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¿Cómo se enfrenta un paleontólogo a 1.800 tortugas del Jurásico? Con una sierra mecánica y a pantalón quitado

Oliver Wings y Walter Joyce son dos paleontólogos que tienen un arduo trabajo por delante, así que han decidido ponerse cómodos y tirar de ayuda mecánica para enfrentarse a la tarea.

Estos dos investigadores, miembros del Museo de Historia Natural de Berlín y de la Universidad de Tübingen, respectivamente, acaban de publicar el descubrimiento de un yacimiento fósil donde se agrupan más de 1.800 tortugas, probablemente pertenecientes al Jurásico Medio tardío y preliminarmente identificadas como del género Annemys. Un número sorprendente que les permitirá realizar el primer análisis estadístico de estas tortugas asiáticas (Xinjiangchelys) en este periodo prehistórico.

El descubrimiento se hizo en el noroeste de la provincia china de Xinjiang, donde Oliver, Walter y su equipo han hecho varias expediciones desde el año 2007 a la búsqueda de tiburones fósiles, cocodrilos, mamíferos o dinosaurios.

Hoy en día esta provincia de Xinjiang es una de las regiones más secas del mundo, pero hace 160 millones de años era un lugar exuberante lleno de lagos y ríos. Hasta que llegó el cambio climático y dio lugar a una sequía estacional que hizo que las tortugas se reunieran en una de las pocas charcas que quedaban con agua, mientras se iba secando a la espera de la ansiada lluvia.

Así que muchas de estas tortugas ya estaban muertas y sus cuerpos pudriéndose cuando varias capas más de tortugas hicieron piña sobre ellas en un apretujado final.

Cuando el agua al fin llegó, fue en forma de un río de lodo que desmembró y agrupó a todas las tortugas y sus restos en un solo lugar, lo que ha permitido a los paleontólogos comparar la variabilidad, el crecimiento y las diferencias morfológicas entre las especies, algo que es muy difícil con fósiles aislados.

Y lo están haciendo separando los fósiles y los estratos de sedimento a golpe de sierra mecánica y calzoncillo, pues al igual que las tortugas estos paleontólogos también sufren los rigores de la canícula esteparia china.

Gracias a la sierra, pueden separar grandes piezas de este turrón almendrado prehistórico para luego abrirlas y limpiar los restos fosilizados en su interior, obteniendo una densidad de hasta 36 tortugas por metro cuadrado.

Los paleontólogos dicen que, en una “estimación conservadora”, se encuentran ante cerca de 1.800 ejemplares en el total del yacimiento, por lo que sin duda tienen un gran trabajo por delante. Así que es mejor que vayan poniéndose cómodos…

Fuente y fotos: Universidad de Tübingen; y el artículo científico publicado en la revista Naturwissenschaften.

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