La televisión de la muerte del año 2010
Recuerdo perfectamente la mañana siguiente a la muerte de Diana de Gales. Era el 1 de septiembre de 1997. Ese dÃa me levanté y me encaminé a mi nuevo y flamante trabajo en Canal C: de Canal Satélite Digital. Iba a trabajar en la tele, pero aparentemente no tanto como la memoria de la fallecida Ladi Di: prácticamente era imposible encender un televisor sin ver su cara sonriente sobreimpuesta sobre un plano de plató con caras de contertulios apenados.
Cuatro dÃas más tarde murió Teresa de Calcuta, y entonces sà que fue el acabóse. Las dos santas por aclamación popular competÃan en horario, calendario y en el imaginario de las caras fruncidas que aparecÃan en las pantallas. Pero incluso en la programación de tarde el morbo tiene un lÃmite, y es que las horas sólo tienen 60 minutos, asà que los hábitos de la albanesa y los trapitos de marca de la galesa no sólo competÃan los unos con los otros, sino también con esas parte esenciales de la programación que son los anuncios y las habituales concesiones a la galerÃa informativa.
En esta cultura de las celebrities cada vez conocemos a más gente (al menos de vista y por la tele), con lo que cada vez las muertes de personas públicas serán más frecuentes, y la televisión generalista no puede dedicarle ya más espacio al famoseo y al culto a las más bajas pasiones. Si le añadimos las inevitables catástrofes naturales, apenas quedan horas en el dÃa. Enciendan si no la tele y vean las hagiografÃas de Delibes, los terremotos de Haità y Chile, el asesinato de ETA en Francia y el aniversario de los atentados del 11-m, programación que apenas deja sitio en la parrilla de tarde para las mujeres maltratadas y los niños hambrientos. ¡Es lamentable!
Existe, sin embargo, una forma de poder cubrir las necesidades del interés general siguiendo un modelo de programación televisiva ya probado con éxito en otro tema: los deportes.
No hay que aborrecer el deporte para darse cuenta de lo aburridos que pueden ser los canales temáticos deportivos de la oferta de cable y satélite. La mayor parte del tiempo lo pasan esperando a que lleguen los eventos que realmente atraigan al público, y mientras tanto venga a pasar campeonatos de curling o de petanca. En los 80 las especialidades eran dardos y billar, aderezados con fútbol australiano, pero el efecto es el mismo: relleno hasta que llega la emoción de unos Europeos de Fútbol, un Giro o una Vuelta, unas Olimpiadas…
Pero no todo el mundo puede adquirir los derechos de emisión. La F1, el baloncesto, los eventos antes mencionados son exclusivos, y conseguirlos es caro. En el panorama de canales deportivos, el que tiene las imágenes se lleva el gato al agua, y los demás… me pregunto qué programan en esas fechas. ¿Quizá un especial de los mejores momentos de la historia de los campeonatos de petanca? El modelo es, desde el punto de vista económico, algo ruinoso: tienes que gastar en mantener el canal abierto durante horas, dÃas, meses, esperando al momento en que tengas algo interesante que dar a tu público, y resulta que ese algo es exclusivo y caro de comprar.
Este no serÃa un problema para un hipotético Canal Porvenir dedicado a la muerte. Durante la programación habitual, el canal se podrÃa dedicar al morbo de bajo nivel, con documentales, series y programas de actualidad dedicados a la Parca: una serie sobre El Libro de los Muertos tibetano darÃa lugar a Buffy Cazavampiros o a Muertos como yo, y las series vendrÃan seguidas por talk shows con su parte de calité y su parte de frikismo. La parte de calidad de la mano de Francisco Pérez Abellán y sus sucesos luctuosos de la historia de España, con JeÅ›us Palacios rememorando grandes asesinatos de la era dorada de Hollywood. El lado más trash (pero no menos solemne) servido por Jesús Mariñas rememorando la muerte de Carmina Ordóñez y por Iker Jiménez contándonos de las psicofonÃas y otras ultratumbas de ignorancia-ficción.
