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Las batallas legales de los magos por llevarse su secreto a la tumba

batalla

Siendo niños, todos hemos visto un espectáculo de magia, y los trucos que se nos mostraron en ese momento los hemos vuelto a ver de mayores, bien sea por la televisión o en otro espectáculo. Mismos juegos de cartas, misma camisa de fuerza o ese espejo que, a pesar de haber sido golpeado por un martillo, no se rompe. Una cantinela repetitiva que hace pensar que en el mundo de la magia eso de la innovación no se estila.

Y sí. A cualquier mago le gusta impresionar a su público con nuevas ilusiones, pero resulta de lo más complicado conseguir que sus competidores no las lleven a cabo. En varias ocasiones, los jueces han tenido que dictar sentencia en pleitos en los que un mago acusaba a otro de robarle un truco. El ilusionismo también tiene ‘copyright’.

Que se lo digan a Andre Kole. En 1998, el prestidigitador denunció a los productores del programa de televisión ‘El mago enmascarado‘, emitido en la FOX, por haber mostrado el truco de ‘La mesa de la muerte’. O el caso del cómico y mago Teller, del dúo estadounidense Penn & Teller, que en 2012 demandó a otro ilusionista holandés por haber revelado uno de sus trucos a través de Youtube.

Tanto Kole como Teller habían patentado su truco de magia, y sin embargo, tuvieron desenlaces diferentes. En el caso de Kole, la ilusión de la que decía ser el dueño ya había aparecido en un libro del siglo XIX. En cuanto a Teller, se llevó más de 425.000 euros del holandés que había copiado paso a paso su artimaña.

Proteger la propiedad intelectual mágica resulta más complicado de lo que parece. La primera demanda de la que se tiene constancia data de 1933, cuando el ilusionista Horalce Godin denunció al publicista R.J. Reynolds por una campaña publicitaria de cigarrillos. En dicha campaña, cada anuncio dejaba al descubierto un truco y entre ellos se hallaba, precisamente, el que Godin había estado empleando durante veinte años: la famosa ilusión de cortar a una persona en dos.

En la batalla legal, el juez dio la razón a Reynolds, ya que Godin, al patentar el truco, había revelado su secreto, describiendo en el formulario de registro cómo se ejecutaba la ilusión. No por gusto, sin embargo. Por aquel entonces, la ley obligaba al prestidigitador a detallar paso por paso el truco que estaba registrando.

truco de magia

Hoy en día, los magos que patentan sus ilusiones no dejan al descubierto su secreto. Más bien, protegen los artefactos que necesitan para llevarlo a cabo. Sin embargo, el hecho de proteger los instrumentos no impide a otros ilusionistas del gremio hacer acopio de los trucos ajenos, ya que en muchas ocasiones la ilusión puede ejecutarse con otras herramientas.

Hay también otras formas para copiar el truco e irse de rositas, como la de utilizar la llamada ‘ingeniería inversa’. Es decir, sentarse entre el público que asiste a un espectáculo de magia y observar atentamente todos los pasos que realiza el mago, una y otra vez, hasta dar con la clave.

truco

De acuerdo con el abogado y mago estadounidense Rick Lax, cualquier ilusionista puede hacer ingeniería inversa, ya que según la ley de secreto comercial – de aplicación también a la propiedad intelectual mágica -, no puedes trabajar de ayudante de David Copperfield, prometer guardar sus secretos y después irte y empezar a hacer sus trucos por ti mismo. “Sin embargo, si entiendes una de sus ilusiones mientras estás sentado en la audiencia, la ley del secreto comercial no te frenará para copiarlo e interpretarlo”.

Aunque si un mago hace eso, debe tener en cuenta que perderá el respeto de la comunidad mágica. Una de las normas no escritas del gremio se basa en el hecho de que cualquier mago puede compartir sus trucos con otros, pero nunca desvelarlos cara al público. Olvídate del respeto y la amistad con otros ilusionistas si copias. ¿Quién querría ser amigo de un ladrón?

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Con información de About The Law, Wired y Freedom To Tinker

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