso me parece lo mejor, lo más puro. Os invito a que se lo propongáis a algún autor. ¿A cuántos autores conoces?
Lo que no puedo entender, como autor, es que si alguien tiene auténtica “necesidad” de ver una película, o de escuchar una canción a todas horas, o de leer un libro, no entienda que eso tiene un precio. El que sea. Porque cuando tiene necesidad de una Coca Cola, si que la paga, y si es de lata en una máquina, más cara que una canción en iTunes. Pero claro, no tienes posibilidad de descargarte una Coca Cola gratis de internet…
Este post habla de los miles de autores, que trabajan en la sombra y ganan lo justo para vivir. No de los grandes nombres, no de Rosario o Ramoncín. Habla de los que se forman en los conservatorios, y trabajan a diario muchas horas, con gusto, pero por trabajo. De quienes roban horas de sueño para escribir una novela, o de quienes trabajan de mensajero para pagar su primer cortometraje. De los que intentan vivir de lo que les gusta y por supuesto, ganar dinero con ello. Aunque a lo mejor lo que molesta aquí es que los demás ganen dinero. Y si ganan mucho dinero, peor. Es muy fácil incendiar twitter contra los empresarios, los controladores o los autores porque presuntamente, ganan mucho dinero y no lo merecen. Yo no conozco a ningún controlador, pero si quisiera ganar tanto como ellos, les preguntaría cómo hacerlo. Si alguno cree que un autor se forra fácilmente, que le pregunte a uno cómo se hace. ¿Conoces algún autor?
Resumiendo, que no entiendo que se defienda la cultura y no a sus creadores.
P.D. Estaré encantado de escuchar tus opiniones y comentarios, pero insisto que no hablo de cómo se gestiona el canon, ni de la SGAE, ni de la red neutral y no lo hago, a propósito. Porque lo que quiero explicar es que todos hablan de los derechos de los autores, como si esos derechos no fueran suyos. Son, somos, carne de cañón, en todos los bandos. Habláis de nosotros, pero no nos conocéis.
La foto de inicio, es de Libertinus Yomango. Un fotógrafo que decide libremente, como autor, cederlas de forma gratuita en su flickr. Pero si hubiera decidido cobrar por su uso, tendría todo el derecho del mundo y yo no lo tendría para ponerla en mi post.
Información Bitacoras.com…
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Tienes razón no es lo mismo un autor que un cantante, por ponerte un ejemplo, yo soy un autor, escribo, compongo música, y además soy interprete y cantante (aunque en vez de cantar algunos dirían que estoy matando un pollo) curiosamente no me dedico a eso, mi profesión se mueve por otros derroteros, que también implican una autoría, y en los que el día a día pasan por mis manos cientos de artículos grabados por el famoso canon, sí, soy programador.
Como autor (de novela corta, de música y de código que, aunque no lo creas, tiene una gran parte creativa) puedo decirte que no comprendo el que defiendes frente a tanta gente en el ámbito público, y creo, muy de veras, que estás equivocándote en la dirección de esas demandas. Las personas que gestionan tu dinero, que deciden cuanto pagarte y que están cobrándole de más a todo aquel al que te diriges por hacer compra de cualquier tipo de aparato que pueda almacenar unos y ceros, ¿crees que deberíamos nosotros, como autores de esos unos y ceros, ir a tus magnificas distribuidoras, las mismas que cobran ese canon, y pedirles la parte que nos pertoca? ¿Sabes porque nunca se pensó en un canon para este tipo de dispositivos, por la parte de la gente que los vende, y por la parte de la gente que crea el software para que corran sobre esos dispositivos? No hace falta, de momento, la industria se mantiene gracias a que hay empresas que contratan nuestros servicios, y que si no quieren ser multadas tienen que pagar una licencia, o un desarrollo hecho a medida. La cosa parece muy fácil ahí ¿eh? Pero esto solo funciona con las consultoras, y la gente que desarrolla sistemas de información, ¿que pasa con la gente que hace videojuegos? ¿Te lo has preguntado alguna vez? Las empresas de videojuegos han innovado, pasate por el sistema Steam de Valve, verás juegos de los más nuevos incluso a precios muy bajos, porque hacen promociones, y venden, porque si a mi me ponen un jugoso juego a 15€ en vez de a 30 o 60 pues prefiero comprarlo, y pagar la licencia del juego a tenerlo que descargar de forma “pirata”, si tus distribuidoras vendieran los discos con tus canciones, o tus peliculas que salieron de tus guiones, mucho mas baratos, incluso solamente en formato digital, yo los compraba, porque simplemente considero que no me hace falta pagar más para que toda la cadena de negocio se lucre, y seguir fabricando soportes físicos del disco sin que haya ningún problema.
