Logo Vodafone

Compartir en:

Conversacube, la caja que evita las conversaciones incómodas


Lauren McCarthy es una diseñadora americana empeñada en pergeñar dispositivos portátiles que utilizan sensores para condicionar el comportamiento del usuario, para así entrenarle mejor de cara a relacionarse con los demás.
Quizá la recuerden por ser la madre del «gorrito de la felicidad», un tocado que te clava un pincho en el cogote cada vez que dejas de sonreír; o por ser la tía del «Body Contact Training Suit», un traje de entrenamiento de contacto personal que insta al usuario a mantener un contacto corporal frecuente (arrumacos) con otra persona, sopena de dejarle sordo a zumbidos.
Como no puede ser menos, de un padre y una tía sólo puede nacer un hijo putativo, esta vez en forma de caja que esconde el genoma de ambos conceptos y que está llamada convertirse en una guía de interacción social para personas que necesitan una ayudita para socializar.
El Conversacube es una pequeña caja llamada ser la pieza central de cualquier conversación, y que está dirigida a todos aquellos que tengan dificultades para salir de los agobiantes momentos en los que no se sabe qué decir, como puede ser una primera cita entre dos tórtolos muy tímidos o una enésima cena entre un matrimonio ya muy visto.
El cubo se encuentra en medio de la pareja, con una cara enfrentada a cada persona. Cada una de estas caras externas tiene una pequeña pantalla y un micrófono integrado justo en el interior. Durante la conversación, la pantalla muestra instrucciones o una lista de temas para mantener la conversación, ejecutándose a la perfección cada vez que detecta un mínimo de momentos difíciles o incómodos.
Los micrófonos controlan los niveles de audio de cada participante y el cubo responde en consecuencia, ajustando las instrucciones para animar, mediar en los conflictos o, en suma, mantener el equilibrio necesario en toda nutritiva charla.

[vimeo width=»500″ height=»281″]https://vimeo.com/15555987
La intención de Lauren McCarthy es crear una herramienta que, por un lado, sea susceptible de convertirse en un sugerente producto comercial. Pero por otro también es un elemento crítico acerca de nuestra dependencia por la tecnología y como ésta actúa como la coreógrafa de nuestras rutinas sociales, haciendo alusión a un futuro donde sacrificamos nuestra autonomía como persona para evitar tener que enfrentarnos a situaciones incómodas, ya que las máquinas las podrán solventar más eficientemente.
Lauren viajará en los próximos días a diferentes lugares públicos con el Conversacube bajo el brazo, incluyendo paradas de metro, calles y cafés, para meterse en la personalidad de un investigador de mercado que realiza pruebas de usuario, como si fuera un producto que va a salir muy pronto al mercado. El público que encuentre será invitado a probar el cubo, ya sea como grupos de amigos, amantes, desconocidos, etc…para ver por sí mismos cómo la caja-pepito-grillo afecta a sus interacciones y a sus supuestos sobre el comportamiento socialmente esperado.
El objetivo es crear una situación en la que los participantes no estén seguros de si se trata de un producto serio o de una coña disfrazada de obra de arte, inspirando así pensamientos más profundos acerca de las implicaciones de estas tecnologías que algún día, dios no lo quiera, terminarán por regirnos socialmente.
[vimeo width=»500″ height=»281″]https://vimeo.com/15556916
Más info: Conversacube

Compartir en: