Cooking Ideas - un blog para alimentar tu mente de ideas

Así se divertían nuestros padres cuando no existía el Angry Birds: diez juegos míticos del patio del recreo

FOTO PRINCIPAL

Estás acostumbrado a la tecnología. Y muy enganchado al Angry Birds y al Candy Crush. Pero llega el verano, los días familiares y, a sus 50 años, tu padre echa la vista atrás y mira con nostalgia hacia el pasado. Y te cuenta cómo era su infancia. Cuando salía de la escuela a las cinco de la tarde y volvía corriendo a casa para merendar pan con chocolate y ver a los Payasos de la Tele. Esos días de Verano azul. Cuando quedaba con los niños del barrio y se juntaban más de veinte para pasar las interminables horas de vacaciones. Hasta que su madre gritaba que la cena estaba hecha, eso sí, lo suficientemente alto como para que se la escuchara a tres kilómetros.

Esas tardes en que las niñas con vestido y trenzas pasaban jugando a la muñeca y a la goma, mientras alguna arriesgada se unía al grupo de los chicos para jugar al churro media manga, manga entera y otros echaban una partida a las canicas o saltaban a la comba. Puede que a ti estos juegos te suenen a chino, pero eran los más populares cuando tu padre era niño. ¿Te suenan, aunque solo sea un poquito?

La gallinita ciega

“Gallinita ciega, ¿Qué se te ha perdido? Una aguja y un dedal. ¡Pues date tres vueltas y lo encontrarás!. Eso es lo que cantaban tu padre y sus amigos después de que uno de ellos se pusiera una venda en los ojos y comenzara a girar hasta que perdía el sentido de la orientación. Era entonces cuando comenzaba a andar a su alrededor,  desorientado, hasta dar caza a alguno de sus compañeros de juego. El primero al que alcanzaba se la ligaba: le tocaba ser la gallinita ciega. Y repetían una, dos y tres veces hasta que acababan mareados.

corro de la patata

El corro de la patata

“Al corro de la patata, comeremos ensalada, lo que comen los señores, naranjitas y limones, achupé, achupé, sentadito me quedé”. Seguro que tu padre te ha cantado esta canción alguna vez en tu vida. También era típica de su infancia más precoz. Él y otros niños hacían un corro  en el patio del colegio, durante el recreo. Se cogían de las manos y comenzaban a dar vueltas mientras tarareaban. Cuando llegaban a la parte de “achupé, achupé”, todos saltaban, y se tiraban al suelo cuando la canción terminaba con el “¡sentadito me quedé!”.

la muñeca

Rayuela

“Recuerdo aquellos días en el patio de la abuela, cuando dibujaba en el suelo varios cuadrados con números del 1 al 9″, te cuenta tu padre. Después lanzaba una piedra al primer cuadrado, saltaba sobre él, y la recogía. Le tocaba el turno a su compañero. Cuando volvía a tocarle a él, lanzaba de nuevo la piedra, esta vez al segundo cuadro y, así, poco a poco, iba avanzando a la pata coja. Eso si tenía la fuerza y el equilibrio necesarios como para no tropezarse ni salirse de los cuadrados. Si eso ocurría, tenía que volver a saltar hasta el mismo lugar. Ganaba el que antes llegaba al número 9. Y tu progenitor lo reconoce, aunque era un juego más extendido entre las niñas, a él, aunque varón, le encantaba participar.

canicas

Las canicas

Tu padre era uno de esos niños gorditos con pantalones cortos que siempre llevaba en el bolsillo una bolsa transparente (si, de esas de las chucherías) llena de bolas de cristal. Cada una con un color diferente y muchas abolladas, denotando el paso del tiempo y las numerosas partidas. Era muy sencillo: un hoyito en el suelo de tierra, uno de los jugadores se alejaba lo máximo posible y lanzaba la bola con el dedo corazón. Poco a poco se iba acercando al agujero, juntaba los dedos e impulsaba la pequeña bolita con el pulgar, hasta que conseguía meterla dentro del hoyo. Si uno de los jugadores llegaba antes que otro, también podía tratar de expulsar la bola del contrincante para meter la suya. Llegaba un punto en el que uno tenía que ponerse de rodillas. Y cuando los niños llegaban a casa, las madres hacían todo lo posible para contenerse al verlos llenos de barro y con las rodillas arañadas.

chapas

Las chapas

Toda la familia  ayudaba. Sí. Era esa época en la que las latas de coca cola no estaban de moda. Todo el mundo bebía refrescos en botellines de cristal, de esos que utilizan tapas de chapa. Así que tus abuelos, los  tíos de tu padre  y los vecinos le guardaban las chapitas para que las dieras uso. ¿Quién dijo que no se podía echar un partido de fútbol con las manos? Se cogía un garbanzo y veinte chapas, diez para un jugador y diez para su contrincante. O, si no, se repartían entre más chavales (que donde cabían dos, cabían tres). Y comenzaban a jugar: si eras muy atrevido, o tenías prisa, disparabas a gol. Si no, simplemente chutabas con el dedo a una chapa cercana al garbanzo, que hacía de balón, para irlo movimiento, acercándolo a la portería (que era un tapón de plástico), para meter gol con otra de las chapas de tu equipo.

