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Diez libros obligatorios que te hicieron odiar la lectura

Estatua de Don Quijote y Sancho Panza

Todos tenemos libros que nos marcaron. Llegaron a nuestra vida en el momento justo, nos ayudaron a tener nuevas ideas, a delimitar el camino vital que hemos seguido desde entonces. Sin embargo, también están esos otros libros que aborrecemos porque alguien nos ‘obligó’ a leerlos: un mal profesor, una indicación en el momento menos adecuado…

Hemos preguntado a diez personas que juntan letra con letra cada día (periodistas, novelistas, dramaturgos…) para que nos digan cuál fue ese libro que le obligaron a leer y que, a cambio, aprendieron a odiar. Afortunadamente, algunas de las historias tienen final feliz y hacen a sus protagonistas reconciliarse con grandes obras de la literatura en español.

Es el caso de Fernando de Córdoba, ‘community manager’ y autor de Marca por Hombro y Ecomovilidad. Fernando recuerda cómo tuvo que leer Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez, a los 14 años. La profesora de Lengua subía un punto en la nota final por cada libro que leía. Con la obra más conocida del escritor colombiano, recuerda, “nunca pasaba nada interesante y todos se llamaban igual, algo mortal para mí que tiendo a confundir a gente solo porque sus nombres compartan vocales. Leía en internet a gente diciendo que el libro les había cambiado la vida y me planteaba si no sería porque desde ese momento todos los demás les parecían mucho mejores. A mis 14 años, el realismo mágico era simplemente un frase que aprender para vomitar en el examen”.

Afortunadamente, pasaron los años y Fernando se reconcilió con el libro en una nueva (y voluntaria) lectura: “Y me di cuenta del error que había cometido al juzgarlo mal, pero tal vez aquel primer encuentro no había sido ni en el momento ni en el lugar adecuado”.

Estatua del Cid Campeador

Algo parecido le pasó a Iria López, la responsable de la web de escritura Literautas, con el ‘Cantar del Mío Cid’, “que fue lectura obligatoria en 3º de B.U.P. y me costó horrores terminarlo, por aquello del castellano antiguo y porque la profesora de literatura de ese año no me gustaba nadita. Sin embargo, años después tuve que hacer un trabajo del mismo libro para la universidad y me encantó la relectura porque descubrí cosas que antes no había visto”.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=WHsM_PKK0cU[/youtube]

El ‘Cantar del Mío Cid’ o ‘La Celestina’ también se le atravesaron a la periodista Ana García Huerta: “Tú tienes 13 años y en el instituto te hacen leer eso o las Cantigas de Alfonso equis el Sabio; o el Libro de buen amor, o las coplas de Jorge Manrique con su alma dormida y su seso avivado; o el Cantar de Mío Cid o la Celestina y te quieres abrir las venas y a Dios pones por testigo que nunca más volverás a agarrar un libro. Arciprestes, marqueses de Santillana, infantes, reyes…gente ociosa que juntaba letras. Eran los que había pero ¿eran buenos? No voy a releerlos para comprobarlo. Panda de rijosos chupacirios moralizantes. Pesados”.

Seguimos con los clásicos españoles que obligaban a leer en aquel lejano 3º de B.U.P. En este caso, uno del siglo XX: ‘Tiempo de silencio’, de Luis Martín Santos, piedra en el zapato del escritor almeriense Alberto Cerezuela aquel curso: “No sé si fue por falta de tiempo, por acumulación de exámenes o por otra cosa, pero desde las primeras páginas me resultó denso, desagradable y, sobre todo, interminable. Sé que está considerado como una de las obras maestras de la literatura española, pero se me atragantó. No recuerdo ni cómo aprobé el examen referente a esta obra, pero el caso es que lo hice, y aunque debe de ser un buen libro, no quiero volver a oír hablar de él”.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=U_iYU2wO7Ac[/youtube]

Un paisano de Cerezuela, el pediatra y escritor Bruno Nievas, confiesa su tirria al ‘Lazarillo de Tormes’. Se lo mandaron leer “siendo aún pequeño”, durante unas vacaciones de Navidad. “Fastidiado por no poder dedicar todo el tiempo del mundo (que aquel entonces era lo que parecía) a poder jugar”, recuerda, “me puse a leerlo… para encontrarme una historia de pillos, engaños y traiciones realizadas por personas harapientas hacia otras aún más hambrientas y desvalidas. Robos, peleas, golpes a traición… No me gustó lo que estaba leyendo, no me gustaba ese mundo de pillería, hambruna y traiciones sin piedad. Era demasiado duro para un chaval con una imaginación desbordada, y de tan solo unos ocho o diez años, que no quería admitir que las personas pudiesen ser tan dañinas, los unos con los otros”.

