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Boomerang Warrior-X sabe por dónde vienen los tiros


Los francotiradores son uno de los combatientes más temidos en cualquier escenario de guerra, gracias a su efectividad bala/víctima y, también, por el terror psicológico que despierta la posibilidad de ser abatido a muchos metros de distancia. De hecho, estos francotiradores se han convertido en la segunda causa de muertes en combate en Irak y Afganistán, después de las bombas en las carreteras.
En verano del año pasado, 10 soldados británicos perdieron la vida en unas pocas semanas a manos de un grupo de francotiradores talibanes que mantuvo a raya al 3er Batallón de fusileros apostados en Sangin (Afganistán). Se trataba de mercenarios extranjeros reclutados en Pakistán, Egipto y Chechenia, soldados de fortuna especialmente entrenados para camuflarse y abatir blancos a distancias de hasta 650 metros.
Como consecuencia de esos ataques, los soldados británicos han estado probando desde hace un mes un nuevo dispositivo revolucionario que puede determinar la posición exacta de los francotiradores enemigos a 1.000 metros de distancia, sin necesidad de verlos y permitiendo a las tropas devolver el fuego al instante y con precisión.


Se trata de un detector acústico computerizado, del tamaño de una caja de cerillas, que se lleva en la muñeca y que va unido a un sensor en el hombro del soldado, que es el que detecta la ubicación de la fuente sonora del disparo para marcar en la brújula la posición exacta del francotirador. Lo complementa un auricular que emite un pitido agudo cada vez que una bala es disparada contra el soldado.
A medida que el fracontirador se desplaza, el sistema compensa automáticamente el movimiento de la persona y actualiza continuamente la ubicación de la amenaza en la pantalla. El sistema, aseguran sus fabricantes, proporciona una cobertura de 360 grados con sólo un 2% de falsas alarmas, incluso con intenso fuego cruzado.
La forma exacta en que funciona este Boomerang Warrior-X (como lo han bautizado por la posibilidad que ofrece de devolver el fuego) es un secreto muy bien guardado por los científicos del ejército que lo han desarrollado en el Laboratorio de Ciencia y Tecnología de la Defensa, en Wiltshire (UK).
Parece ser que se basa en un software que es capaz de detectar tanto la onda sónica de la bala al pasar como la fuente sonora del arma del cual proviene. Ambos sonidos se combinan para calcular en menos de un segundo la distancia, el rumbo y la elevación hasta el arma de fuego.
La tecnología, que se ha impuesto a otras similares en las pruebas de campo, funciona tanto en suelo urbano como montañoso y ya se han mandado a Afganistán 1.000 unidades (a un precio de 10.000 € cada una) fabricadas por la empresa Raytheon BBN Technologies, que se integrarán fácilmente en los chalecos tácticos de las tropas británicas destacadas en la provincia de Helmand.

Más info: Raytheon BNN

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