Asà todos los dÃas: la cuota de ficción se puede rellenar con todo tipo de series: desde Dexter hasta Se ha escrito un crimen; todo vale mientras haya muertos. La parte de documentales también: sirven los documentales de naturaleza mientras sean cruentos, quizá con ataques de tiburones o leones degollando gacelas, y también las series de Grandes Accidentes de Aviación, Grandes Guerras Mundiales, o Grandes Cataclismos Naturales. El equivalente diario de los informativos tendrÃa que dedicar tiempo a las efemérides: cada 1 de septiembre recordarÃamos a Diana de Gales, cada 5 de septiembre a Teresa de Calcuta, aunque por supuesto con un especial al final del programa para celebrar los Grandes aniversarios: 10 años después, 25 años después, etcétera.
El cine es fácil de cubrir: están Ghost, Crimen ferpecto, Atrapame a ese fantasma y tantas y tantas pelÃculas con un personaje muerto que se aparece a los vivos. Por valer, valen hasta las de Star Wars con sus Jedis apareciéndose en plan holograma ectoplasmático. Y si nos encontramos en un apuro, siempre se puede recordar al espectador que el actor o actriz que aparece en la pelÃcula está muerto, y las trágicas circunstancias de su muerte. ¡Pobre Romy Schneider! Veamos Lo importante es amar. ¡Pobre Natalie Wood! Vamos a ver Esplendor en la hierba. ¡Pobre Grace Kelly de Mónaco! Rueden las bobinas de Atrapa a un ladrón. Como ven, el filón es inagotable.
No puede faltar en nuestra programación un programa de humor con chistes de muertos con erecciones (algo que siempre ha tenido mucho éxito) y loros en el congelador asustados por el cadaver del pollo, aderezados por mitos urbanos como el del asesino en serie golpeando el techo del coche ¡con la cabeza del novio de ella! Este programa estarÃa conducido por una pareja compuesta por un ventrÃlocuo muerto y embalsamado, y un humorista disfrazado de pueblerino de hace 50 años iluminándose la cara desde abajo con una linterna. El tÃtulo provisional: ¡Haber pedido susto!
Para el programa de entrevistas de calidad del canal podrÃamos contratar a Nieves Concostrina, especialista en cadaverina que seguro estarÃa contenta de poder traer su programa de radio Polvo Eres (actualmente en Radio 5) al esplendor de la tele en colores. O lo mismo no, porque se puede tratar la muerte con dignidad, que es lo que hace ella en un canal de radio todo noticias, o de la forma más amarillista posible, como corresponde a un canal temático que aspira a convertirse en referencia quizá a nivel mundial. ¿Quién necesita un programa de entrevistas de calidad cuando hay muertos a cascaporrillo?
Buscamos la excelencia. Pero la excelencia medida por criterios objetivos de las audiencias millonarias que atraen publicidad, no esa excelencia relativa de lo que llaman “programación de calidad”. La calidad está en el ojo del que mira y, si ya nos miran, ¿para qué queremos más calidad?.
Por esta razón, por las noches, en vez de porno totalmente alicatado de sms de contactos, timos disfrazados de “juegos de azar” y videntes en diferido, el canal tendrÃa un maratón con todo a la vez: televidentes ligando entre sà mientras médiums televisivas ligeras de ropa que contactan en directo a los finados en séances bajo petición de los espectadores. Seguro que se le puede añadir un bingo en una esquinita. Un porcentaje de las ganancias se podrÃa dedicar a donaciones a los damnificados en el megasuceso de la semana. ¡Win/win!.
Si uno escoge bien las series y los documentales, la programación puede ser hasta tentadora, pero da igual; en realidad las escogerÃamos en el barril de los saldos, lo más baratas posibles, porque son el equivalente de la petanca y los dardos en el modelo de televisión deportiva. La diferencia es que nuestros grandes eventos, las muertes, los terremotos y guerras, suceden todos los dÃas y sin programación previa. El Canal Porvenir estarÃa siempre preparado para cargarse su programación habitual y dedicarse a la carnaza. Sin tener que contratar exclusividad, sin preocuparse de tener que colar el morbo en los huecos que quedan entre los anuncios y el telediario, entre las series de enganche y el talk-show nocturno. En Porvenir todo serÃa subsidiario a las muertes del dÃa.
