Durante el sueño convencional somos personajes de Pirandello insertos en un escenario paradójico descrito por Kafka: las escenas se desarrollan sin aparente ilación y, aunque reconozcamos argumentos y personas, la sensación con la que despierta el soñante es que su mente ha intentado dar coherencia a una sucesión de recuerdos, frustraciones, anhelos y planes futuros mezclados al azar, desafiando la sucesión temporal, la física y la lógica que rigen el estado de conciencia convencional, uno más de los muchos disponibles.
El sueño lúcido es mucho más interesante. El soñante ya no es un títere a merced de los delirios de un dramaturgo demente sino el guionista de su propio sueño: en un determinado momento del sueño se enciende la luz de la conciencia e ilumina las tinieblas del sueño. El protagonista puede entonces recrearse en una situación o evitarla, lanzarse a volar desde un acantilado o convertir a sus interlocutores en trasuntos de dibus. Lo más complicado del sueño lúcido es mantenerlo: el cerebro detecta que existe una incongruencia –un “fallo en Matrix”- y tiende a despertarse, deshaciendo la magia.
La esperada nueva película de Christopher Nolan “El origen” (“Inception”) juega con las posibilidades del sueño lúcido. El protagonista, Dom Cobb (Di Caprio), y su equipo de expertos en sueños deben infiltrarse en un sueño y sembrar ahí una idea, ejecutando una suerte de “crimen perfecto”. La película incorpora también una intrigante posibilidad: el sueño colectivo compartido, que algunos tratan de lograr en sueños y otros a golpe de tecnología.
Seguramente “El origen” sea un estupenda película de ciencia-ficción, pero dudo que alcance la profundidad filosófica de “Waking Life”, la alucinante película de animación que Ricard Linklater (“Antes del amanecer”) rodó en 2001. “Waking Life” es un sueño lúcido en el que se habla entre otras cosas de sueños lúcidos, un brillante retruécano que el guión resuelve no sin una nada desdeñable dosis de pedantería.
Algunos consejos para conseguir y mantener el sueño lúcido, según mi propia experiencia y las recomendaciones que da la psicóloga Consuelo Barea en su libro “El sueño lúcido”, el único escrito en español, que yo sepa, sobre este fascinante tema:
-Los mejores momentos para lograr el sueño lúcido son en los primeros momentos que caemos en el sueño y por la mañana, en esos sueños residuales que aparecen cuando nos concedemos unos minutos de regalo en la cama, antes de ponernos en marcha.
-Como consecuencia de lo anterior, el peor enemigo del sueño lúcido (y del propio acto de soñar) es el despertador. Ya sé que ese infame artilugio es necesario para mantener en funcionamiento nuestro actual sistema de producción pero, si quieres soñar lúcidamente, intenta desconectarlo siempre que puedas.
-Existen técnicas para distinguir el sueño lúcido de la realidad. En caso de duda, intenta encender la luz, mirar el reloj (truco de “Waking Life”) o intentar apoyar las manos y darte impulso hacia arriba, como si trataras de subir a un poyete.
-También hay determinadas músicas que inducen el sueño lúcido y puedes escuchar antes de ir a dormir. En YouTube bajo la etiqueta de “ondas cerebrales Theta” hay unos cuantos vídeos.
-Aunque pongas a trabajar todos los puntos explicados hasta aquí tampoco conviene obsesionarse con alcanzar el sueño lúcido. Insistir en perseguirlo es como perseguir el conejo blanco de Alicia: cuanto más corras menos posibilidades de atraparle.
Más sobre el sueño lúcido, aquí, y sobre “El origen”, aquí.
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Señores, la entrada está muy bien, pero tienen un leve error:
Escribieron “Incepcion” en lugar de “Inception” en el link a la película.
Saludos ;)
[...] Es el caso de Oneironauticum un grupo que se reúne el último sábado del mes en San Francisco para soñar juntos. Según cuenta la revista Pijama Surf, los onironautas –como se hacen llamar a sí mismos- comparten un “oneirogen”, que puede ser una música, una infusión o algún tipo de meditación del yoga nidra, el yoga del sueño, y se postran en sus camas para participar en una larga ensoñación de al menos nueve horas en las que la idea es compartir el escenario de un sueño, como sucedía en la película “Incepcion” y ya describimos en este mismo espacio. [...]
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