¿Tenemos los humanos un lugar en el espacio?

Estas fechas son una de las peores épocas del año para la NASA, porque en muy pocos días se concentran los aniversarios de los tres peores accidentes que ha sufrido la agencia durante la carrera espacial.

En concreto, el 27 de enero es el aniversario de la muerte de Virgil «Gus» Grissom, Ed White y Roger Chaffee a bordo de la cápsula del Apolo 1 durante un entrenamiento en 1967; el 28 de enero es el del desastre del Challenger, en el que en 1986 murieron sus siete tripulantes; y el 1 de febrero el del desastre del Columbia, en el que perecieron otros siete astronautas en 2003.

Detalle del Space Mirror Memorial con los nombres de los astronautas fallecidos a bordo del Columbia

La Unión Soviética también ha sufrido unas cuantas bajas durante la carrera espacial, empezando por la de Vladimir Komarov, que falleció el 24 de abril de 1967 cuando el paracaídas de la Soyuz 1 en la que volvía del espacio no de desplegó, y siguiendo con las muertes de Georgi Dobrovolski, Viktor Patsayev y Vladislav Volkov, quienes murieron asfixiados el 30 de junio de 1971 cuando una válvula de la Soyuz 11 en la que viajaban se abrió durante su viaje de vuelta de la Salyut 1.

De hecho, el primer fallecimiento directamente relacionado con espacial también lo sufieron los soviéticos. Ocurrió el 23 de marzo de 1961, cuando Valentin Bondarenko murió abrasado durante un entrenamiento en una cámara de baja presión en la que había una atmósfera de oxígeno puro que se incendió cuando el astronauta dejó caer un paño empapado en alcohol sobre un hornillo eléctrico. El fallecimiento de Bondarenko fue mantenido en secreto hasta 1986 por las autoridades soviéticas, y se especula que de haberlo sabido antes quizás el desastre del Apolo 1 no habría ocurrido, ya que fue muy similar.

En total, y desde que el lanzamiento del Sputnik puso en marcha la carrera espacial, 19 astronautas han muerto en vuelo, otros 11 en accidentes durante el entrenamiento, y al menos 71 miembros del personal de tierra han fallecido en accidentes ocurridos en las plataformas de lanzamiento.

Esto supone que aproximadamente un dos por ciento de las misiones tripuladas lanzadas han terminado con la muerte de sus tripulantes -nunca se ha dado el caso de que falleciera parte de una tripulación-, lo que equivale a que aproximadamente el 5 por ciento de los astronautas hayan muerto en servicio, diferencia en porcentaje que viene dada de que a menudo los astronautas participan en más de una misión a lo largo de su carrera.

Por otra parte, los enormes avances tecnológicos, en especial en electrónica e informática, que se han dado durante estos 50 años de carrera espacial han hecho que las sondas espaciales sean instrumentos cada vez más poderosos que dan unos resultados increíbles sin poner en riesgo vidas y a una fracción del coste de las misiones tripuladas.

Sin ir más lejos, y por mencionar solo algún ejemplo, Spirit y Opportunity, los dos rovers marcianos de la NASA llevan en funcionamiento más de seis años cuando el objetivo inicial de la misión y de su diseño era que duraran 90 días. La sonda Cassini lleva también desde 2004 en órbita alrededor de Saturno, está ya en la primera prórroga de su misión, y podría continuar en uso incluso hasta 2007.

Las sondas espaciales también nos permiten alcanzar rincones del sistema solar a los que por ahora sería imposible enviar a nadie, o incluso salir de este, como están haciendo la Voyager 1 y Voyager 2, lanzadas en 1977.

En general, se puede decir que las sondas espaciales nos ganan de largo a los seres humanos, en especial si tenemos en cuenta que, al menos por ahora, la presencia de nuestros congéneres en el espacio no ha servido para hacer grandes contribuciones científicas. Y sin poner en peligro vidas.

Poner a los astronautas del programa Apolo en la Luna estuvo muy bien como demostración tecnológica, pero las observaciones que hicieron y el traerse unos cuantos kilogramos de rocas lunares de vuelta a la Tierra podía haberse hecho también sin poner la vida de nadie en peligro.

Ed White durante el primer paseo espacial de la NASA

Las distintas estaciones espaciales que han existido como las Salyut, el Skylab, la Mir o la propia Estación Espacial Internacional tampoco han tenido como prioridad producir resultados científicos sino que han servido más como plataformas para aprender y depurar técnicas de construcción en el espacio y para ver qué supone para los astronautas vivir en el espacio durante periodos de tiempo más o menos prolongados.

La estación espacial MIR

De todos modos, sí ha habido momentos en los que la presencia de los astronautas en el espacio ha estado más que justificada, como por ejemplo a la hora de realizar las distintas misiones de mantenimiento del telescopio espacial Hubble, un increíble instrumento científico que ha ido ganando con los años gracias precisamente a que fue diseñado desde el principio para que se pudiera trabajar en él en órbita, y de que se dice que tras la misión STS-125 de la NASA está mejor incluso que cuando fue puesto en órbita.

Así que a lo mejor lo que hay que hacer es calibrar bien los esfuerzos que se realizan y medir qué retornos se pueden obtener.

Por ejemplo, la administración Obama acaba de anunciar sus nuevos planes para la NASA que incluyen un importante aumento en su dotación económica para hacer ciencia pura, mientras que dejan en manos de la iniciativa privada el diseñar y poner en servicio vehículos para poner astronautas en órbita una vez que se retiren los transbordadores espaciales.

El SpaceShipTwo está a punto de inaugurar los viajes turísticos al límite del espacio

También incluye un aumento del presupuesto dedicado a la Estación Espacial Internacional para poderla mantener en funcionamiento hasta 2020 y así aprovecharla mejor una vez que termine su construcción, a ver si con el aumento de presupuesto se puede invertir mas en hacer ciencia en ella que en su puesta en funcionamiento.

Rusia, por su parte, seguirá al menos por el momento produciendo cápsulas Soyuz para poner astronautas en órbita, mientras que China lanzó su primera misión tripulada en 2003 y la India anuncia la primera de las suyas para 2016.

Y es que, como decía Konstantin Tsiolkovsky, uno de los pioneros de la astronáutica, «la Tierra es la cuna de la humanidad, pero no podemos vivir para siempre en una cuna.»

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Estas fechas son una de las peores épocas del año para la NASA, porque en muy pocos días se concentran los aniversarios de los tres peores accidentes que ha sufrido la agencia durante la carrera espacial. En concreto, el 27 d…..

Trackback por Bitacoras.com — Febrero 2, 2010 @ 9:47 am

siempre hay quien este dispuesto a asumir el riesgo numero de muertes en la exploracion de una sola

http://www.solociencia.com/medicina/09012005.htm

Comentario por aventurA — Febrero 4, 2010 @ 2:43 am

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.

Disculpa, los comentarios están cerrados.