el escondite

El escondite

El escondite es, posiblemente, el juego más popular de la niñez de tus padres.  En el que el más pringado del grupo se la ligaba siempre, se ponía mirando a la pared y comenzaba a contar (a veces hasta 100). Mientras, el resto de niños  se escondían en los lugares más insospechados. Cuando el que se la ligaba descubría dónde estaba su amigo Juan gritaba: “¡Por Juan!”. Y si quien estaba escondido era más avispado que el que tenía que descubrirle, iba corriendo en dirección al que se la ligaba y gritaba: “¡Por mí, por todos mis compañeros y por mi primero!”. Así que todos se volvían a esconder, y volvía a ligársela el mismo pringado. Aunque las risas y estornudos, muchas veces, acababan por delatar su posición.

Por si no lo sabías, también existe una variante ‘inglesa’ del juego: al escondite inglés, sin mover ni las manos ni los pies!”, con la que los jugadores solo podían moverse en dirección a quien se la ligaba hasta que él se daba la vuelta. Entonces había que quedarse totalmente inmóvil. Cuando alguien llegaba a su posición (“¡chorizo!”), ganaba y se la ligaba.

la comba

La comba

Y tu madre era de las que saltaban a la comba. Las tenía de muchos colores  y se sabía numerosas canciones para acompañar el salto. “Una dola, tela catola, quila quilete, estaba la reina en su gabinete, vino Gil y apagó el candil, candil candilón, cuenta las veinte que las veinte son, policía o ladrón”, es una de las que le cantaban quienes “daban” a la cuerda mientras saltaba. A la barca (sin que la cuerda pasara por encima de su cabeza), o levantando la comba por encima de la cabeza para dejarla caer al lado de sus pies. También podía jugar sola, agarrando los dos extremos de la cuerda y moviendo los brazos para saltar con ella. Aunque siempre le gustaba eso de unirse al grupo y esperar el momento justo para meterse debajo de la soga.

BALÓN PRISIONERO

Balón prisionero

El balón prisionero es un juego mítico que tus padres practicaban, sobre todo, en el colegio. Varios equipos se colocaban en una pista de juego, dividida en dos campos. Cerca de la zona del equipo A se ponía un jugador del B, y cerca de la zona del equipo B se ponía un jugador del A. Entonces, cada uno de esos dos jugadores tenía que intentar dar con la pelota a los jugadores del equipo contrario. Estos, mientras tanto, hacían todo lo posible por esquivarla como buenamente podían. Si conseguían darles con el balón, quedaban eliminados. Y perdía aquel grupo que antes se quedaba sin jugadores.

churro2

Churro, media manga, manga entera

Tu padre recuerda de forma continua este juego, aunque no sea por otra cosa que su nombre. O por el dolor de espalda crónico que tiene después de haber soportado el peso de sus compañeros tantas veces. ¿Sabes cómo era? Alguien tenía que taparse los ojos, agacharse hasta la altura de las rodillas, mientras otra persona veía toda la escena. Otro jugador iba corriendo en la dirección de los dos primeros y se subía encima de la espalda de quien tenía los ojos tapados y hacía una señal (a la mano (churro), al codo (media manga) y al hombro (manga entera). Quien veía toda la escena gritaba: “¿¡churro, media manga o manga entera!?”, y el que estaba con los ojos tapados tenía que adivinarlo. Si no lo hacía, otro miembro de su equipo tendría que colocarse en la misma posición con los ojos cerrados y alguien del contrario saltaría encima de su espalda.

soga

El sogatira

Este era el momento en que a tu padre le tocaba elegir compañeros de equipo. Aunque no le gustaba nada hacer distinciones, en este caso no había sitio para los débiles. Los más altos y fuertes eran los primeros en ser seleccionados. Elegidos los equipos, cogian una cuerda larga, y cada grupo tenía que agarrarla y tirar en una dirección. Si eras de esos con menos fuerzas, te tocaba al final de la fila. Los otros iban delante, puesto que tenían que poner todo su empeño en no ser arrastrados, no tocar la línea de separación entre ambos equipos, para no perder.

Qué tiempos aquellos, ¿verdad? Es posible que a seas de los que piensan que cualquier tiempo pasado nunca fue mejor. Total, has mamado jugando a la consola y seguramente solo conozcas los juegos anteriores por lo que te han contado en casa. Qué triste, ¿no?


Con información de Youtube, Luisdoraolhi.wordpress.com, Misjuegostradicionales.wordpress.com,  Centros3.pntic.mec.es, Lapandilladeleo.com, Futbolchapasmadrid.com, Elhuevodechocolate.com, Mip-vamosajugar.blogspot.com, Platea.pntic.mec.es, Ehowenespanol.com y Sites.Google.com.  

