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Cuando el amor surge sobre ruedas: la bicicleta para dos en paralelo

https://www.youtube.com/watch?v=s1oTTT03Oy4

¿Has montado alguna vez en una bicicleta tándem? Normalmente, las personas se montan una detrás de otra para mantener la estabilidad mientras usan varios pares de pedales independientes. ¿Y si en vez de ir viendo la espalda de nuestro acompañante pudiéramos montar en paralelo con él, compartiendo cadera y cadena mientras las dos personas se hacen una sola al pedalear?

Esa es la idea que estos dos jóvenes polacos han puesto en práctica para compartir, si cabe, un poco más la vida en pareja. Como se puede ver en el vídeo, basta con trucar ligeramente una única bicicleta alargando los pedales opuestos para que cada ciclista pueda tener dos puntos de apoyo inferiores, mientras el manillar se mantiene único o también se desdobla.

Aunque lo ideal es que cada ciclista tenga su propio manillar de apoyo, que sale en V desde el pilar de dirección central. También son necesarios dos asientos lo más simétricos posibles. Y, por supuesto, que las dos personas den en báscula los guarismos más cercanos posibles, para que el centro de gravedad pueda seguir la longitudinal de la barra central y el combo no empiece a derivar hacía los lados.

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Esta simetría para lograr la estabilidad parece ser la clave del asunto desde nada menos que 1896, cuando la Side Seated Bicycle (que así se llama) de la compañía Punnett Bicycles llegó al mundo en plena explosión de la bicicleta como medio de transporte moderno.

En el número de Scientific American del 4 de febrero de ese año se publicitaba como una de las novedades de la temporada en bicicletas, permitiendo una diferencia de peso entre los ciclistas en paralelo de hasta 40 kilos, gracias a que en este caso contaba con un par de bastidores independientes y el eje trasero tenía una rueda dentada en cada lado, cada una accionada por una cadena correspondiente.

Estas formas tempranas de bicicletas para dos se vendían en su mayoría para los hombres jóvenes, porque en ese momento se reconoció que la bicicleta suponía un método adecuado para los paseos emocionantes y, por lo tanto, para ofrecer a las parejas la oportunidad de conocerse mejor y de encontrar un equilibrio en común.

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A pesar de lo romántico del concepto, el caso es que éste no caló entre los protocicloturistas de la época, quizá por la dificultad de subir y bajar del artilugio con ropas tan poco cómodas (había que hacerlo por turnos para no caer y esas faldas de tubo no debían ayudar en nada), condenando a la bicicleta para dos al ostracismo de los museos de las bielas. Sólo se reanudó como idea en los años 70 y 80, pero sin mucho éxito.

¿Podrá la nueva fiebre actual por el ciclismo urbano poner este tipo de montura al mismo nivel de estilo que aquel primigenio modelo de la casa Punnett? Como en el amor, sólo el tiempo lo dirá.

beso

El vídeo de los tórtolos lo vimos en Youtube y la información del modelo de la casa Punnett es de From wheels to bike

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