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Empathy box, la caja de los dolores


La «caja de la empatía» es uno de los elementos recurrentes de los que echa mano Philip K. Dick en su clásico «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?», la novela que luego inspiraría, a su manera, el éxito de Ridley Scott «Blade Runner».
En el mundo de la novela, la mayoría de personas han abandonado la Tierra debido a un polvo radiactivo que contamina el planeta, matando también a la mayoría de la vida animal. La caja de la empatía es una de las pocas formas que quedan para volver a conectar con el resto de la humanidad que se ha ido a Marte.

«Una caja de empatía», dijo, tartamudeando en su emoción, «es la posesión más preciada que usted tiene. Es una extensión de su cuerpo, es la manera de tocar a otros seres humanos, es la manera de dejar de estar solo.»

La empatía, la capacidad de entender lo que otra persona está sintiendo, es el rasgo distintivo que Philip K. Dick utiliza en la novela para exorcizar nuestros miedos y temores y diferenciarnos de los androides (luego replicantes), esos seres que ven naves arder más allá de Orión y ni se inmutan.

La percepción de nuestras emociones en los demás es el mecanismo por el cual nos encontramos con una dimensión espiritual común. Dentro de esas emociones, la sensación de dolor es el método más eficaz de conectar con el hombre.
El dolor es el único aspecto común de todas las religiones. Se utiliza para la difusión de cualquier tipo de dogma, va más allá de las diferencias entre las tradiciones religiosas y toca directamente en la esfera más íntima del ser humano.
El colectivo italiano iocose ha hecho real la caja de la empatía de Philip K. Dick y la ha dotado de dolor para crear un dispositivo destinado a ser compartido. El objetivo es atraer a las nuevas generaciones, proporcionando una herramienta tecnológica para la introducción de la vida religiosa en los hábitos diarios. La caja puede ser utilizada durante un tiempo muy corto y su consumo se adapta fácilmente al horario diario.

La caja, hecha de metal y madera, recuerda un poco a esas radios de época alrededor de las cuales la gente solía sentarse para escuchar de forma colectiva. Pero en vez de música o palabras, con esta caja los usuarios intercambian voluntariamente el dolor: más concretamente, una descarga eléctrica de una intensidad que depende del número de usuarios que se toquen haciendo cadena. Cada uno de ellos se siente el mismo dolor, con lo que todo el mundo tiene la misma experiencia religiosa.
La caja de la empatía es un producto de la Oficina de las Religiones Unidas y lo publicitan con gracejo en los siguientes términos:
Invita a todos tus amigos y familiares a tocar la caja de la empatía y prepárate para experimentar un sentimiento espiritual sano y genuino. ¡Toca las bolas de metal, une las manos y siente una descarga eléctrica que quema el alma con alegría! Olvídate de todas esas largas ceremonias que utilizan los credos: ¡disfruta con la religión de bajo coste sentadito en tu sofá!»

Fuente: Iocose

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