Así que, te invito a reflexionar, si toda esta parafernalia de letras arrejuntadas que has públicado, no debería ir dirigida a aquellos que te pagan para que, modernicen su modelo de negocio, y así tu puedas seguir cobrando normalmente sin miedo a quedarte mas de un mes sin entrada de dinero por la simple razón de que, el disco con tus canciones no se vende.
Un saludo y recuerda que yo, como tu, que espero que lo seas, soy autor.
Yo soy negro desde 2006. No soy, por tanto, lo que se dice un autor ante la ley. No pido amparo ni consuelo, ni siquiera concepción. Sin embargo, comprendo perfectamente lo que dice José Carlos. La cesión voluntaria de una obra es eso, una decisión libre del autor. No es de recibo que cuando el autor no quiere regalar su obra se considere que éste está atentando contra un bien público: la cultura. Está habiendo cambios en el modelo de negocio. Eso es evidente, más desde la irrupción de Spotify y similares. Tardó en llegar, pero aquí José Carlos tiene razón, no se puede amparar bajo un´teórico´ bien de interés el enriquecimiento de unos a costa del trabajo de otros. Las páginas que alojan contenido protegido por derechos de autor sin el consentimiento de éste, y no me refiero a las que enlazan simplemente, están haciendo franco negocio. Y eso, muy señores míos, no puede ni debe ser así.
El primer problema, que frecuentemente olvidamos, es que hemos pasado de ser ciudadanos a consumidores. Con la excusa de que es “cultura” nos lanzamos a devorar -y peor que eso, a acumular sin sentido en nuestros discos duros – ingentes cantidades de música, cine, series y lo que se ponga a tiro. Muchas veces simplemente porque es fácil: haz clic en el enlace y deja que se descargue. Si hubiera que levantarse de la silla para hacer una descarga, se solucionaría la mitad del problema. Es evidente que la mayoría de los productos culturales es cara, más de lo que razonablemente debería ser. Yo no quiero que me regalen los discos o los libros, porque considero que el autor debe ganar dinero con su trabajo -como el fontanero o el profesor-, igual que yo quiero y necesito que me paguen por mi trabajo. De otra forma no podrían continuar componiendo o escribiendo. Pero tampoco quiero pagar un precio abusivo -como en la cafetería de cualquier aeropuerto. Y facilitar el acceso a la cultura no significa, ni remotamente, que puedas disponer gratis del trabajo de alguien. Si me puedo descargar tus canciones sin pagar, ¿por qué debería pagar la entrada a tu concierto? Menos demagogia con la excusa de la cultura. También existen las bibliotecas, hoy también “mediatecas” -eso sí es acceso gratuito a la cultura-, pero claro, hay que levantar el culo del asiento. Aquí se han creado dos bandos artificialmente. Lo que está claro es que muchos autores dejarán de poder crear si ven que todo su esfuerzo y tiempo dedicado no valen un duro. Igual que cierran muchas pequeñas empresas por la crisis. Si no estás dispuesto a renunciar a tu sueldo, ¿por qué piensas que otros deberían hacerlo? Y de paso: Rubén, me parece irrespetuoso que hables de “esta parafernalia de letras arrejuntadas que has públicado”, cuando tu forma de redactar y tu conocimiento de la gramática y la ortografía dejan mucho que desear. Espero que tu música sea mejor que tu literatura…
Rubén, ¿y por qué no te propones el año que viene intentar vivir de la música, aunque sea un año?, sea en la faceta que sea.
