Probabilidades, posibilidades y la lógica del optimismo

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Primera parte.

Junio 1998.

Tengo que subirme a un avión hacia Inglaterra en media hora. Doy vueltas como una peonza ante el mostrador de la puerta de embarque. El corazón me late en las orejas y me sudan las manos. El médico me ha dicho que eso, lo de las manos, se llama hiperhidrosis palmar y que es debido a la ansiedad, y que el conjunto de los síntomas que sufro cada vez que estoy en un aeropuerto es lo que vulgarmente conocemos por MIEDO.

El maestro Yan está a mi lado. No para de comer. No entiendo cómo no está nervioso. Se acerca a mí y me habla con la boca llena:

“Hay una antigua fórmula que te puede valer en este y en muchos otros casos en los que te enfrentas a un evento de futuro indeterminado. Puedes ver la vida en términos de probabilidades o en términos de posibilidades según, te convenga.

En este caso, piensas que puede ocurrirte un accidente de avión, y te angustias. Si lo miras en términos de posibilidades, te parece que es algo que podría pasar y evidentemente eso te genera ansiedad.

Sin embargo, si piensas en términos de probabilidades, la probabilidad de que tengas un accidente es de una entre cinco millones, y la probabilidad de salir vivo de ese mismo accidente es del 90%. Es decir, básicamente, no te va a ocurrir nada malo.

Esta es la gran diferencia entre mirar el mundo en términos de probabilidades o mirar el mundo en términos de posibilidades. Procura en cualquier caso, siempre que puedas, conseguir pasar del 50% de posibilidades y depender de, al menos, el 50% de las probabilidades. Todo lo que trabajes por mejorar ese porcentaje te acercará al éxito de tu objetivo y te hará ver la vida de una manera mas positiva“.

Después de este consejo, y hablando de porcentajes mi ansiedad se reduce un 25%.

Segunda parte.

Junio 1998, una hora después.

Ya estoy en el avión camino de Londres. Vamos a estar una semana con el equipo de private equity de GEcapital para intentar que entren en el accionariado de la compañía: una operación de un tamaño muy grande. Estoy agobiado porque me esperan cinco días antes de saber si habremos pasado el “due diligence” (nombre técnico/molón de un examen a fondo de una compañía) o no, y si vamos adelante. El maestro Yan me dice ahora, que pase lo que pase, ser optimista es lo más lógico y lo más sano, y me lo razona:

Bertrand Russell decía: ‘un optimista y un pesimista son dos tontos. Ninguno sabe la realidad, pero, mientras un pesimista es un tonto antipático, un optimista es un tonto simpático’.”

Nada más lejos de mi intención el llevarle la contraria al Sr. Rusell, pero me voy a permitir un anexo de uso práctico. Ante un evento incierto, en términos emocionales, mantenerte optimista es más lógico y saludable que ser pesimista. Algún racionalista te dirá que no, que un pesimista gana siempre, porque si la cosa sale mal acierta y si sale bien se alegra.

La lógica del optimista es otra.

-Si eres optimista ante un futuro y el desenlace es positivo, todo el tiempo desde antes hasta después del evento lo disfrutas.

-Si eres optimista y el desenlace es negativo al menos habrás disfrutado una parte del viaje.

Ahora bien, si eres pesimista y la cosa sale bien habrás desaprovechado la oportunidad de adelantarte ese momento de felicidad, y por último, si sale mal…en fin: lo has pasado mal desde el principio hasta el final… mal negocio, ¿no?

Otra frase interesante dice: ‘Ante una tempestad el pesimista se pone a gritar que va a naufragar, el optimista que va a amainar la tormenta, mientras que un realista se pone a arriar las velas’. De acuerdo, pero, ¿no se puede ser optimista y arriar las velas a la vez? ¿No será mas probable que cuando crees que todo está perdido trabajes peor?”

¡Vaya viaje denso que me ha dado Mr Yan!.

Pongamos las dos teorías juntas: probabilidades, posibilidades y la lógica del optimismo:

Reconozco que no me gustan los optimistas-posibilistas en la empresa o en la política, pero en algunos casos, por ejemplo si te compras un boleto de lotería o ante una enfermedad casi incurable, sólo puedes pensar en términos de posibilidades y optimismo. ¿Qué sentido tendría lo contrario?

Y si piensas en tu compañía o en un proyecto y en su futuro, en un negocio, o en una idea a desarrollar, entonces:

1. Sé optimista

2. Sé realista

y 3. Piensa en términos de probabilidades y trabaja por mejorarlas. No se trata de esperar a que algo pueda pasar o no, sino de aumentar las probabilidades de hacer que pase lo que quieres que pase y, además, de estar contento durante el proceso. ¿Se puede superar esa actitud?