La tortura duró todas las vacaciones: “Recuerdo muchas tardes, paseando con mi madre o de compras, mientras sufría pensando que un rato después tendría que regresar a ese mundo de raterías y traiciones. Lo terminé, e hice un buen trabajo, pero no me gustó ese libro. No me gustó aquella España que mostraba. Y no me gustó aquella Navidad”.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=qbXYmX4A9ZA[/youtube]

Quince años tenía el profesor y escritor Alejandro Melero, que estrena el 7 de marzo la comedia musical ‘Tras el telón’ y tiene en cartel ‘ClímaX!’ y ‘El hombre del cuarto oscuro’, cuando le obligaron a leer ‘La Regenta’: “El profesor de Literatura se había empeñado en que todos sus estudiantes odiáramos leer, y por eso nos mandaba textos imposibles para la adolescencia: Ayala, ensayos de Azorín… Pero la obra de Clarín fue algo más. Imposible saber ahora, después de haberla releído, si ya entonces supe desdoblar los pliegues ocultos de su historia: el heroísmo de las mujeres frente al primitivismo de los hombres dominantes, el lesbianismo del personaje de Obdulia… Y la mayor de las paradojas: ‘La Regenta’ trata, como casi todas las grandes obras del naturalismo, sobre la educación, la mala educación y sus efectos subversivos. Esos fueron los deberes que nos pusieron en mi colegio de curas”.

Demos un salto a comienzos del siglo XX. Hace 100 años se publicaba la primera edición de ‘Platero y yo’. El periodista Víctor Navarro tenía apenas 12 primaveras cuando le tocó leerlo:  Aquel era mi primer año de instituto, la obra de Juan Ramón Jiménez era uno de mis primeros libros ‘de mayores’ y yo no entendía nada en absoluto”, explica.

La experiencia fue surrealista: “Recuerdo a mi profesora, una mujer jóven, pequeña, muy delgada, morena, con el pelo corto y problemas para pronunciar la letra ‘che’. ¿Soledad? Creo que se llamaba Soledad. Soledad vivía el libro, interpretaba cada línea. Me acuerdo de ella gritando en clase: ‘¡Un poquiiiiiitoooo de paaaaan!’. Y recuerdo perfectamente cómo se le quebró la voz cuando leyó en voz alta la muerte de Platero. Rompió a llorar, se levantó diciendo ‘perdonad, chicos’ y se fue al baño. No sé cómo reaccioné entonces . Tal vez me reí, los preadolescentes hacen esas cosas, pero ahora creo que la admiro. Solo me molesta no haber sido lo bastante maduro para apreciar lo que ella quería que viéramos”.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=XjWMfteIAFA[/youtube]

Sarah Manzano, una de las críticas del blog literario Papel en Blanco, también tiene metido entre ceja y ceja un clásico español del siglo XX, ‘La colmena’, que provocó en ella “el más absoluto rechazo”. “Aunque al principio me llamó muchísimo la atención la manera en la que estaba escrito, a través de pequeñas anécdotas, reconozco que me costó una barbaridad terminarlo”, nos cuenta. “Los personajes no me interesaban lo más mínimo y la manera de expresarse de Cela me sonaba tan falsa que me parecía insufrible tener que leerlo. Un no rotundo a ‘La colmena’”.

En el instituto también se desarrolla la anécdota del bloguero y guionista Javier Meléndez, que no puede olvidar la experiencia que supuso leer ‘Azul’, del nicaragüense Rubén Darío (un libro clave en el modernismo literario). “Además de una obra de lectura obligatoria en el instituto, fue el comienzo de un “grupo poético” de Bachillerato formado por cuatro o cinco tipos. Yo era uno, pero no pretendí ser poeta sino narrador. En el grupo fui sufrido oyente de rimas a cada cual más cursi y rebuscadas metáforas. ‘Azul’ me hizo aborrecer la poesía durante años. ‘Azul’ o lo que trajo luego“.

Al escritor Andy García le tocó odiar otro libro hispanoamericano cuando era adolescente: ‘La guerra del fin del mundo’, de Mario Vargas Llosa:  “El título creó unas falsas expectativas entre los alumnos; a día de hoy, todavía no entiendo el porqué de ese título. Solo unos pocos compañeros lograron terminar de leerlo; yo creo recordar que abandoné su lectura cuando tan solo llevaba leídas unas treinta y tantas páginas. Como es lógico, casi toda la clase suspendió la asignatura. Creo que no estuvo acertado el profesor al ofrecernos esa novela contando la mayoría de nosotros con la edad de doce o trece años”.