“flipao” me quedo. ¡¡¡no es posible darle al “tema” con más claridad…!!! Lo entiendo todo; en espíritu y en letra, aunque no soy autor, no soy casi nada; En todo caso, solamente soy consumidor. Conozco autores, actuales y clásicos; de los actuales, compro algo; mis bases culturales me llevan a eso. ¡¡¡Alguna vez, me he “bajao” algo de literatura…!!!; Solamente si el “producto” resulta ser muy caro y alguien me lo proporciona en la red. Estoy a la recíproca, que la uso mucho, bastante, en plano de los que llamo clásico, oséase, literatura desclasificada o así. De todos modos, estoy en la idea de que algunos productos de autores, en el mercado, se ofertan por mucho más de lo que valen; a menos precio, más ventas; creo, imagino; he leído estos días muchas cosas, hasta eso de que “…si el Office costara treinta o cuarenta “pavos”, no lo piratearía…”; no se qué pensar al final, estoy confuso, además de “flipao”… GERUNDIO
Tus disquisiciones no hablan de cultura ni de arte ni de ciencia ni de nada más que ganarse la vida.
Te aseguro que no es por ganarse la vida que un creador hace su labor, así que este seguirá creando aunque no le paguen y aunque se le vaya la vida en eso.
Quédate tranquilo que los creadores seguirán hcreando, haya sol y día despejado o haya tempestad.
No es relacionable el mundo de la producciónh creativa con el de la subsistencia; no se relacionan; no tienen, esencialmente nada que ver un mundo con el otro; ahí está el inmenso error en el que caes con este post. Lo que pasa es que hay quienes quieren, desean, ansían ganarse la vida haciendo lo que más les gusta, pero eso es otro asunto.
El sustento, llegue o no llegue no frena la creatividad porque, reitero, no se relacionan lo primero con lo segundo.
Tal es el tema de fondo. Y me encantartía que así no fuera, pero no mezclo mis ganas con mi percpeción de la realidad.
Pues yo conozco autores que están en contra de la Ley Sinde. Gente que, como muchos otros autores, sí se enteran de lo que pasa, que el modelo de negocio ha cambiado y ellos deben cambiar con él. Vivir de tu trabajo (o de lo que te gustaría que fuera tu trabajo) no es un derecho.
Un caso mucho más extremo y preocupante, pero impregnado de los mismos argumentos, es el de los retrovirales capaces de combatir el VIH. En la década de los 90 las companías farmacéuticas luchaban enérgicamente por proteger sus privilegios. Su argumento era simple: si se infringe la ley de derecho de autor para permitir que los países pobres tengan acceso a las drogas sin pagar, el precio sería peligroso. Lo curioso es que la inmensa mayoría de los cuadros de personal de estas farmacéuticas se habían formado en colegios, institutos y universidades públicas, es decir, financiados con dinero público (por no hablar de las jugosas subvenciones de las que disfrutaron estas industrias en concepto de I+D).
Conozco y trabajo con muchos autores y todos tienen una cosa en común: cuando les llega el cheque no saben a qué se debe o de dónde viene la cantidad que les asigna la SGAE, eso si, lógicamente están felices por cobrar y no hacen demasiadas preguntas. Se amparan en los derechos de sus obras, en el dinero que genera su difusión, proteger la cultura y bla, bla, bla…
De lo que no hablan es del sistema de producción cultural español, dependiente casi en su totalidad del dinero público o del dinero que invierte el estado y las autonomías en auditorios, escuelas, universidades, fiestas patronales…
¿Alguien duda que la Sagrada Familia es una obra de arte? ¿cobró Gaudí algún tipo de canon a los que la admiraron y se sintieron maravillados? Una cosa es que los creadores (en muchos casos) tengan unas condiciones laborales leoninas y otra muy distinta es que un sistema de retribución que depende de organismos privados (cuyo objetivo último es la optimización del beneficio) sea justo. Los datos dicen que nunca antes se había producido tanto y de tanta calidad, cada vez se consumen más bienes culturales ¿cuál es el problema? ¿en qué modo peligra la cultura?. ¿creen los distribuidores de verdad que al descargarme una película estoy dejando de comprarla? ¿creen que si no tuviese un disco duro con 500 Gigas de música, esa misma música estaría en mi estantería en forma de CDs?
Otro aspecto que hay que tener en cuenta y que el autor de este post sabe perfectamente es que la difusión de una obra está relacionada directamente con la acción comercial (el marketing y la inversión en publicidad entre otras cosas) y no con su valor cultural (concepto difuso) de modo que se fomenta una cultura industrializada, conservadora y muy alejada de cualquier cosa que no sea la producción de dinero. Suelen pagar el pato los creadores valientes, inconformistas e innovadores. Estos no encuentran grandes grupos de distribución que quieran dar bola a sus obras, porque “no son comerciales”, créanme, se muy bien de lo que hablo, lo veo cada día.