Condensado en una maravillosa frase del escritor Steve Voake, que encontré en Internet, y que es apropiada incluso para los momentos mas dificiles:

“Relax. They’re not going to kill us. They’re going to TRY and kill us. And that is a very different thing”.(“Relájate, no VAN a matarnos…Van a INTENTAR matarnos. Y esas son dos cosas muy diferentes”.)

La operación de GE no salió en esa ocasión, pero esa semana disfruté como si la hubiéramos cerrado y en la cara se me veía.

Las vueltas que da la vida…ocho meses después, los teníamos de socios en Teknoland.

foto by: Batega

Gracias, Se lo enviaré a mi mujer pero no creo que sirva de nada…

Comentario por Tabellarius Tavll — Noviembre 27, 2009 @ 7:39 am

me ha encantado! muy bueno! :D

Comentario por Sopas — Noviembre 27, 2009 @ 11:36 am

Oooooooooooole!!!!!! Me encantó, me interesa mucho tu reflexión sobre que los optimistas tienen la capacidad también de “arriar las velas”. Me considero un optimista y no he dejado nunca de atar el camello antes de confiar en que las cosas vayan a salir bien. Te propongo como tema para próximos post un tema muy al hilo de este, la gestión de la incertidumbre, es fascinante como nuestra sociedad racional quiere tener controlado todo, ha, ha, ha…. eternal flow

Comentario por Eternal "todo va ir bien" — Noviembre 27, 2009 @ 1:19 pm

Como decía Hommer: “Lo intentaste y fracaste, hijo. La enseñanza es : no lo intentes”.

Traquilo, Tabellarius, que ya se lo he enviado yo a tu mujer…

Comentario por Iñaki — Noviembre 27, 2009 @ 3:41 pm

Hijueputica, Russell cree en la lógica. Es decir, no anticipes los resultados, no te agobies y no te perturbes ante el futuro, pues es incierto, no lo conoces y depende tanto de ti como del azar. Y en último caso, depende de tu capacidad para gestionar el azar. Es una forma de enfrenterse con calma a lo que no podemos saber, creo que su postura es la más práctica: reducir la capacidad que tiene el futuro de condicionarnos emocionalmente, y por tanto, de condicionar en cierta manera el futuro.

Comentario por Jacobo Bergareche — Noviembre 27, 2009 @ 8:30 pm

Enhorabuena David! que gusto poder leer simpre post tan inteligentes y que activan la cabeza. Gracias..! Y yo añado citando no recuerdo bien si un libro de Metafísica,un maestro Zen o un curso de Inteligencia emocional: “El 95% de los pensamientos que nos producen ansiedad son por situciones que nunca ocurrirán”, o como me decia una ex y reina de la noche: “el problema en el momento del problema” y mientras a bailarrrrrrrrrrr

Comentario por Tuto Jurado — Noviembre 27, 2009 @ 8:47 pm

La versión donostiarra del maestro zen le ocurrió a un amigo mío que estudiaba (es un decir) su primer año de universidad en Madrid. Al volver a casa en verano su padre, típico vasco parco en palabras, le preguntó: “Hijo mío, ¿Has aprobado?”. Mi amigo cabizbajo contestó: “No, papá”. Y el padre: “Supongo que te habrás corrido unas buenas juergas en la capital”. “¿yoooo? No papá, te lo prometo”. “Pues hijo mío, entonces es que eres tonto”.

Tengo por delante un hermoso dilema al que no veo ni el realismo ni el optimismo ni las probabilidades así que, como dicen aquí arriba, optaré por irme a bailar.

Comentario por peep jordan — Noviembre 27, 2009 @ 11:23 pm

Muy buena Jacobo, como siempre contigo hay que ir muy fino y mira que le doy vueltas…, sin embargo en la última frase de tu comentario aceptas que el futuro lo podemos condicionar emocionalmente…entonces..¿y si lo pudieramos condicionar emocionalmente… para mejor?

Comentario por David Cantolla — Noviembre 27, 2009 @ 11:26 pm

Grandeeeee! Que buena reflexión David. Definitivamente te sales. Lo mejor, y casi imposible, es no darle mas de una vuelta. Porque a partir de la segunda se pierde objetividad, se gana ansiedad y si tienes alguien al lado lo conviertes en víctima. Una vez, cuando era paraca, se me ocurrió trasladar mi acongoje al compañero que se sentaba a mi lado, en el banco corrido del C235 que nos iba a soltar por los cielos de Guadalajara. Y resulto que el sujeto solo necesitaba mi puntilla para entrar en colapso emocional. Los dos acabamos saltando en estado de pánico, motivados solo por la bayoneta del sargento M’gambo -no seas mal pensado-. Lo positivo de este trauma es que ahora me subo muy contento en un avión solo por de saber…que voy a aterrizar en el!

Comentario por Seni — Noviembre 28, 2009 @ 1:18 pm

Tremenda reflexión, es genial, hoy me has alegrado el día y posiblemente la semana jajaja. Muchas gracias

Comentario por Mark Twain — Noviembre 30, 2009 @ 10:01 pm

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