Con los años, Andy le dio una segunda oportunidad y no fue mejor: “Ya de adulto, y habiéndome convertido en un apasionado de la literatura, he retomado su lectura, pero tampoco he podido terminar de leerla”.

Y en una lista de libros para aborrecer no podía faltar el clásico de los clásicos: ‘El Quijote’. “Gracias por darme la oportunidad de confesarlo”, se sincera el traductor, corrector y redactor Xosé Castro, que tuvo que leerlo de pe a pa en la secundaria. “En aquel momento, uno no podía dejar de leer esta ‘magna obra’, ‘paradigma de la literatura internacional’, ‘uno de los libros más editados y leídos después de la Biblia’, ‘orgullo de las letras hispánicas’ y ‘modelo, durante centurias, para literatos de cualquier lengua’. La responsabilidad era enorme, como os podéis imaginar. Así que, enfrentado al mayor ‘spoiler’ de mi vida, empecé a leer algo ‘tan clásico’ que no había opción a decir que no te gustaba (no fueran a llamarte ‘analfabestia’)“.

La experiencia no fue buena, aunque, afortunadamente, como le pasó a Iria, Fernando o Alejandro, Xosé releyó con el tiempo la obra de Cervantes y la opinión fue otra: “Hasta unos años después no supe descubrir —por mí mismo— el valor de aquel libro; pero, por torpeza o desconocimiento, mis antiguos profesores no supieron transmitirme que, en el siglo XVI, cuando la gente leía el ‘Quijote’ se reía a carcajadas, como si un niño de mi época leyera un cómic irreverente en el que Supermán se sacase pelotillas de la nariz y tuviera una halitosis que arruinara sus relaciones sociales”.

En definitiva, como nuestra amiga Iria concluye: “Cada libro tiene su momento en la vida y no es bueno obligar a los chavales a enfrentarse a lecturas para las que no están preparados”. ¿Y tú? ¿Cuál fue el libro para el que no estabas preparado?


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Comentarios: 42

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Recuerdo que con 14 años mi papá me hizo leer “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto Sábato… Sufrí ese libro, no me gustó nada, sólo el “Informe sobre ciegos” que parecía una novela aparte, pero nada, lo odié, le volví a dar una oportunidad a mis 23 años, y me pareció un libro sencillamente genial. Es evidente que no hay que obligar a los chicos a leer cosas que no estan preparados, a mí desde que tengo uso de razón me ha gustado leer, pero si no hubiera sido el caso, seguro que me hubiera hecho odiar los libros, el caso es que fue el primer libro que leí que hubiera dejado a las pocas hojas….

Comentario vero | febrero 4, 2015 | 1:13 pm

Yo jamás pudé con el extranjero de Albert Camus, todos lo amaban menos yo, la primera vez lo leí en español y después lo leí en francés y la verdad no me tocó el alma, quizás cuando salga de mi pais natal ahi si lo quiera, tampoco soporté crimen y castigo se me hacía una novela de solo muerte psicológica, en cada pensamiento del tipo estaba la idea de matar a la vieja, me aburrí y lo dejé a mitad de camino el libro.

Comentario Janeth | febrero 4, 2015 | 8:54 pm

La Biblia,de lectura obligada en otros años.La vida del pato Donald es más creible.

Comentario Angel | febrero 5, 2015 | 11:18 am

“El caballero de Olmedo”, bodrio de la literatura como hay y habrá pocos.

Comentario Rafael | febrero 5, 2015 | 11:49 am

Todos los libros me han enseñado algo. En el Instituto me obligaron a leer “Jardín umbrío” de Valle Inclán y la descripción tan tierna que hace de su madre cuando se presigna vale por el resto del libro, un poco espeso: ‘Sobre la albura de su frente, sobre la rosa de su boca, sobre su pecho de Madonna Litta’. Dios mío, todavía se me ponen los vellos de punta como cuando paladeé estas palabras en plena adolescencia.

Comentario Pepe Guerra | febrero 5, 2015 | 12:08 pm

Caramba! Acabo de descubrir porque me gusta tanto leer: ni uno solo de esos libros me obligaron a leer a mi. Habia algunos obligatorios pero todos mas adaptados para niños y adolescentes…porque aunque disfruté Tiempo de silencio ya en mi adultez si me lo hubieran mandado de adolescente hubiera sido el infierno. Suerte que tuve con mis profes, parece.

