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Los chavales que usan redes sociales son más proclives a caer en las drogas y el alcohol

“Hijo, ten cuidado a ver a quien le das tus datos en el Facebook”. Esta frase propia de madres de todo el globo tendrá que cambiar sustancialmente por “hijo, vigila el Facebook, no vaya a empezar a gustarte el tabaco” después del estudio publicado por el National Center on Addiction and Substance Abuse, en la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

Los investigadores han comparado a adolescentes que gastan su tiempo en ésta y otras redes sociales frente a los que no lo hacen. Los resultados: cinco veces mayor consumo de tabaco, tres veces mayor consumo de alcohol y el doble de jóvenes que consumen marihuana, todos a favor de los acérrimos de las redes sociales.

Según parece, los chavales que pasan demasiado tiempo usando en estas páginas son más propensos a caer en este tipo de sustancias debido al (por llamarlo de algún modo) ‘microclima’ imperante dentro de la comunidad: fotos de fiestas, la última noche en la discoteca, el botellón en el parque, los comentarios ‘enrollados’ de todos los que estuvieron allí, etc. “Internet es quien te mete estas ideas en la cabeza. Ves las fotos y sientes que todo el mundo se lo está pasando mejor que tú” dice Dana Cichon, de 16 años, en una entrevista con el Chicago Tribune.

Desacuerdo entre los expertos

Resulta cuanto menos un tanto osado asumir que el único factor determinante para empezar a consumir tabaco o marihuana sea una maliciosa red social. Por ese motivo han surgido voces dentro de los expertos en conductas sociales que ponen en duda el resultado de la investigación.

Según afirman éstos, existen multitud de otras variables externas a Internet que influencian a un joven indeciso a la hora de tomar o no determinadas sustancias, más comunes en la vida real que en el monitor del ordenador. Los amigos, la educación, la información, el entorno socioeconómico… ponen en evidencia a cualquier número de fotos que un adolescente manipulable pueda ver en MySpace.

Aun así, también señalan que una de las tareas de los padres es vigilar y compartir lo que sus hijos hacen en la Red: “Hay que estar implicado en todos los aspectos de la vida de nuestros chicos, esta es tan sólo una nueva frontera” dice Dave Gomel, del centro de desintoxicación Rockford Rosecrance.

En cualquier caso, otro estudio más a la interminable lista de los peligros de Internet que causará temor en alguna desconfiada madre. Cierto que la red de redes es un sitio donde cabe todo, desde lo maravilloso a lo grotesco. Hasta hace unos años no existían niños pequeños que tuvieran que lidiar con estos nuevos retos, ni padres confusos que no supieran que hacer al respecto.

“Cuando alguien está constantemente viendo fotos de fiestas, va creando la sensación de que se está quedando fuera. Cuando además ven cosas que nunca han experimentado antes, puede dar lugar a la sensación de que todo es perfectamente normal” afirma Michael DeGrace, director de instituto.

Aprender a navegar en la Red debería ser como aprender a afeitarse, atarse los cordones o hacer la comida. Un nuevo camino que recorrer desde el principio, paso a paso, acompañado de alguien (sean madre, padre, o perrito que le ladre) que ya lleve tiempo caminando y conozca las piedras que nos pueden hacer tropezar.

Desentendernos de esta tarea sería igual que dejar a un niño con un arma y quejarnos después cuando alguien se lleve un disparo por accidente. Para ambos casos, el chaval necesitará atención.

Fuentes: poynter.org, casacolumbia.org, chicagotribune.com, google academics

Imágenes: cuidatusaludcondiane.com, hometestingblog, mogilo.com

 

 

 

 

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