Lo que la SGAE y otras organizaciones que quieren monopolizar la cultura defienden son derechos de clase, enarbolan la bandera de la cultura como si dependiese de ellos que hubiese cultura y es mentira. Habría producción cultural sin SGAE, sin EGEDA, sin Teddy Bautista, etc.
Si usted es un jeta, lo más importante es entrar en este círculo de privilegios, una vez allí, llénese la boca con palabras como cultura, creación e incomprensión, pero sepa que hace tiempo que le hemos calado, que no le creemos y que vamos a consumir tanto producto cultural como podamos y queramos, lo hicimos con los casetes y lo haremos con los bits.
Recomiendo al autor un tema para otro post: las lamentables condiciones laborales de determinados trabajadores, incluso podría escribir uno centrándose en los trabajadores de las industrias culturales. Pero mientras se trate de los illuminati y sus privilegios que no cuenten con la gente decente.
Por cierto, también soy autor y mi empresa me exige estar dado de alta en SGAE (ellos también se lo exigen los grupos de distribución, es decir, los que deciden lo que es cultura) para poder trabajar. Como no soy idiota, el dinero me lo voy a gastar estas navidades, pero eso si, sigue siendo una injusticia de narices.
Podríamos esgrimir argumentos hasta mañana (me gustaría mucho hablar de esos “creadores desconocidos” y de la diferencia entre “artistas” y “autores”, que no cambia ni un ápice mi planteamiento) a ninguno nos moverían de nuestra postura. Creo que la diferencia la marca el sentido de compromiso y responsabilidad social. A su pregunta respondo: a muchos, conozco a muchísimos autores.
Wendy, no me lo planteo, porque no soy buen músico, porque a mi lo que se me da bien son los unos y los ceros y luego porque se de buena mano lo que es estar en el mundillo, puede que no lo haya vivido, pero antes que yo, mi profesor de guitarra ha intentado abrirse paso en el, y siendo autor cantante o bailarin, si no quieren que salgas no sales.
La razón por la que de verdad no me dedique a la música simplemente porque a mi me gustan más las maquinitas, aún y así no se a que viene tal pregunta, se puede ser autor, mientras tienes otro trabajo, un autor de los que regalan su cultura, yo estoy de acuerdo con el señor que aqui escribe, lo que no estoy de acuerdo es en a quien dirige esta misiva, porque quien le esta fastidiando son los empresarios, que, con sus precios abusivos en cultura y demas bienes no culturales estan vetando la compra de estos habiendo un claro competidor a expensas de cualquier usuario que tenga un raton un teclado una pantalla y un ordenador conectado a internet.
Es incongruente que la industria de la música pretenda cobrar un plus en productos que no pertenecen a su ambito, discos duros, ordenadores, ipods, toda clase de productos electronicos (incluidos los moviles) y que luego decidan que lo suyo es que puedan cerrar webs de descargas, segun ellos ilegales, segun los jueces legales, sin tener que pasar por el juzgado y que la peticion sea tumbada por ilogica. No se puede tener todo en esta vida, cobran de un sitio de mas que saben que seguro van a cobrar, haciendote entender que eso es porque saben de sobras que vas a piratear, es decir estas pagando el precio de ese disco tan molon que te vas a descargar (según ellos) y luego obviamente, haciendo ver que somos unos delincuentes, te dicen que quieren cerrar webs de descargas, porque son ilegales, vamos, a mi entender lo que quieren es librarse de la competencia, porque, ahora que ya tienen a sus expensas el canon, y lo cobran casi hasta en el melon de la frutería, pues sería muy jugoso que todo el mundo en vez de descargarse cosas les comprase todos los discos de sus artistas favoritos, porque señores, los que quieren todos ellos, ahora mismo es pagarse la vida a las expensas de los usuarios, y respetando al que escribe el post, de los autores también, puesto que el canon abusivo en mayor parte acaba en los bolsillos de los 4 mandamases, a quiend eberia ir dirigida esta carta? creo que esta claro, a quien tiene que animar a la gente a comprar discos y libros, en vez de hacer lo que estan haciendo, porque cada vez mola mas descargarse libros y discos, y peliculas y series, porque? porque a ellos les jode no tener el control de lo que yo descargo.
Que se jodan, que se adapten, y que no se quejen tanto.