Comentario Arabelle | febrero 5, 2015 | 12:28 pm

A mí me obligaron a leer un libro deprimente incluso para mis 27 años actuales: El árbol de la ciencia. Un libro aburrido, gris y triste, que un alumno de 17 años no debería ni mirar de soslayo. Lo cierto es que la educación debería ser mucho más flexible en cuanto a lecturas. Por supuesto, obligar a un mínimo de libros (tres, cantidad requerida en 1º de Bachillerato para mí, me parece una mierda, hablando en plata).

A los alumnos se les debería dar a elegir un libro de cada generación, por ejemplo. E incluso todos los que quiera de una de ellas, pudiendo el alumno especializarse en el siglo o muestra que más le interesase.

Y, desde luego, suprimir el absurdo modo en que se imparte Lengua Castellana, con esa seca y pantanosa sección histórica que es la Literatura, y que, no solo no sirve para nada al olvidar el alumno todo lo vomitado en el examen, sino que, además, quita tiempo para el arte de la lectura y la necesaria comprensión del texto.

La educación moderna es lamentable, y obliga a un alumno a leer libros a la fuerza. Libros que no le interesan, y que hacen precisamente lo contrario de lo que se supone que debería hacer la asignatura: incentivar el placer de la lectura y el conocimiento.

Comentario Marcos Martínez @euklidiadas | febrero 5, 2015 | 12:41 pm

“Las Tesis de Nancy” y “La Regenta” fueron los libros que hicieron que mi pasión por la lectura muriese durante 3 años de mi vida en el colegio. Luego en el instituto con el recopilatorio de poesías de la Generación del 27 y “Pedro Páramo” casi consiguen hacerme otro tanto. Todavía recuerdo con cariño los años de 5º de EGB leyendo casi toda la saga de “El Pequeño Nicolas”, “Las Brujas” y “Matilda” de Roald Dahl… nunca entenderé esa manía persecutoria de algunos profesores por obligar a los alumnos a leer obras caducadas, por muy “de estudio” que se consideren. Se suele decir que la gente lee poco, pero en realidad lo único que hace falta es dar con los libros adecuados para cada persona, que no todos han de ser libros premiados ni con esencia de “clásico de la literatura”. No creo que sea más enriquecedor leer “El Cantar del Mio Cid”, que es una peste infumable, a cualquier novela de Julio Verne.

Comentario Hugo Vegas | febrero 5, 2015 | 12:57 pm

Los Cachorros de Mario Vargas Llosa… dar a una clase de adolescentes un libro sobre un perro que se come el pene de un chaval, como que sigo sin verlo claro.

Y lo curioso es que soy un devorador de libros y siempre lo he sido. Si en el colegio se trabajara más el inculcar el amor por la lectura, el libro que sea lea es lo de menos, como bien comentáis, evolucionará con el tiempo.

Y si hay que leer libros “clásicos” en el colgio, que sean fragmentos para analizar algo concreto.

Yo creo que desde ese libro hasta he cogido algo de manía a Llosa…

Comentario Luisma | febrero 5, 2015 | 12:57 pm

El túnel de Ernesto Sàbato. No quiero ni oír hablar de ese libro, y ni tan siquiera me he planteado leerlo de mayor, tal fue el odio que le cogí en 3° de BUP

Comentario Javier | febrero 5, 2015 | 1:19 pm

A mí sí que me gustó “El libro del buen amor”, claro que lo leí a los 16 y por voluntad propia. Para “Platero y yo”, a los 14, creo que no estaba preparado. Quiero decir que no me parecía ninguna tortura pero lo leí superficialmente, al igual que el “Lazarillo de Tormes” que creo recordar leí por la misma época, entre los 14 y los 15. “Cien años de soledad” y “La guerra del fin del mundo” los leí ya en la carrera (magisterio) y debo reconocer que el primero no pude terminarlo por falta de tiempo (empecé a leerlo un día o dos antes de hacer el trabajo) y con el segundo no pude ni de coña…legué hasta la mitad o así y al final decidí pasar y buscar un resumen en el Rincón del Vago. Para dar ejemplo a los niños.