También leyendo puedes pasar un rato divertido:

Medicina, astronomía, código… Diez versiones del Monopoly para amantes de la ciencia

Adiós, Instagram: ahora lo ‘hipster’ es hacer fotos con la Game Boy Camera

El veinteañero que se hizo rico estafando a Facebook… y ahora podría ir a la cárcel

¿Será Oculus Rift el próximo iPhone o Facebook ha comprado el cuento de la lechera?

Comentarios: 15

Posts Relacionados

[…] Estás acostumbrado a la tecnología. Y muy enganchado al Angry Birds y al Candy Crush.Pero llega el verano, los días familiares y, a sus 50 años, tu padre echa la vista atrás y mira con nostalgia hacia el pasado. Y te cuenta cómo era su infancia. Cuando salía de la escuela a las cinco de la tarde y volvía corriendo a casa para merendar pan con chocolate y ver a los Payasos de la Tele. Esos días de Verano azul. Cuando quedaba con los niños del barrio y se juntaban más de veinte para pasar las interminables horas de vacaciones. Hasta que su madre gritaba que la cena estaba hecha, eso sí, lo suficientemente alto como para que se la escuchara a tres kilómetros.  […]

Pingback Así se divertían nuestros padres ... | Junio 3, 2014 | 4:19 pm

Aire libre, buena compañia, desarrollo de habilidades para relacionarse y fomento del trabajo en equipo. Yo he jugado con mis hijos a la mayoria de estos juegos en el parque y de repente tenia varios niños alrededor preguntando si podian jugar.

Comentario Maribel | Junio 4, 2014 | 9:43 am

Jolasaz beteriko bizitza baten alde. Por unha vida chea de xogos. Per una vida plena de jocs. Por una vida plena de juegos.

Comentario Joseba | Junio 4, 2014 | 2:40 pm

Sin lugar a dudas juegos entrañables y lo bueno es que muchos de ellos cuando los niños se cansan de los videojuegos y recurren a estos siguen divirtiendoles como piedra, papel o tijera http://ow.ly/wriAM

Comentario Elena | Junio 4, 2014 | 3:58 pm

No estareis exagerando un poquito con lo de “padres? Que yo no llego a la treintena y los jugue a todos XD

Comentario Naeriel | Junio 4, 2014 | 4:22 pm

Me ha hecho gracia que ilustréis las chapas con una colección de cervezas Polacas :)

Comentario DBF | Junio 5, 2014 | 9:43 am

Se os ha ido de las manos, yo tengo 25 años y a todos estos juegos jugaba hace tan sólo 15 años, ni que decir tiene que no soy padre y si lo fuera dudo mucho que mis hijos pudieran estar leyendo este artículo. La tecnología ha avanzado mucho en poco tiempo, pero no podemos olvidar que hace una década estos juegos eran tan molones como la game boy o la play station, que ya andaban por allí funcionando.

Comentario Adrián | Junio 5, 2014 | 11:11 am

[…] – Así se divertían nuestros padres cuando no existía el Angry Birds: diez juegos míticos del patio… […]

[…] – Así se divertían nuestros padres cuando no existía el Angry Birds: diez juegos míticos del patio… […]

Soy maestro de primaria y en el recreo de mi cole (Espartinas, Sevilla), aún se juega a “la rayuela”, “las canicas” y a “balón prisionero”

Comentario Doctor Alban | Junio 8, 2014 | 4:56 pm

Creo recordar que para las chapas era más normal hacer con las manos un recorrido en la arena del parque, quitar el plastico interno de la chapa y sustituirlo por una foto o cromo de tu ciclista favorito y para que pesara un poco más la chapa ponerla un trozo de cristal. Y a ver quien llega primero a la meta.

Comentario josé manuel | Junio 10, 2014 | 8:45 pm

[…] -Así se divertían nuestros padres cuando no existía el Angry Birds: diez juegos míticos del patio… […]

[…] -Diez juegos míticos de patio de recreo […]

[…] -Diez juegos míticos de patio de recreo […]

This is where thesis themes can genuinely make a difference for enhancing the look and really feel of your weblog.

Comentario Cartoon review | Mayo 31, 2015 | 11:12 am

Sorry, the comment form is closed at this time.

Lo más visto

  • día
  • semana
  • mes
  • todos los tiempos

Últimos Tweets

Feeds. Network


Copyright © CookingIdeas. Puedes copiar, distribuir el contenido de este blog, pero por favor utiliza el enlace permanente que tiene cada uno de los post, al hacer mención a los contenidos de este blog. Los contenidos de CookingIdeas están bajo una licencia Creative Common 3.0


Copyright @ 2011 Vodafone España, S.A.U.
Privacidad | Legal y Regulatorio | Vodafone