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¿Por qué apestan los lunes? Cinco razones avaladas por la ciencia

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¡Feliz lunes! O no tanto. Son las siete de la mañana y en pocos minutos Twitter se va a llenar de mensajes optimistas acerca de lo productivo que se ha empezado el día para algunos de los miembros de tu ‘timeline’. «A por la semana», «Qué ganas de hacer tal o cuál cosa», «Llegando a la reunión», etc. Y puede que todas esas afirmaciones sean ciertas, pero puede ser también que esos mensajes sean sólo un mecanismo de autodefensa.

El triste penar de la cama a la ducha ya ha dolido bastante. Tanto como tener que decirle a la opción de la alarma que no, que hoy no tocan diez minutos más. O descubrir que el viernes se acabó el café y te olvidaste de reponerlo. Algún osado habrá encendido la radio para escuchar a los histriones de las ondas gritarle a los políticos lo mal que va el país.Es lunes y necesitamos recargarnos psicológicamente para poder con el día maldito. Engañarle. Llegar en trance a la oficina, fichar y a cumplir. Aquí están los cinco porqués que han encontrado los científicos:

¡Es el sueño, estúpido!

Nuestras mentes son esclavas de los biorritmos. Todos los años sufrimos en otoño y primavera – sobre todo en otroño – el cambio de hora y nos cuesta adaptarnos a la cantidad de luz. Del domingo al lunes nos puede pasar algo parecido. La falta de sueño entre semana la tratamos de compensar con largas sesiones de cama o siesta en ese sofá favorito que reservamos para digerir el telefilme de turno tras la paella reglamentaria. Pero no nos confiemos: una hora más de sueño puede confundir nuestro reloj coporal.

Según algunos científicos, esa horita adicional nos puede hacer estar más cansados al comienzo de la siguiente semana. El grupo de investigadores australianos que ha llegado a la conclusión afirma que, si nos vamos un poco más tarde a la cama y dormimos dos horas más los fines de semana, retrasamos nuestros biorritmos hasta 45 minutos. Por eso cuesta tanto levantarse el lunes. Creemos haber descansado bien durante el fin de semana, pero eso no nos hace ningún favor.

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Los lunes somos huraños

Otra extraña razón por la que el lunes puede hacerse cuesta arriba nos retrotrae a los albores de la especie humana. El hombre es un animal social y necesita sentirse cómodo en su lugar de trabajo, con su tribu, y poder hablar de lo que sea. Tras dos días alejados de esa pequeña comunidad con intereses comunes, necesitamos recuperar los lazos de confianza que nos unen con nuestro compañeros. Cotillear, comentar la última goleada del equipo de tu ciudad o tomarse un café con los colegas son parte importante de la rutina de los lunes para recuperar el buen ambiente que, a las ocho de la mañana, parece imposible conseguir.

De hecho, según otra publicación, hasta las 11:16 somos incapaces de esbozar una sonrisa en nuestro rostro. El trabajo también da cinco recetas para ponernos de buen humor. A saber: ver la tele, tener sexo, comprar online, comprar chocolate o maquillaje y planear unas vacaciones.

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Cria fama y échate a dormir

La mala fama del lunes. Los científicos han demostrado que, preguntando a la gente, de lunes a jueves todos los días son parecidos. Igual de estresantes o deprimentes. Los viernes, sin embargo, tienen mejor valoración al ser la antesala del descanso semanal. Pero si se le pregunta al personal por qué día es el peor siempre contesta que el lunes. Esto tiene que ver con el cambio emocional que supone un feliz e improductivo domingo al lunes devastador. Aunque no haya diferencias entre la carga de trabajo entre lunes, martes, miércoles o jueves, el lunes siempre nos parecerá el peor. Y es que somos animales de costumbres fijas.

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Purgar los excesos del fin de semana

Un fin de semana corriente puede suponer comer menos sano o beber y fumar más. Estas actividades recreativas tienen un impacto notable en nuestro físico. De hecho, puede que nos miremos al espejo recién levantados y que nos parezcamos más feos. Además, los lunes son ideales para cambiar algo en nuestra vida. El ciclo semanal comienza y parece un día perfecto para arrancar con una dieta o abandonar la nicotina de una vez por todas. Pese a que son cambios que favorecen nuestra salud, pueden sumir nuestro humor en la más oscura de las profundidades y puede ser que no regrese hasta el viernes, cuando la tentación de caer otra vez en los viejos vicios parece más cercana.

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Ojo con la salud

En relación con la anterior, los lunes estamos menos sanos. Otra investigación establece que pese a que las personas solemos mantener una línea de peso, los lunes la báscula dice otra cosa. Pesamos más. Por terrible que parezca, además, los lunes son el día en el que más infartos se producen. La tensión sube los lunes así como las posibilidades de caer enfermo.

Por todo eso, y mucho más, ¡ánimo! Los lunes no son invencibles. Agarra ese café con fuerza y adéntrate en la espesura de la semana 🙂

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Con información de The Atlantic, NY Times, Marie Claire, The Age, The Telegraph y Mental Floss

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