Un apunte es que, curiosamente sobre la tumbada de la ley sinde, solamente se han quejado los que tienen intereses en distribuidoras, ahi lo dejo. Las distribuidoras estan haciendo que los autores, que como vemos aqui no tienen culpa de nada, y que, probablemente en gran parte esten en contra, se opongan al ciudadano de a pie porque es muy facil confundir autor con cantante, aunque se hable generalizando todos sabemos que aquellos de los que se habla es de aquellos que se quejan dia si dia tambien, y a la vista esta como una ministra de cultura que se ha puesto en contra a toda la comunidad internetera, no dimite, porque quiere la pasta, y sin puesto no hay ley y sin ley no hay pasta. Que dimitan como lo hacen los ministros ingleses cuando la cagan.
No merece la pena, J., de verdad. Parece que si hicieran un informe PISA con carácter retroactivo, descubriríamos que hay mucha más gente de lo que creemos incapaz de entender lo que lee. Por no hablar de la capacidad de argumentación. Comparar la necesidad de medicamentos para combatir el sida con la descarga de música o cine… Igualito. Y si se trata del poder de las cadenas de distribución, ¿qué me dices de los tomates? Pero no te los llevas de la frutería sin pagar, porque si te ve el dueño te mete un estacazo o llama a la policía. Vamos, que la gente se descarga “cultura” para luchar contra las desigualdades y combatir la voracidad capitalista del sistema. Los héroes del pueblo.
Sr. Ochoa, cobrar por tu trabajo sí es un derecho. Apropiarse del trabajo de otro, no. Mire qué facil.
Sr. Meza, el creador no dejará de crear. Si quiere regalar su trabajo es muy libre de hacerlo. Y si quiere cobrar por él, también. Vuelvo a los tomates: si quiero cultivarlos y regalarlos, pues muy bien. Pero si quiero venderlos, me los tendrán que pagar. Si los consideran caros o malos y no los compran, tendré que bajar los precios o dedicarme a otra cosa. Pero no resignarme a que me los roben. ¿Cuánto cuesta producir un coche? ¿Y cuál es su PVP? Pero qué difícil es llevarte uno sin que te pillen… Qué fácil, ¿verdad?
No me interesa la ley Sinde, ni la SGAE. Pero no puedo entender que se justifique abiertamente la libre disposición del trabajo de alguien por el mero hecho de que sea un bien cultural. Los discos y los libros son caros, y por eso me lo pienso mejor antes de comprar cualquier cosa. Si fueran más baratos compraría más, claro. También me compraría unos zapatos mejores, pero en la zapatería me dicen que no, que tienen un precio y que hay que pagarlo.
Y para terminar: con lo que se paga en un año de ADSL da para comprar los cuatro discos, los cuatro libros y las cuatro películas que de verdad merecen la pena. Y hasta te sobra para unas cañas…
E insisto: si quieres cultura gratis, hazte socio de una biblioteca pública. Si lo hacemos todos, a lo mejor hasta bajan los precios.
Rafael, gracias a que pagamos un canon por el ordenador con el que descargamos musica y libros, y según lo que nos han hecho entender, hemos pagado ese derecho de copia sobre esos bienes culturales.
Las cosas tienen un precio, ahí no te lo discuto, pero donde se ha visto que tu tengas que pagar un dinero adicional por el disco que compras, si se supone que con el disco ya pagas tu derecho de copia, porque tienes que pagarlo en la cadena o aparato electronico que reproduzca esa copia que tu tienes en tu estante? o en tu estante y tu ordenador, porque tienes derecho de copia. En los videojuegos es lo mismo, y ojo, que la cantidad de personal cualificado que hay detras de un videojuego es, si cabe, tres veces mayor que el que necesitas para crear una canción, la cantidad de horas, es mayor, y los problemas durante la producción del mismo inciden seriamente en este, y lo retrasan más que un disco de música, y no hablo de resfriados, porque en proyectos como un HALO, o Diablo III, o cualquier juego que se precie, ya tiene contado el tiempo que puede tener a personal enfermo, sino en problemas reales con su producción, por los temas que puedan suceder.