Comentario Fermín | febrero 5, 2015 | 3:13 pm

En fin, afortunados algunos…

Platero y Yo 8 años (en voz alta en clase). Follas Novas 15 años (leído y resumido poema a poema) La Familia de Pascual Duarte y Viaje a la Alcarria 13 años (Pascual Duarte me pareció una macabrada en su momento) La venganza de Don Mendo 13 años Réquiem por un campesino español 14 años (No comments) Lazarillo de Tormes 9 años A Esmorga 15 años (este me moló la verdad) Luces de Bohemia 12 años (me encantó)

Y me encanta la lectura, he leído muchísimo, pero hay edades en las que leer ciertos libros es un poco heavy…

Comentario Ric | febrero 5, 2015 | 3:21 pm

Sinceramente opino que decir que se odia un libro porque te obligaron a leerlo cuando eras joven es una excusa. Puede pasar que leas un libro una vez , no te guste y te comience a gustar en una segunda lectura. Pero eso pasa en cualquiero momento de la vida, no solo cuando eres adolescente y “te obligan”. Además, tampoco creo que sea adecuado decir que son lecturas para las que los quinceañeros no están preparados, pues me leí a esa edad los mismos clásicos que todos y no solo me encantaron sino que me leí muchos por mi cuenta. Os puedo asegurar que soy una chica muy normal, para nada superdotada o cosas así, y que lo único necesario es ponerle empeño. Los libros antiguos requieren de más esfuerzo, algo que no mucha gente está dispuesta a hacer. Sé de lo que hablo, apenas tengo 22 años y acabo de terminar una filología. Entiendo que no guste un libro en concreto o que no te guste leer en general, pero el único culpable de que un libro se te haga cuesta arriba eres tú por no penetrar lo suficiente en su mundo complejo

Comentario Mónica | febrero 5, 2015 | 5:13 pm

No hace falta haber vivido en el s. XVI para reír a carcajadas con El Quijote. Es genial desde el principio, también para los estudiantes de secundaria del siglo XXI que tengan una mínima inquietud por la lectura y la historia. Culpar a la torpeza o el desconocimiento de sus profesores de lo aburrido que le resultó la obra dice poco del tal Xosé. Seguramente se leyó una versión reducida o prefirió ver la película.

Comentario Blapo | febrero 5, 2015 | 5:21 pm

No estoy muy de acuerdo con la lista. Es cierto que muchos de esos libros no son para ser leidos durante la adolescencia pero en esa época me obligaron a leer dos libros que resultaron una sorpresa para mi: El Quijote y Platero y yo. El Quijote me encantó, de verdad, me lo leí en un tiempo record. Y Platero y yo y pareció muy tierno y bonito.

Comentario Begopelona | febrero 5, 2015 | 5:41 pm

Tuve la enfermiza suerte de ser educado por curas agustinos españoles a pesar de nacer, crecer y estudiar en Colombia, y desde hace mucho tiempo me ha quedado claro que la misión que tenían estos ‘maestros’ fue la de hacer todo lo posible por asesinar el amor y hasta la afición por la lectura en ultramar. Me obligaron a leer ladrillos como ‘El rejo de enlazar’, ‘La vorágine’, ‘La María’, ‘El putx Quijote’, ‘El alférez real’. Pero gracias a mis progenitores, ya yo había cultivado para entonces otros gustos: Verne, Blyton, Hitchcok, London, Dumas y otros autores que fueron verdaderos portales hacia la literatura para mí. Si no los hubiera conocido antes que a los bodrios obligados en el cole por aquellos asesinos de la imaginación y de la creatividad pertenecientes a la orden agustina, creo que jamás hubiera intentado volver a leer nada distinto a los menús de restaurantes.

Comentario RickDeckard | febrero 5, 2015 | 8:10 pm

Historia de dos ciudades C. Dickens junto con El arte de la guerra de Sun Tzu…los odie! pero algunos de los libros de la lista me entusiasmaron mucho….100 años de soledad y Aura, fue mi momento para leerlos….

Me encanta la lectura pero hay algunos que un buen resumen lo vale para no detestar la lectura ;)

Comentario Giovanna | febrero 5, 2015 | 9:24 pm

Historia de dos ciudades C. Dickens junto con El arte de la guerra de Sun Tzu…los odie! pero algunos de los libros de la lista me entusiasmaron mucho….100 años de soledad y Aura, fue mi momento para leerlos…. Me encanta la lectura pero hay algunos que un buen resumen lo vale para no detestar la lectura ;)

Comentario Giovanna | febrero 5, 2015 | 9:24 pm

Tirant lo Blanc. Versión publicada del siglo XVIII, creo recordar.