Para esto estamos. Para mirar en lo más profundo de la psique humana, buscar un sitio sin demasiados esqueletos, y apilar cadáveres más o menos maquillados según requiera el director de cásting: los del ciclón cubiertos de barro, los del incendio llenos de quemaduras, los escritores y cientÃficos en olor de santidad, y sospecho que el famoseo tradicional estará maquillado de blanca hipocresÃa.
En 1997 solÃa decir a quien me escuchara que ese era el futuro de la televisión, pero en mi fuero interno pensaba que era sólo sátira. Ahora, 13 años más tarde, esta idea no es el futuro: es prácticamente el presente.
Excepto la parte del canal temático.
[Corrección, 22 de marzo de 2010: El texto original de esta entrada decÃa incorrectamente que Diana de Gales murió el 1 de septiembre de 1997. En realidad murió el 31 de agosto por la noche, y el 1 de septiembre nos despertamos todos con la noticia. El texto actual ha sido corregido para remediar este error.]
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Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Todo muerte, todo el tiempo. Foto de Muhammad Adnan Asin Recuerdo perfectamente el dÃa en que murió Diana de Gales. Fue el 1 de septiembre de 1997. Ese dÃa me levanté y me encaminé a mi nuevo y flamante trabajo en Canal ……
Con el TDT corren canales por ahà con mucha menos enjundia. Ya estoy viendo como viene algún ejecutivillo con el copypaste y te fusila el artÃculo para presentarlo como propuesta en serio. Malos tiempos para la ironÃa, siempre nos quedamos cortos. Siqui
Estoy en desacuerdo en cuanto a los deportes. Que no sean mayoritarios, no significa que no puedan ser interesantes para alguien. Hablas del curling y de la petanca de manera despectiva, a mi no me gustan pero seguro que a alguien si.
Por ejemplo, yo veo en EuroSport las competiciones de Snooker, que segun tu, lo ponen para rellenar, pero seguramente no soy el único.
Sobre la muerte en TV, cansado estoy de tanto amarillismo y sensacionalismo que se hace en la tele hoy en dia. Pero es lo que gusta, tenemos lo que merecemos.
Carlos,
Gracias por leer, y sobre todo por comentar.
Lo del curling y la petanca (y el snooker y los dardos) era, como casi todo el resto del artÃculo, mitad ironÃa mitad en serio. Es verdad que a mucha gente le gusta. También es verdad que: a) es más barato, y b) lo quitan de enmedio en cuanto llegan los eventos gordos. Por eso lo ponÃa como modelo de presupuesto-parrilla para la programación de mi hipotético canal-muerte.
Sin embargo, tengo que decir que hay algo que falla en mi propuesta. Y es que un canal que tiene documentales y series (Dexter y Tiburones asesinos, serÃa un canal acojonante!) es más caro de hacer que uno con plañideras llorando al santo o pecador en besar la lona, o con maratones pidiendo una ayuda para los supervivientes de cualquier desastre natural.
PS: en los 80 también veÃa EuroSport, y a mà me gustaban el snooker y los dardos porque los jugadores fumaban y bebÃan cerveza en las retransmisiones. Qué deportes, Dios. Ahora vivo en Australia y me estoy aficionando al AFL, y también al Rugby League (que es más dinámico y con más contacto que el Rugby Union, más parecido al europeo). Para gustos, colores.
¡Te has delatado: vives en Australia y hablas de la parrilla hispana de oÃdas, diletante! Hablando de “¡!”, ¿una expresión en inglés como “win/win” deberÃa ir con una sola question tag o con dos, por estar en un texto en castellano?, ¿eh, eh?
Bienvenido al barco, contramaestre.
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Que gran articulo…en cuanto lo lea alguien con capacidad en tele5 cambian uno de sus temáticos!
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[...] Roberts for Gala are just what they say they are, all a little tricky. That is not to say that Mr roberts is [...]
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