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El inventor de la ‘steadicam’ que revolucionó la forma de hacer cine

Rocky Balboa subiendo las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia en Rocky (1976). El joven Danny Torrance en su triciclo por los cavernosos pasillos del hotel Overlook en ‘El resplandor’ (1980). Tropas de asalto imperiales que disparan entre árboles en la luna forestal de Endor en ‘Star Wars: el retorno del jedi’ (1983). ¿Qué tienen en común estos momentos cinematográficos que han quedado indelebles en el imaginario colectivo? Todos fueron filmados usando una ‘steadicam’ ¡Y todos fueron filmados por el inventor de la ‘steadicam’, el británico Garrett Brown!

Porque en la historia de la tecnología cinematográfica, pocos operadores de cámara han tenido un efecto más profundo en el movimiento de la imagen que Garrett Brown y su invento. Si bien las cámaras sobre plataformas rodantes y las grúas fueron los elementos de referencia de Hollywood a fines de los años 60, el ingenioso sistema de cámara portátil de Brown, apodada ‘Pole’ y luego rebautizada como ‘steadicam’, inició un avance fotográfico que sigue creciendo casi 50 años después y que es considerado unánimemente como “lo más grande desde el Technicolor» que le ha ocurrido a la industria del cine.

Garrett Brown conoció la gloria en 1976 cuando inventó este estabilizador de cámara que permite rodar planos en movimiento sin temblores. Al hacer pruebas, grabó un vídeo en el que filmaba a personas entrenando para una carrera o huyendo de un supuesto malhechor. Este vídeo pasó por muchos despachos de Hollywood. Gracias al éxito de estas imágenes, la ‘steadicam’ pronto fue requerida para los rodajes de películas tan conocidas como ‘El resplandor’ o ‘Rocky’. De hecho, en esta última cinta se repite uno de los planos de aquel vídeo de Brown: Sylvester Stallone corre por las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia como tiempo atrás había hecho una joven en el vídeo (a la sazón su novia por entonces) que se hizo viral cuando internet aún no existía.

¿Cómo poder grabar anuncios por las calles de Filadelfia con un pesado equipo, corriendo de aquí para allá y sin tirar a la basura metros de cinta porque los planos salen movidos? Eso es lo que motivó a Garrett Brown, un operador de cámara que trabajaba para Barrio Sésamo, a inventar la ‘steadicam’, un aparato que iba a cambiar el cine para siempre. Por su sencillez, un brazo con contrapesos y un arnés que sujeta la cámara al cuerpo del operador, la ‘steadi’ resolvía de un plumazo todos aquellos problemas, ya que el dispositivo proporcionaba una funcionalidad de centro de gravedad cero para el camarógrafo y una cobertura sin vibraciones con casi todas las tomas en movimiento. Al principio, comenzó a emplear su nueva cámara en sus rodajes publicitarios, pero pronto se dio cuenta que aquello daba para más. Para mucho más.

Grabó una cinta con 30 demostraciones que llamó Planos Imposibles. Aquella maqueta incluía a un amigo nadando en una piscina o a su mujer corriendo por las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia. Aquella cinta comenzó a correr de mano en mano entre los productores de Hollywood, convirtiéndose en el primer vídeo viral de la historia aun cuando a la Red le quedaban al menos tres décadas para ser popular. A menudo, se tiene a Trey Parker y Matt Stone, los creadores de South Park como los primeros que grabaron un viral, pero no. Fue Brown con su ‘steadicam’ quien iba a descubrir dos hallazgos de la modernidad en uno solo y a la vez.

Aquellos ejecutivos de Hollywood pronto vieron las infinitas posibilidades del nuevo juguete. Todos los nuevos planos-secuencia se podrían rodar sin tener que emplear el tradicional plano-contraplano del cine de acción como se hacía hasta entonces, introduciendo así mucha más emotividad y subjetividad en las películas. O poder montar la ‘steadi’ en un carro para realizar ‘travellings’ dignos de recibir tal nombre. El invento de Brown preconiza, de esta manera, el mejor cine de aventuras y de acción de las décadas de los 80 y 90. Y lo hizo a lo grande.

La primera película en la que la ‘steadicam’ se empleó fue ‘Esta es mi tierra, una biografía del cantante de folk Woody Guthrie interpretado por David Carradine y que ganó el Óscar de la Academia a la mejor fotografía gracias a, sí, el invento de Brown. Pero el gran éxito llegó unos meses después. John Avildsen recibió una copia del viral y llamó a su inventor para que trabajara junto a él y Sylvester Stallone en ‘Rocky’. La escena del boxeador preparándose para el combate a través de la ciudad y acabando extenuado en las escaleras del museo pasó a la historia del cine.  

Desde aquel instante, la carrera de Brown, adquirió una velocidad de vértigo. Aparte de diferentes premios y consideraciones por parte de la industria, los directores más arriesgados del momento vieron en la ‘steadicam’ una tecnología con la que exprimir su creatividad. Stanley Kubrick fue el siguiente. El director venía de rodar ‘2001: una odisea en el espacio’ y ‘La naranja mecánica’ y para su siguiente taquillazo, ‘El resplandor’, quiso contar con Brown como operador de cámara.

El miedo, gracias a Brown, nunca volvió a ser lo mismo en el cine. La ‘steadicam’ aportó mucha más subjetividad a una historia que no requería de una vuelta de tuerca más. El resultado fue espectacular. Y aunque la Academia le volvió la espalda, el éxito de taquilla habla por sí sólo. 

Quien ya sabía lo que era el amor del público era George Lucas quien, en 1983, necesitaba nuevos alicientes para el episodio VI de Star Wars. En ‘El retorno del Jedi’, Brown dejó otra pincelada de genialidad grabando la escena de la persecución en moto deslizadores a través del bosque. Aquella toma se registró a baja velocidad, a un fotograma por segundo, para proyectarla a los 24 habituales y lograr la sensación de vértigo.

Con el sistema ya en marcha y llamado por los mejores directores y productores, los títulos se suceden. Desde Woody Allen en ‘Hanna y sus hermanas’ hasta Scorse en ‘Casino’, todos comenzaron a requerir de una ‘steadicam’ en sus rodajes y, a mitad de la década de los 80, se creó una saga en la que no podía faltar la creación de Brown. Steven Spielberg quiso la ‘steadicam’ para grabar la agobiante escena del puente en ‘Indiana Jones y el Templo Maldito. Sin mucho espacio para maniobrar y un equipo que pesaba 36 kilos, Brown se las apañó para rodar aquella escena en una localización casi imposible.

Otro ejemplo perfecto de filmación inmersiva (en este caso del operador de ‘steadicam’ Larry McConkey) es la toma de tres minutos de ‘Uno de los nuestros’ (1990) de Martin Scorsese en la que el mafioso de Ray Liotta conduce a su cita a un club nocturno a través de la entrada trasera exclusiva, a lo largo de pasillos sinuosos, a través de una cocina ocupada y una mesa VIP. Si bien muestra el dominio supremo que Scorsese tiene sobre la técnica cinematográfica, la toma también invita a la audiencia al continuo ajetreo y bullicio del mundo de los mafiosos.

«Realmente es un instrumento, más que un simple estabilizador. Es simplemente una forma elegante de mover un objeto en el espacio, con una masa e ingravidez que nunca podría lograrse a mano. Lo guías con la punta de los dedos y el resultado es un movimiento realmente elegante y hermoso. En el mejor de los casos, es como un ballet para la lente» solía decir Garrett Brown sobre su invento.

Unas palabras que cobran más fuerza que nunca en largometrajes como ‘El arca rusa’ (2002) de Alexander Sokurov, que se filmó en una sola toma usando una ‘steadicam’, una perfecta coreografía para hacer que la pieza terminada parezca más un ballet que una película. Y hasta llegar sin duda a ‘1917’, donde el director Sam Mendes había pedido que la película se rodara de tal manera que pareciera estar formada por una sola toma sin editar.

Al contar la historia de dos soldados que son enviados a una peligrosa misión en territorio enemigo con un mensaje para detener un ataque inminente, Mendes quería que la cámara se quedara con esos personajes principales sin interrupción. Lo consiguió magistralmente con un sistema estabilizador de cámara híbrido que combina la estabilización mecánica clásica de la ‘steadicam’ con la estabilización electrónica activa por ordenador.

Pero volvamos a Garrett Brown. Con la ‘steadicam’ ya presente en la industria hasta el tuétano, Brown no detuvo su actividad. Intercaló proyectos personales, documentales y películas en las que le contrataban con su bien probada faceta de inventor para revolucionar otra industria: la del deporte. A mitad de los ochenta, Brown se saca de la manga la ‘skycam’. Se trata de una cámara suspendida en cables y dirigida por control remoto para ser empleada en estadios y eventos deportivos y que pueda captar planos cenitales en movimiento. Otro hallazgo sin parangón que se ha convertido en un elemento básico de las transmisiones en estadios deportivos.

Gracias a ambos inventos, Brown es uno de mayores pioneros de la industria del entretenimiento. Un precursor del vídeo viral, un maestro del plano-secuencia y un mago de las retransmisiones deportivas. Casi nada. Los premios, como anticipábamos, no tardaron en llegar. En 1978, recibió el Óscar de la Academia por inventar la ‘steadicam’ junto con la empresa Cinema Products Corporation, que fue quien desarrolló la cámara propiamente dicha. Tras aquel, llegaron otros dos premios de la Academia: uno por desarrollar un sistema de suspensión para los operadores de cámara y, en 2006, un reconocimiento por haber desarrollado el concepto de ‘skycam’.

Con premios o sin ellos, una cosa está clara. El mundo del cine, el deporte y hasta los creadores de vídeos virales le deben mucho a Garret Brown. Y existen tantas y tantas tomas excelentes de ‘steadicam’, que pedirle a Brown que seleccione un top personal es como pedirle a alguien que elija qué hijo prefiere. “Acabo de volver a ver ‘Orgullo y prejuicio’ de Joe Wright (2005) y Simon Baker hizo algunas secuencias ‘steadicam’ increíblemente hermosas y narrativamente perfectas”, dice. “Y ‘El renacido’ (2015) fue asombrosamente vital y apasionante. Alejandro Iñárritu diseñó, y Scotty Sakamoto operó, algunas de mis secuencias favoritas de todos los tiempos”.

Ahora con 76 años y apenas jubilado, Brown sigue inventando. Su innovación más reciente (con el ingeniero Steve Wagner) es el M1 Volt. Empleando un microprocesador con botón pulsador, giroscopio integrado y accionado por motores sin escobillas, permite la nivelación automática del horizonte durante el encuadre. Y refiriéndose al funcionamiento de la ‘steadicam’, el inventor ganador del Premio de la Academia ofrece una analogía. “Es como pintar mientras se monta a caballo”, dice Brown. «Uno es artístico, el otro físico, pero juntos te llevan al lugar donde quieres ir».

BONUS TRACK

Larry Wright, de Refocused Media, ha recopilado en un video gran parte de las 50 tomas de ‘steadicam’ mejor puntuadas según los usuarios de la web Steadishots. El resultado es un fantástico tributo de diez minutos al estabilizador desarrollado por Garrett Brown durante los años 70.

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