Cómo cambiar el mundo con un coche de choque

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Hay un refrán por ahí, de esos de sabiduría popular, de esos de: “ya te lo dije”, que dice que lo que mal empieza mal acaba. Nosotros, los humanos, que, por lo general, somos bastante dados al dramatismo y no solemos cuestionarnos de antemano las reglas tácitas de las cosas, hemos asumido, con el paso del tiempo, que eso es básicamente así. Hay otro refrán, también de esos de sabiduría popular, pero en este caso de esos de: “todo va a ir bien”, que dice que: “La opera no acaba hasta que canta la gorda” Soy el único niño de mi colegio que suspendió pretecnología, que ya es decir. De los más de dos mil niños que habían pasado por las clases de ese profesor, a mí fue al único que me dijo la frase: “tú no estás hecho para esto”. Mis mejores amigos del curso me echaron de su grupo de trabajos manuales. (preguntad a Alvy o a José Carlos). Qué le voy a hacer… no he podido dibujar jamás una línea recta con un Rotring sin manchar toda la página. No he podido arreglar nunca un enchufe sin que la cinta aislante acabe pegada en todas las direcciones y por todos lados del cable y de mis manos. De hecho, no he conseguido jamás pegar algo a algo sin que acabe lleno de pegamento yo, el objeto, la casa y los que viven en la casa. Soy el lado oscuro de MacGyver, soy el AntiMacGyver. Con este background a mis espaldas, tenía tanto miedo en los últimos años de mi carrera de Bellas Artes que me hice restaurador de esculturas y policromías. Lo que hace el miedo…¡Un manazas restaurador! ¿Buena decisión? Evidentemente no. El resultado una vez más fue un: “por Dios Cantolla, déjelo!”. Mi primer trabajo de diseñador gráfico me lo encargaron a los diecinueve años. Se trataba de hacer la nueva imagen corporativa de Cigarcanarias y del re-diseño de las vitolas de sus puros y cigarros. ¡Vitolas de puros!. ¿Dónde está eso en el universo? Un sitio raro seguro; pero las tallas del XVIII no me necesitaban y había que buscarse la vida. Me lo tomé muy en serio. Las ideas que les presenté a lápiz gustaron, así que me encargaron un “arte final” para poder tener los definitivos e imprimirlos. Aquella fué la primera vez que oí las palabras “arte” y “final” juntas. Me fuí a casa temblando. Me estaban pidiendo, a mí, que no he conseguido clavar un clavo recto en los días de mi vida, un acabado profesional. Y pasó lo que tenía que pasar. Compré un letraset, esas tipografías de antes que se pegaban como los tatuajes de los “Bollicaos”, un bolígrafo que pintaba en color oro, pegamento “Imedio”, unas tijeras y un kilo de Aironfix. Ni pantonero ni nada: los colores los sacaba de las fotos de las revistas de mi madre. Lo recorté con todo cuidado con las formas del diseño que tenía en los bocetos; pegué unas cosas encima de otras; los textos los cubrí de dorado y finalmente puse el Aeronfix encima…No quedó bien. En realidad quedó tan sumamente mal que decidí recortar las esquinas del papel en redondo para ver si el efecto despistaba un poco la vista, con lo que conseguí que quedara aún peor. Lo hice lo mejor que pude, puse mi alma en hacerlo bien y acabó… horroroso. Aún así lo presenté: era mi compromiso. El cliente me miró, me dio unos golpecitos en la espalada y me dijo con extraordinario cariño una variante de esa misma frase que me han repetido tantas veces: “esto te queda grande, ¿verdad?”. Es cierto que empecé mal. He pensado muchas veces en como conseguí salir adelante y creo que fué a base de intentarlo una y otra vez. Cuestión de energía y de orejas y ojos abiertos. La única manera segura que se me ocurre de no conseguir hacer “algo” importante en tu vida, es no estar dispuesto a empezar una y otra y otra vez, y a no estar lo suficientemente despierto para moverte de tu sitio natural a otro. Siempre lo he imaginado como meterse con un “coche de choque” en una habitación oscura: aunque golpees una y otra vez contra las paredes y los muebles, con suficientes fichas acabas saliendo por la puerta. En el fondo el cómo pensamos sobre las cosas que hacemos es lo que las convierte en buenas o en malas y no lo que creemos que los demás están pensando, ni las limitaciones auto-impuestas que arrastramos, ni la tendencia a considerar los errores como un estigma que acabará con nosotros. ¿No iba Colon a la India? Un mal comienzo no tiene por qué ser definitivo. Ni siquiera pienses en tu suerte. Si haces cosas, te pueden pasar cosas. Si haces muchas cosas, te pueden pasar muchas cosas. Pero si no haces nada, no te puede ocurrir nada. Peter F. Drucker, a quién os recomiendo que leáis, suele poner el ejemplo de una empresa india que compró una licencia para fabricar una bicicleta europea con un pequeño motor auxiliar. La bicicleta no tuvo éxito, pero la empresa notó que había muchos pedidos solamente del motor. Descubrieron que la gente utilizaba el motor para sustituir las bombas manuales con las que regaban los campos y la empresa acabó vendiendo millones de bombas de riego… Viví el nacimiento del Desktop Publishing y de Apple en España y acabé por hacer rectángulos y tipografías perfectas. Estaba por ahí haciendo “algo” y me subí a ese tren. El diseño gráfico y la excelencia en el detalle pasó a ser parte de mí. Trabajos más finos que “al milímetro”. Trabajos “al pixel”. ¿Podéis ahora imaginar lo que siento al ver Pocoyo tan blanco y tan perfecto? Acabé encontrando el camino. Siempre lo encuentras si te empeñas en buscarlo. Sigo siendo un caos pero descubrí un sitio para mí, para un incapaz con las manos. Y no me fué mal. Hoy, con algo de perspectiva, no me parece nada extraño: es algo que puede hacer cualquiera con la mente abierta y la energía de un coche de choque con suficientes fichas.