Mi muy señor mio, los juegos suelen oscilar entre 30 y 60 euros, por lo general, habiendo excepciones, sin contar, obviamente con los packs de juego, y las chorrocientas expansiones, porque un disco, que se supone cuesta menos money porque los riesgos en los proyectos suelen ser mas bajos, y porque realmente el equipo para producirlo cuesta bastante menos que el equipo para un videojuego, y que además pueden sacar tajada de conciertos y bla bla bla, cosa que en según que casos las productoras de VJ no pueden, en el caso de conciertos, aun no he visto yo un concierto de Age of Empires, por el que cobren mas de 70 euros la entrada.
Esto es como los controladores, el autor que se queje al pueblo debería merecerse la misma respuesta que obtuvieron ellos en gran medida, si no te gusta tu trabajo, pirate, pero no vengas a joder al resto de la poblacion. A mi me parece muy normal que alguien quiera cobrar su sueldo, pero a que se debe que andes intentandoselo cobrar al ciudadano? o simplemente quejandose al ciudadano, como en esta entrada.
Rafael, deberías leer con calma y escribir sin ponerte nervioso. Como he dicho sobre el VIH: “es un caso más extremo y preocupante”. Según tu argumentación, si no tienes dinero para pagar algo, no tienes derecho a ello, ya sea un coche o un tomate, pero te equivocas, tenemos derecho a multitud de cosas “gratis”, como la educación o la sanidad y es conveniente que nos afanemos en conservar e impulsar el acceso a este tipo de “cosas” que son positivas y determinantes para el bienestar general. Deberíamos entender que el nivel cultural de un país está directamente relacionado con su nivel de desarrollo (económico, cultural y social). Nadie está hablando de llevarse cosas sin pagar, de hecho no es ilegal compartir, quiero decir, que yo te puedo dejar a ti un disco Y NO ES DELITO, así de fácil. Y a ver si ahora me explico un poco mejor: si a mi me encargan, por ejemplo, un guión, deben pagármelo con dinero, y no con promesas de que “si esto sale” nos vamos a forrar (entre otras cosas porque el que se forra de verdad es el empresario). Yo no estoy de acuerdo con la desregularización y los “usos” abusivos que existen en el sistema de producción cultural español y por eso no lo voy a pagar. Los autores tenemos sin duda un problema: que nos putea cuanta empresa hay. Por último, no creo que ese informe PISA nos saliera tan mal Rafael, hay figuras como tu que contribuirían notablemente a mejorar los resultados (Tu argumentación basada en el mundo del tomate es propia de propia de un genio). Felices fiestas!
Estimados Rubén y Pero qué… Tal vez el problema sea que no hablamos exactamente de lo mismo. Lo veo claro cuando hablan de empresarios forrados, o del canon. Creo que el post habla de los autores que simplemente tratan de vivir dignamente de su trabajo, cobrando de manera proporcional y justa por su esfuerzo y calidad. No de grandes emporios económicos moviendo millones de euros de beneficios. La educación y la sanidad ya son gratuitas. Las bibliotecas públicas también. Y me temo que no existe ese derecho a disfrutar gratis de todo lo que uno considere oportuno. Del mismo modo me temo que nuestro amado sistema capitalista tiende, efectivamente, a que tengas que pagar por todo, y cuanto más, mejor. Sólo me pregunto – y no he encontrado a nadie que me responda con algo de coherencia – por qué extraña razón todo aquello susceptible de ser digitalizado y descargado vía internet tiene que ser gratis. Ya sé que puedo prestarle a alguien un disco, o un libro, o una película. O diez, o cien. Cuando yo era joven, en tiempos del vinilo y el cassette, y el vhs, había quien se compraba un LP en El Corte Inglés, lo grababa en una cinta y devolvía el disco diciendo que se lo habían regalado y ya lo tenía. Un poco más laborioso que el “clic”. En cualquier caso, está claro que cada uno debe responder de su propia ética, al margen de lo que las leyes establezcan. Al final, los que saldrán perjudicados, como siempre, serán los pequeños empresarios, los autores independientes. Y las grandes corporaciones seguirán haciendo caja. Siempre encuentran la manera.
Lamento haberte ofendido, Rubén, con mi alusión a PISA. Desgraciadamente, el nivel cultural en España es bastante más bajo de lo que debería. Y la dejadez gramatical en internet es preocupante. Sí, todavía pongo acentos en los SMS… Y ahora va la RAE y me los cambia. Felices Fiestas y próspero año nuevo (y no lo digo con ironía).
PD: ¿Qué les pasa a los tomates?
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