Logo Vodafone

Compartir en:

La pomada rectal, también un alivio eficaz contra las picaduras de serpientes venenosas

Aunque España queda lejos de los países que encabezan las listas de víctimas por serpientes venenosas, lo cierto es que las picaduras de estos animales causan cada año 100.000 muertes en el mundo y más de 400.000 amputaciones.

Cuando uno es mordido por una serpiente, las toxinas del veneno, que son moléculas grandes, no pueden entrar en los vasos sanguíneos de inmediato. Es el sistema linfático (que es como si fuera la segunda red de transporte de líquidos corporales) el que las lleva al torrente sanguíneo. Y esta transferencia nos da una valiosa oportunidad que puede decidir entre la vida y la muerte

Los expertos en supervivencia recomiendan hacer un torniquete cerca a la mordedura cuando uno recibe el ataque de una serpiente, para evitar que el veneno se disemine por todo el cuerpo.

Pero en Australia, el país con las serpientes más venenosas del mundo, lo que se recomienda hacer en primer lugar es envolver la extremidad mordida con un método llamado «vendaje de presión con inmovilización (PBI)«, como un vendaje con entablillado cuya función es impedir la propagación del veneno a los vasos linfáticos, hasta que la víctima pueda recibir asistencia.

El caso es que, tanto el torniquete como el PBI, no es práctico si la picadura es en el cuerpo, en el cuello o en la cara. Y la gente en general no sabe hacer torniquetes efectivos ni anda acarreando vendas para hacer vendajes.

Por eso el fisiólogo Dirk van Helden y sus colegas de la Universidad de Newcastle, en Australia, han querido buscar un método químico para detener el veneno de una forma más sencilla. Y lo han logrado con algo que muchos, por distintas razones, tendrán ya en su botiquín de casa: crema aliviadora para los que sufren en silencio fisuras anales.

El equipo de Dirk van Helden, profesor de la Escuela de Ciencias Biomédicas, ha descubierto que un ungüento a base de nitroglicerina, el principio activo de la dinamita (y algo que los médicos llevan usando años para tratar desde el «codo de tenista» a las anginas), tenía la capacidad de retrasar el efecto de los venenos de serpiente dentro de nuestro cuerpo.

En particular, el ungüento tenía la misma composición que una pomada para tratar esa dolorosa condición de las llamadas “fisuras anales”. Todo simplemente se basa en que la nitroglicerina sufre una serie de reacciones en el organismo para formar una molécula mensajera denominada óxido nítrico, la cual se encarga de “apretar” o cerrar los vasos linfáticos.

Fuera del organismo, el óxido nítrico es un gas inestable potencialmente tóxico que es conocido por salir a borbotones de los tubos de escape de los coches. Sin embargo, dentro de nosotros tiene una importante función de molécula mensajera que usan las distintas células para enviar y recibir mensajes e indicar, por ejemplo, a las células musculares cuándo deben contraerse.

En su experimento, el Dr. Helden y sus colegas impregnaron una pomada que contenía óxido nítrico en ratones, alrededor de la zona en la que les habían inyectado una dosis letal de veneno de serpiente. Hallaron que la cremita reducía significativamente el flujo linfático. De media, los ratones sin pomada vivieron una hora al veneno de una serpiente oriental marrón (de la familia de la cobra); pero cuando se les colocó la crema, los ratones vivieron 90 minutos, un 50% más.

La pomada tuvo el mismo efecto en voluntarios humanos, aunque en este caso, los participantes recibieron en el tobillo una cantidad inofensiva de tintura que contenía moléculas de aproximadamente el mismo tamaño que las de veneno de serpiente. Cuando se aplicaba el ungüento, el trazador tardaba 54 minutos en alcanzar la parte superior de la pierna, mientras que sólo tardaba 13 minutos cuando no se aplicaba.

Los investigadores señalan que este descubrimiento podría ser muy valioso para reducir la mortalidad en muchos países con serpientes peligrosas, como cobras, mambas o kraits, que producen venenos neurotóxicos y hemolíticos.

Pero también avisan de que no lo sería en el caso de los venenos citotóxicos (como los de las serpientes de cascabel o las víboras) que provocan la muerte del tejido cercano a la zona de la mordedura, necesitando su extirpación y hasta la amputación de la extremidad para evitar que el veneno siga diseminándose.

En estos caso no hay crema que valga; solamente apretar el culo y salir corriendo lo antes posible en busca de ayuda.

Fuente: Nature Medicine

Vía Science

Compartir en: