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El gorro de dormir que comparte los sueños en comunidad


¿Se pueden compartir los sueños en tiempo real al igual que las experiencias que uno vive en vigilia? La idea del diseñador Alex Dodge es que puede existir una puerta que comunica la ensoñación y la realidad mediante las relaciones sociales en Internet.
Para lograr pasar esa puerta hay que ponerse un gorrito de dormir, a medio camino entre la chichonera de ejercicios de «Gattaca» y la máquina de picardías virtuales de «Demolition Man», llamado sleep talker (o «interfaz de sueño GEN-1Y»), un prototipo experimental que ofrece una vía para que varios usuarios puedan interactuar entre ellos mientras comparten un estados de sueño similar. Aunque el gorro también puede utilizarse como un vehículo para mostrar las experiencias inconscientes de uno dentro de una red social especializada.
El dispositivo funciona monitorizando las ondas cerebrales del usuario mientras duerme, así como el latido del corazón y el nivel de audio ambiental (para los que gusten de parlotear dormidos). Un software conectado al «hablador en sueños» del cliente identifica el estado latente del usuario, utilizando los electrodos incrustados en el gorrito.
Basándose en estos parámetros, el software detecta un sueño compatible de otro usuario e intenta emparejarlos, ya sea con un perfil previamente designado en Internet o de forma automática a una red de usuario disponibles, a lo Chatroulette onírico.


De este modo se pueden formar grupos de varios usuarios que comparten un sueño definido por criterios específicos. Este gorrito blanco adornado con hilos propone, en definitiva, supervisar la actividad del sueño para «sincronizarlo» con los de los demás a través de una interfaz en línea y así crear redes sociales para esa vida de ensueño.
El sleep talker, que se inspira en los modelos convencionales de estas redes 2.0, permite también distintos niveles de privacidad, posibilitando al usuario difundir sus sueños o sólo “escuchar” el de los demás, mostrando gráficamente la diversidad de datos con los que se alimenta.
El pulso, la respuesta galvánica de la piel y el audio (de los que hablan dormidos) se modula en tiempo real ofreciendo una señal audiovisual que se puede reproducir a través de unos auriculares integrados y un antifaz a juego, formando un vínculo de reciprocidad o de «diálogo» entre las personas dormidas.


El sistema se completa con un guante háptico de estímulos, lo que transforma el conjunto, si se me permite la osadía, en una forma ciertamente incómoda de dormir, pues uno debe ir vestido con un gorro de astronauta, un antifaz y un guante uni-dedo, por donde entran y salen las sensaciones del descanso de otros.
El sleep talker de Alex Dodge es toda una declaración de intenciones de cómo expandir las redes sociales a otras dimensiones de la consciencia todavía vírgenes. Y aunque el tono del gorrito es demasiado fantasioso para ser completamente serio, también es demasiado serio como para ser completamente una broma.
Esta ambivalencia tiene sentido si nos hacemos la misma pregunta que se hizo el autor: si nos pasamos media existencia durmiendo…¿por qué no aprovechar todo este tiempo baldío para estar también permanentemente conectado con otras personas?
¡Como si con Facebook no tuviéramos suficiente para contar dos vidas despiertos!

Fuente: Klaus Gallery

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