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Lo asombroso es que siendo un negado para los trabajos manuales estudiaras Bellas Artes. Mi caso es el contrario: sobresaliente permanente en pretecnología y desastre total en pintura y escultura en BBAA. En mi caso la frustración antes del Mac era porque quería todo hiper-perfecto y nunca lo conseguía. También viví el origen del Mac en España hace ya mas de 20 años, y la magia de componer textos justificados sin miedo a las correcciones de ultima hora. Hoy he conseguido que el diseño sea una forma de disfrute, y la vida me ha enseñado que el gozo está en el proceso y en lo que aprendes durante, y no tanto en la perfección del logro como en el placer de conseguir realizar. Efectivamente, si no empiezas nunca podrás acabar, pero… si en el proceso tiras la toalla ¡tampoco acabas!

Comentario por Mariaenlisboa — Diciembre 25, 2009 @ 1:45 pm

Aissss….esa espinita clavada desde los tiempos de maricastaña. ;-)

Precioso regalo de navidad.

Lo que me lleva a reflexionar tu post es sobre la gestión del talento que se hace en las escuelas y la lógica de los planes educativos. Yo era tan mal estudiante que abandoné toda esperanza de entrar en bellas artes pues no lograría la nota media de entrada jamás.

Por cierto, ya que sacas batallitas, les contaré yo otra: Recuerdo cuando a tí y amí nos decían los profesores que nunca llegaríamos a nada si no dejábamos de hacer dibujitos en los libros de texto y los cuadernos… qué visión de futuro! Tú creador de la serie de dibujos animados de más éxito de nuestro país y yo…diseñador pinta monas ;-)

Feliz Navidad.

Comentario por Jose Carlos León — Diciembre 25, 2009 @ 2:05 pm

Información Bitacoras.com…

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Trackback por Bitacoras.com — Diciembre 25, 2009 @ 3:05 pm

David, capullo, queremos un libro tuyo!

:)

Comentario por Angel maria — Diciembre 25, 2009 @ 5:36 pm

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Trackback por uberVU - social comments — Diciembre 25, 2009 @ 5:51 pm

Lo mejor de todo es que no solo eres diseñador. Eres un gran pensador de diseño!!! Y como dice Angel Maria, queremos un libro escrito por ti YAAAA!!!

P.d. Perdon x la ausencia de acentos. Esto me pasa por escribir desde un PC… virus y esas historias…

Comentario por Mar — Diciembre 25, 2009 @ 8:20 pm

Me ha encantado tu post, ese es el espiritu que deberiamos tener todos y que yo estoy intentando inculcar a mis hijos, pero creo que algo tienes que traer tu de fabrica para que funcione 100%

Comentario por Camp — Diciembre 25, 2009 @ 9:49 pm

Interesante espacio y post.

Feliz navidad y felicidades

Comentario por dreig — Diciembre 26, 2009 @ 1:28 am

Cuando la cabeza construye y lo hace en buenos cimientos equivocarse es un lujo. Ya sabes lo que no has de hacer o al menos queda claro cómo no tienes que hacerlo. Y mantienes que es eso o aquello a donde quieres llegar. Los medios, el camino, la herramienta para conseguirlo se trazan para ello si no te rindes. Sabes, David, que conservo a modo de amuleto (je, je) aquél acero aplastado con el que te reventaste la uña de un dedo (diossss, que martillazo) pero no se si sabes que tarifé con todo ese departamento de Escultura cuando, entre todos, decidieron que figurara como no presentada en vez de atreverse a suspenderme. No fueron capaces de calificar lo que, por entonces, yo hacía. Hormigones, aceros, gomaespumas, cristal, conceptual. ¿Cómo te quedas si el catedrático de la especialidad es incapaz, reconocido por él, incapaz de emitir al menos una opinión? Se lo rogué (un tanto brava, reconozco). Se remitieron a que aquello “no era el ejercicio” pero no escuché ni un sólo comentario respecto a Malévich que era el motor de aquellas tres piezas. Si no me licencian ellos, que me licencie la vida. Y hasta hoy. Barajé la posibilidad de restauración escultórica pero sé que hubiera terminado poniéndole dos manos izquierdas a cualquier angelito. Mejor ahora que también bailo con Patrimonio “al pixel” y no con isopos de algodón. Ah, ya tengo mas fichas. Sigo en el camino.

Comentario por ZeliaBlue — Diciembre 26, 2009 @ 3:36 am

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Pingback por Cómo cambiar el mundo con un coche de choque — Diciembre 26, 2009 @ 3:50 am

GENIAL, como siempre.

Comentario por Idoia — Diciembre 28, 2009 @ 10:58 am

vas bien Dragón!! quizás tiene razón Mar y tendrías que ponerte a escribir un libro. Acumulas ya varios post sobre el sentido bello del fracaso. Entiendo que lo del libro te asuste un poco pero si no lo ves claro, yo que tú me tiraría al formato comic serio incorporando toda tu tesis sobre los superpoderes. Ánimo y abrazo. Ráfagas!

Comentario por jorge moragas — Diciembre 28, 2009 @ 1:36 pm

¿No iba Colón a la india? jajajá, me parto. Probablemente sabía perfectamentea a dónde iba, pero algo hay que decir para convencer a los que ponen la financiación, no?

Ayer estuve en la central de hacienda para dar de baja mi empresa. Al entrar en la habitación vi a 85 personas esperando para lo mismo. Algo me hizo sentirme en el sitio equivocado. De pronto apareció un coche de choque, me subí de un salto y salí pitando de allí.

Viva el 2010 y todo lo que traiga!!!!

Comentario por peep jordan — Diciembre 31, 2009 @ 2:59 pm

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