Una cita a solas con el sesudo colibrÃ

La clave de la maravillosa suspensión aérea de los colibrÃs está en su cabeza. Hace un par de años, cientÃficos canadienses localizaron una pequeña sección en el cerebro de estos pica-flores que puede ser la responsable de su capacidad de permanecer flotando en el aire.
Compararon el cerebro del colibrà con el de otras 28 especies de pájaros y descubrieron que ese núcleo especÃfico, el responsable de la respuesta optocinética del animal, es de dos a cinco veces más grande en el colibrÃ. De hecho, su capacidad neuronal les permiten permanecer inmóviles en el aire el 90% de su tiempo.
Para mejorar el estudio y observación de estos prodigios de la naturaleza se ha desarrollado un divertido casco con un sistema incorporado de alimentación que permitirá a los cientÃficos, o amantes de la naturaleza en general, obtener un increÃble face-to-face con los diminutos pájaros.

El amigo colibrÃ, visto a través de la máscara
El sistema permite tener al colibrà unos 30 segundos volando delante de la cara, gracias a un dispensador de dulce solución azucarada situado en el entrecejo, que el pájaro no dudará en consumir. El alimentador portátil de colibrÃs está cubierto de imágenes de rododendros rojos para atraer a los pájaros y proteger los ojos o la cara de posibles picaduras.
Los colibrÃs, con su gran cerebro, son capaces de evaluar la cantidad de azúcar presente en la comida que consumen y rechazar los tipos de flores que producen néctar inferior al 10% de azúcar. Son como los alcohólicos del mundo de las aves; ponga una taza de solución super-azucarada y tendrá al colibrà ejecutando singulares danzas festivas frente a sus ojos mientras se termina su consumición.
Aquellos que quieran probar el gadget, que se vende por unos 60 €, tendrán que tener paciencia, pues con semejante coco los colibrÃs no son de hacerse amigos el primer dÃa. Su diseñador, Doyle Doss, de California, EE.UU, tuvo que practicar varios dÃas con la máscara encima de unas latas para que los pajarillos se acostumbraran a la novedad.
Sin embargo insiste en que vale la pena la espera. “Estás sentado en silencio, con la visión restringida e inmóvil, cuando ¡Wham! – ¡hay un colibrà en tu cara! Pasa tan rápido que es un subidón de adrenalina incomparable”.
El colibrà es el vertebrado más veloz de la Tierra, capaz de desplazarse a 27,3 metros por segundo. El departamento de Defensa de EEUU es uno de los más interesados en controlar ese singular aleteo. En 2007 encargó un estudio sobre su vuelo y la aplicación a posibles nano-robots espÃas.
La empresa americana Aeronvironment hizo volar a finales de verano el que es considerado el vehÃculo aéreo más pequeño del mundo, llamado ‘Nano Air Vehicle’ (NAV). Pesa 10 gramos, tiene 7,5 cm de longitud, y se parece a un colibrà pero más cabezón (como bien responde a su cerebro privilegiado).
El artefacto se mueve por GPS para enviar imágenes a la base y su desarrollo es parte de la DARPA , un programa del Pentágono que emplea el mimetismo biológico, a una escala muy pequeña, para lograr micro-aviones que algún dÃa podrÃan dedicarse al reconocimiento y la vigilancia en los entornos urbanos.
Por ahora, seremos nosotros los que observemos al grácil colibrÃ, aunque sea a través de una máscara de soldador chic.

Otro ejemplo de cómo se las gasta la DARPA: los escarabajos voladores del programa HI-MEMS
Y una solución home-made si uno no dispone de los 60 euros que cuesta la máscara…
VÃa Daily Mail
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.
Disculpa, los comentarios están cerrados.