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La cara al óleo de John Heenan después del combate que cambió el boxeo para siempre


Este retrato pintado al oléo corresponde a la imagen del estadounidense John Heenan después de su duelo contra el británico Tom Sayers el 17 de abril de 1860 en Farnborough, Hampshire (U.K), en un combate descrito como la última gran pelea de boxeo de la historia realizada a puño limpio y la primera pelea por el Campeonato Mundial de los Pesos Pesados.
En una esquina, Tom «The Brighton Boy» Sayers; y en la otra esquina, John «The Benicia Boy» Heenan, de California. Por delante, dos horas y 20 minutos antes de que se detuviera la pelea definitivamente. El combate fue el primero entre un boxeador británico y uno internacional; y si te pareció brutal ver a Tyson morder la oreja de Holyfield en 1997, en comparación con este combate de hace siglo y medio los dos hermanos negros parecerán hermanas de la caridad.
En aquella ocasión, una multitud de 3.000 personas asistieron a la sección acordonada del ring en unas tierras de cultivo en Hampshire, entre ellos escritores como Charles Dickens y William Makepeace Thackeray, William y John Douglas, o el marqués de Queensberry, que un año más tarde, y a raíz de esta pelea, aprobaría el reglamento del boxeo moderno, que todavía es aceptado en la actualidad y que incorporaba el uso de los guantes de boxeo.

La pelea empezó con un frenético intercambio de golpes que, según los asistentes, ”se oían en todo el prado y eran capaces de tambalear a los bueyes». En el sexto asalto algunos relatos afirman que el británico Sayers se rompió el brazo derecho, mientras que otros que se dislocó el hombro derecho.
Así que para el resto de la pelea decidió que su única esperanza era atacar a los ojos de Heenan; lo hizo con éxito. Sayers respondió a su handicap golpeando en gran medida en la mejilla derecha del americano, aprovechando una herida que le hizo hinchar el ojo de forma considerable; luego atacó a la otra mejilla, hasta lograr cegar los ojos a su rival por la hinchazón.
El boxeo era ilegal en ese momento, pero la policía no tenía ningún problema en encontrar el lugar, como se anunció en una serie de folletos y volantes a los asistentes. Las fuerzas policiales llegaron en el asalto 37, y a pesar de ser ilegales, los luchadores siguieron combatiendo por un período de cinco asaltos más gracias a la multitud, muchos de los cuales estaban armados con bastones o cuchillos.
Hasta que el árbitro declaró el final de la lucha con un empate y a los dos hombres se les otorgó sus respectivos cinturones de campeonato. Las masas congregadas se quedaron discutiendo el resultado de una pelea que terminó en controversia y todavía no se ha resuelto por completo hasta nuestros días, aunque los informes de prensa elogiaron a Heenan como el ganador moral.
Y tales fueron las lesiones a los ojos de John Heenan, que pasó una semana antes de que pudiera ver de nuevo. Tras esta pelea se retiró del boxeo competitivo, limitándose a combates de exhibición. Desde entonces, el código del boxeo del marqués de Queensberry dicta que los boxeadores «no deben luchar simplemente por ganar; deben ganar según las reglas».
El retrato original de la cara ultra-magullada del boxeador John Heenan, de 30X22 cm. y pintada al óleo, fue sacado a subasta en Londres en 2008 y adquirido por un comprador anónimo por 7.800 libras esterlinas.

Fuente y foto: Bonhams

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