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El barco autosuficiente que estará seis años navegando sin descanso alrededor del mundo

Cuando el hoy llamado Energy Observer se diseñó en 1983 para ser un barco de competición en alta mar, nadie podía imaginar que tres décadas más tarde tendría una misión de vital importancia para el medioambiente: es autosuficiente y ahora ha comenzado a recorrer el mundo para crear conciencia y ser ejemplo práctico de la energía libre de emisiones.

Para ello, este catamarán reconvertido zarpó el pasado 15 de julio desde París con 101 paradas por delante que le llevarán por 50 países diferentes en los próximos seis años. Durante este tiempo, el barco usará la energía solar y eólica durante el día y, tras la puesta de sol, se alimentará del hidrógeno almacenado del agua del mar.Los promotores de esta idea son el navegante francés y campeón de vela Victorien Erussard y su amigo y compañero de competición Frédéric Dahirel, quienes en 2013 comenzaron con la transformación del barco que tantas veces les llevó hasta el éxito en épocas pasadas. Para hacerlo autosuficiente, solicitaron la ayuda del instituto de investigación francés CEA-Liten, encargado de desarrollar el sistema de abastecimiento energético.

«Queremos enseñar el uso de tecnologías de combustible renovables, ecológicas, sin contaminación y difundir el mensaje en todo el mundo», explica Erussard, también exoficial de la marina mercante. Para ello, compartirán su experiencia jornada tras jornada a través de su web y sus perfiles en Facebook, Twitter e Instagram. “Anteriormente, el hombre exploró para conquistar territorios y apropiarse de su riqueza. Con Energy Observer, queremos explorar para descubrir y compartir soluciones para un futuro más limpio”, apunta Jérôme Delafosse, quien se unió al proyecto como jefe de expedición y hoy, junto a Erussard, lidera el viaje a bordo.

https://www.youtube.com/watch?v=rjmae2WPadU

¿Cómo es el Energy Observer?

Tras sus días de gloria como barco de competición, este catamarán de 5,5 millones de euros y 30,5 metros de eslora necesitó ser equipado completamente de nuevo para cumplir su nueva función. Para ello, el instituto CEA-Liten diseñó especialmente unos paneles solares. Estos se instalarían en el techo del barco y debían ser de un material antideslizante por ser una zona donde los marineros pisaban a menudo.

Además, se crearon con la capacidad de obtener la luz de sol por ambos lados, a diferencia de los paneles clásicos. Así, estas placas consiguen un rendimiento mucho mayor y son capaces de mejorar la eficiencia y aumentar la potencia generada en un 25%, según Didier Bouix, uno de los responsables de desarrollo de CEA-Liten.

El barco también cuenta con una vela de ‘kitesurf’ que tiene un doble propósito: ayudar en la navegación y generar energía. Esta cometa se utilizará durante largos viajes, como el que habrán de emprender para cruzar el océano Atlántico, o para aprovechar los buenos vientos. En modo de navegación, la vela será la encargada de arrastrar el barco y convertir la energía mecánica de la hélice en energía eléctrica, dando entre 2 y 4 kW de potencia. «Cuando la vela esté operativa, el movimiento hacia delante del barco hará que la hélice gire. La rotación de la hélice produce energía eléctrica en el motor. Este es un mecanismo inverso de la propulsión normal en la que la energía eléctrica se convierte en mecánica», detalla Bouix.

Además, el barco está preparado para acumular energía en los momentos en los que se produce más de la necesaria. «Cuando tenemos mucho viento y sol, la idea no era desperdiciar esta energía y mantenerla a bordo», apunta Delafosse. Investigaron y descubrieron que la mejor forma de hacerlo es con el hidrógeno «porque es muy ligero y su eficiencia es tres veces más que el combustible», explica Delafosse.

Por tanto, desarrollaron un mecanismo que con esa energía excesiva pudiera extraer el hidrógeno directamente del agua. «Limpiaremos y purificaremos el agua y lo electrolizaremos y luego lo comprimiremos para el almacenamiento», detalla Delafosse. Para su acumulación, el barco cuenta con tanques de hidrógeno en lugar de baterías, que son mucho más pesadas.

Gracias a todo ello, el Energy Observer puede conseguir una velocidad máxima de 42 nudos (unos 77 kilómetros por hora) aunque, según confirma su capitán Erussard, la media se situará entre 8 y 10 nudos (entre 14 y 18 kilómetros por hora).

¿Por qué durante tanto tiempo?

El proyecto tiene programadas 101 paradas con el fin de llegar a la mayor cantidad de gente posible y mostrar el potencial de las energías renovables. «Podemos utilizar esta tecnología en los hoteles, en las casas, en los automóviles … La idea es ser menos dependientes de la red eléctrica», apunta Delafosse.

Más allá de estas demostraciones que en 2014 también llevaron al Solar Impulse 2 a recorrer el mundo, el equipo del Energy Observer también quiere compartir innovaciones tecnológicas que ayuden a proteger el medioambiente. Así, durante el viaje se reunirán con los responsables de empresas de todo el mundo que están trabajando en ello. «Esto incluirá todas las soluciones tecnológicas dirigidas a proteger nuestro planeta, como la creación de corales utilizando impresoras 3D, la generación de luz de las bacterias del mar o la creación de plástico con algas marinas», explica Delafosse.

Todo esto se enmarca dentro del proyecto ‘Energy Watch’ del que forman parte casi 50 personas. Arquitectos, ingenieros, diseñadores, emprendedores, artesanos y, por supuesto, los marineros que ahora mismo están embarcados trabajan juntos para aportar su granito de arena en la preservación del medio ambiente y nuestro planeta. ¡Buen viaje!


Con información de FuturismWired, Energy Observer y Discover Magazine. Las imágenes son propiedad de Energy Observer, Facebook,  Pierrick Contin/Facebook, Jérémy Bidon/Facebook (2)

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