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Por qué es tan difícil encontrar el próximo planeta Tierra

Buscando planetas

Hallar nuevos planetas habitables es un deseo que va unido al ser humano desde hace años. Dar con uno que reúna características semejantes a las de la Tierra es difícil, y no por falta de candidatos, precisamente. De hecho, conseguir el éxito en esta singular búsqueda no se debe tanto a la abundancia o inexistencia de candidatos como al método que se emplea para dar con ese ansiado planeta.

Uno de los métodos científico usados para localizar estos exoplanetas (fuera del sistema solar), algunos de ellos habitables, se denomina tránsito y se centra tanto en las estrellas como en los planetas. Así, los científicos localizan estrellas con un resplandor lo suficientemente grande o interesante y esperan a que un hipotético planeta pase a su lado. Según el brillo que se genere al pasar a su alrededor, se catalogará como habitable o no. Los cambios en el espectro de luz se deben a la interacción entre la gravedad de la estrella y la gravedad del planeta cercano.

En principio, el tránsito permite localizar muchos planetas gracias a que se basa tan solo en los cambios en el espectro de luz producidos al interactuar las gravedades del exoplaneta y su estrella correspondiente. El telescopio del satélite Kepler, que orbita alrededor del Sol para buscar nuevos planetas semejantes a la Tierra, es capaz de monitorizar 200.000 estrellas a la vez. Pero para detectar futuros planetas Tierra desde nuestra casa la cosa se complica: los posibles candidatos a sustitutos terrestres tienen que estar alineados de un modo tal que podamos comprobar cómo su estrella se hace más tenue al pasar el planeta entre esta y la Tierra.

Estrellas

Si encima los planetas están muy alejados de la Tierra, cuesta más localizarlos. Ya que el método denominado tránsito tiene este pequeño problema, se han desarrollado otras técnicas más específicas, como la de la velocidad radial, que permite ver planetas que de otra forma no se verían. Para ello, este método separa las longitudes de onda de la luz, con el fin de detectar mejor los cambios de brillo que se pueden dar cuando los planetas orbitan alrededor de sus estrellas.

Los problemas se acumulan

Sin embargo, de nuevo tenemos un problema: si las estrellas alrededor de las que orbitan los planetas están muy alejadas, la luz llega de forma débil a la Tierra, por lo que se hace más complicado localizar planetas en torno a ellas. Además, y al contrario de lo que ocurre con el tránsito, con este método no se pueden observar y monitorizar varias estrella a la vez.

El método de velocidad radial permite, además, calcular la masa de dichos planetas, aunque no su radio. Por su parte, el tránsito, sí sirve para averiguar el radio, aunque no la masa de los cuerpos. Por tanto, no se puede calcular fácilmente el dato que más ansían los científicos: su densidad. Al saber la densidad se sabe si un planeta es rocoso, como la Tierra, o gaseoso, como Júpiter. Y averiguarlo desde casa es difícil.

En cualquier caso, tanto el tránsito como la velocidad radial plantean otro problema compartido: si los planetas no son lo suficientemente grandes y cercanos a su estrella, da igual la relación de brillo o las longitudes de onda, que no se podrán localizar. Gibor Basri, profesor emérito de Astronomía de la Universidad de California, lo ejemplifica así: los primeros cinco años de investigaciones solo encontraban “cosas del tamaño de Júpiter que dan una vuelta a su estrella cada dos o tres días”. Júpiter tiene un diámetro mayor que el de la Tierra, 69.911 kilómetros de radio frente a nuestros 6.378 kilómetros. Afortunadamente, con el paso del tiempo y el perfeccionamiento de las técnicas no hace falta que sean tan grandes. El telescopio Kepler también ha ayudado a ello: desde 2009, fecha de su lanzamiento, se han encontrado muchos exoplanetas de un radio parecido o menor al de la Tierra.

Observatorio astronómico

Firmes candidatos

El siguiente paso es que un recién descubierto planeta sea considerado análogo a la Tierra, es decir, con una masa y radio semejantes a la de nuestro hogar, una estrella parecida al Sol y una atmósfera idónea. En las últimas dos décadas se han encontrado más de 3.200 exoplanetas, pero muy pocos han reunido las condiciones necesarias para considerarlo un lugar habitable.

No obstante, hay algunos serios candidatos. El pasado diciembre se descubrieron tres a ‘tan solo’ 14 años luz de la Tierra (la mayoría de exoplanetas localizados hasta ahora están a cientos o miles de años luz de distancia). Orbitando alrededor de la estrella Wolf 1061, los científicos informaron de unas superficies sólidas y de masa potencialmente rocosa. Como están dentro de lo que se conoce como Ricitos de Oro (la zona de la órbita considerada como habitable), podría haber agua líquida e incluso opciones para vivir. Cada uno de ellos tardan en recorrer su órbita completa 5, 18 y 67 días, respectivamente.

Sin embargo, el planeta más cercano fuera del sistema solar fue anunciado hace apenas unas semanas. Se llama Próxima b y orbita alrededor de Próxima Centauri, nuestra estrella más vecina (sin hablar del Sol) y que se encuentra a apenas cuatro años luz. También rocoso, es un 30 % más grande que la Tierra y tarda 11,2 días en dar una vuelta. Al parecer, podría tener una temperatura idónea como para contener agua líquida. Aún habría que investigarlo, como su masa y la temperatura de la superficie. Los investigadores dieron con él gracias al método de la velocidad radial y no fue por pura casualidad, sino que al parecer llevaban bastante tiempo detrás de él. “Estaba buscando exactamente esto”, dijo entonces Michael Endl, astrónomo del Observatorio McDonald de la Universidad de Austin, en Estados Unidos.

Los planetas análogos al nuestros existir, existen y es posible localizarlos y calcular su densidad, no sin dificultades. Ahora solo falta que sus atmósferas sean idóneas y exista algún tipo de vida o la posibilidad de instalarse allí. En definitiva, los quebraderos de cabeza no cesan, así que mientras no podamos emular a los protagonistas de ‘Interstellar’, lo mejor será que cuidemos nuestro planeta Tierra.

Con información de FiveThirtyEight, Space.com, Wikipedia (1, 2, 3, 4, 5), Abc y La Vanguardia. Imágenes de Pexels (1, 2) y Sjoerd Los.

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