Comentario Cristian | febrero 5, 2015 | 11:01 pm

A mi me gustaba leer….. Odiaba los deberes pero leer no. Me lei el lazarillo de tormes 3 veces 1 por deberes y 2 por gusto.

Comentario Persefone Lomismo Da via Facebook | febrero 7, 2015 | 11:51 am

El vampir kasimir del cole

Comentario Antonia Callejon Moreno via Facebook | febrero 7, 2015 | 12:49 pm

Marianela…no pude con ella, que horror!!!

Comentario Lourdes De Leon Sotelo via Facebook | febrero 7, 2015 | 1:00 pm

Mi pesadilla ha sido “El Lazarillo de Tornes”… En el instituto me toco leerlo en 2 ocasiones, y en ninguna de las ocasiones, pude con el…. Pero sin embargo, ello no impidió q me guste leer

Comentario Elizabeth Simancas Luque via Facebook | febrero 7, 2015 | 2:08 pm

qué querían, leer a Osho, Coelho, Cuahutémoc Sänchez y otras basuras?

Comentario Cristian | febrero 8, 2015 | 1:46 am

Tirant lo blanc ( un horror)

Comentario Miriam Sturla Rabadan via Facebook | febrero 8, 2015 | 12:55 pm

Sin ánimo de criticar, y respetando a todos, que no te guste La colmena es ser un mermado mental B-)

Comentario Lluís | febrero 9, 2015 | 4:36 pm

[…] -Diez libros obligatorios que te hicieron odiar la lectura […]

Ulises de Joyce. Insufrible. Tras tener que leer no menos de cinco veces cada párrafo, después de 40 páginas decidí que aquello no me conducía a a nada. Al hilo del artículo sugeriría una lista parecida pero “opuesta”. Esto es libros que de mayor resultaron indigeribles. Releí “El señor de los anillos” ya entradito en la treintena y aquello fue dolorosamente desmitificador, se me cayó un ídolo de la adolescencia.

Comentario Jacopo Belbo | febrero 18, 2015 | 12:38 pm

“El coronel no tiene quien le escriba”, de Gabriel García Márquez, con 15 años. Un libro en de que no pasa nada. Sin embargo, a mi profesora le apasionaba y nos mandaba trabajos con redacciones, análisis y exposiciones en clase. No he vuelto a leerlo ni tengo intención. Ese libro me hizo odiar la lectura durante años.

“Trafalgar”, de Benito Pérez Galdós, con 14 años, en cambio me sorprendió.

Comentario Sergio | febrero 20, 2015 | 7:58 am

[…] – Diez libros obligatorios que te hicieron odiar la lectura […]

Es verdad, deberían hacernos leer libros de Danielle Steel y Steph3n King. Son tan maravillosos…

Comentario pirado | febrero 28, 2015 | 9:16 am

Hey there! Would you mind if I share your blog with my zynga group? There’s a lot of folks that I think would really enjoy your content. Please let me know. Thank you

Comentario Beats Headphones | marzo 5, 2015 | 8:40 am

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[…] – Diez libros obligatorios que te hicieron odiar la lectura […]

He llegado a esta página porque acabo de terminar Tiempo de Silencio. Recuerdo que mi profesora en 4 de ESO nos dijo que era lectura obligatoria en el BUP… y ahora que lo he leído no me lo puedo creer.

Qué manera de crear aversión a la lectura.

Debería ser imperdonable hacer que alguien odie un libro como Cien anos de soledad… vale más que no lo lean a que lo odien.

Mi profesora nos dejaba escoger en una lista de lecturas, y yo escogí el primer libro de Alatriste, de Pérez Reverte. Un libro estupendo para leer en Secundaria. Hizo que leyera todos los demás.

PD: Mi némesis fue el Lazarillo. Qué cosa más aburrida…

Comentario Andrea | abril 13, 2015 | 11:59 pm

[…] -Diez libros obligatorios que te hicieron odiar la lectura. […]

[…] -Diez libros obligatorios que te hicieron odiar la lectura […]

Ernesto Sabato, García Márquez(no lo digiero), Vargas Llosa, Borges,. en su momento me parecieron tan pesados, que 20 años después aún siento reservas de leer literatura latinoamericana. Exceptuando el Quijote y Platero y Yo, la mayoría de mis libros favoritos de la niñez, eran traducciones de clásicos de otros idiomas como El Principito y La Historia sin Fin.

Comentario ValkyrieRD | agosto 25, 2015 | 10:21 pm

[…] –Diez libros obligatorios que te hicieron odiar la lectura […]

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