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El boxeador ucraniano que se convirtió en Moe Szyslak y el origen de las bromas de Bart Simpson

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Un pequeño bar en Estados Unidos. Un teléfono que suena. El camarero descuelga, saluda y tiene lugar una breve pero intensa conversación:

-¿Está Al?

-¿Quién?

-De apellido Cólico

-Un momento, voy a ver… Al Cólico, ¿Alguno de ustedes es Al Cólico?”

(Risas)

Ya lo has adivinado. Estamos en Springfield y el bar no es otro que la archiconocida Taberna de Moe, con su Barney al lado del grifo y sus huevos en salmuera, a la que Bart Simpson ha llamado en innumerables ocasiones para gastar al pobre Moe una de sus hilarantes bromas telefónicas. Tal es la magnitud de su leyenda que al propio Homer le hizo ilusión ser objetivo de una de estas trastadas a distancia.

https://www.youtube.com/watch?v=m9q7imrOAR0

Pero, no, no estamos en Springfield y esto no es una serie de dibujos animados. ¿Y si te dijéramos que en realidad estamos en Nueva Jersey? ¿Y si cambiásemos a Moe por el propietario de un auténtico tugurio estadounidense?

moe_tubebarEl verdadero escenario es el Tube Bar, un garito de lo que hoy es un barrio residencial de la ciudad de Jersey. A mediados de los años 70, dos jóvenes – John Elmo y Jim Davidson – tuvieron la genial idea de llamar a este local para mofarse de su pobre camerero. El sistema era sencillo y, a estas alturas, conoces perfectamente su funcionamiento: el propietario del establecimiento descuelga y los bromistas preguntan por una persona ficticia cuyo nombre y apellido, combinados, dan lugar una palabra o expresión que provoca carcajadas entre los parroquianos. Todo un clásico.

¿El ‘alter ego’ de Moe?

No cabe duda de que este fue el germen de las llamadas telefónicas de Bart Simpson, pero aún hay más. A lo largo de la extensa vida de la serie, descubrimos que el solitario Moe Szyslak es, además de hostelero, una promesa frustrada del boxeo. Bajo el sobrenombre de Fantástico Kid, Moe tiró la toalla tras ser noqueado cuatro veces seguidas. ¿Lo recuerdas?

Ahora salgamos del mundo de personajes amarillos creado por Matt Groening y volvamos a Jersey. El propietario del Tube Bar – y objetivo de las bromas de Elmo y Davidson – no era otro que Louis «Red» Deutsch, un exboxeador que compitió en la categoría de los pesos pesados. El púgil, oriundo de Ucrania, abrió su pequeña tasca en 1933. Un local peculiar, con un solo baño y en el que no pudo entrar una mujer hasta la década de los 70.

Por si lo habías olvidado, en la Taberna de Moe solo hay un aseo para hombres. ¿El motivo? El propio Moe convierte el baño de señoras en su despacho, el lugar en el que guarda los recuerdos y trofeos de su etapa como púgil, tras caer en la cuenta de que no entraba una fémina al local desde 1979. Esta claro que los buenos de Moe y Red comparten mucho más que la pasión por servir cañas.

¿Y cómo llegó esta historia hasta Los Simpson?

Elmo y Davidson tomaron por costumbre llamar cada cierto tiempo al viejo boxeador para gastarle una broma. Preguntaron, entre muchos otros, por Al Coholic, por Pepe Roni, por Sal Ammy y por Jim Nasium. Algunas veces Red picaba, y otras no. En ocasiones, tras las carcajadas de los clientes, el púgil se llenaba la boca con ‘piropos’ a madres de los bromistas, a los que llamaba ‘chupanosequé’ (no nos atrevemos a reproducir los improperios que se escuchan en los bares).

Sin embargo, aquellos tiempos quedaban ya muy lejos cuando la serie de animación se estrenó en diciembre de 1989. Ten en cuenta que Red murió en 1983. Las conversaciones telefónicas se habrían perdido, y jamás habríamos visto al travieso Bart tomando el pelo a Moe, de no ser porque los cachondos de Elmo y Davidson grabaron todas y cada una de sus cuchufletas.

El boca oreja en formato cinta estaba servido. Las grabaciones se fueron popularizando y viajaron de mano en mano – sin necesidad de internet – por todo Estados Unidos. Hasta llegar a un tal Matt Groening, que, por lo visto, decidió homenajear a Red inspirándose en su historia para el personaje de Moe y tomar prestadas las gamberradas tras el auricular para convertir a Bart en un pequeño vándalo.

bumbumLas cintas se hicieron tan famosas que algunas discográficas de Nueva York empezaron a comercializarlas. Fue entonces cuando nuestros queridos guasones, bajo el nombre de Bum Bar Bastards, reclamaron los derechos de autor y decidieron publicar varios discos con las grabaciones de las bromas que habían gastado al pobre Red –que llegó a tener su propio corto en relación con las dichosas llamadas – y a los propietarios de otros bares.

Y ahora que ya conoces el origen de las bromas de Bart Simpson, estarás deseando escuchar algunas de las originales. No hay problema. Puedes hacerte con alguno de los discos –el último es un recopilatorio publicado el año pasado – o ir abriendo boca con los casi veinte minutos de carcajadas que encontrarás en el siguiente vídeo.

Una última cosa: para los que no tengáis costumbre de escuchar conversaciones en inglés, aquí está la transcripción de algunas de las bromas. Tienes derecho a tu ración de risas aunque no domines la lengua de Shakespeare.

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Con información de Wikipedia, The Ledger y Goarna

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