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El Edison contemporáneo que inventó la Polaroid e inspiró a Steve Jobs

El tiempo se va volando. ¿Sabías que ya han pasado 70 años desde la llegada al mundo de la cámara instantánea Polaroid? Fue en 1947 cuando el científico estadounidense Edwin H. Land presentaba su ingenioso invento, que no solo revolucionaría el sector de la fotografía, sino también otras industrias que incorporarían en sus productos el polarizador de plástico. Este visionario, del que poco se habla en nuestros días, supo aprovechar el momento y además influyó en la mirada de otros grandes de la tecnología como Steve Jobs, el padre de Apple.

Efectivamente, el acto de pulsar un botón y obtener al momento una fotografía impresa se lo debemos a Edwin Land, que se encontraba en la década de los cuarenta retratando a su hija de tres años con una cámara en temporada estival, cuando esta le preguntó por qué no podía ver la foto en ese mismo instante. “Recuerdo un día soleado en Santa Fe cuando mi pequeña hija preguntó porqué ella no podía ver inmediatamente la imagen que acababa de tomar. Mientras caminaba por la encantadora ciudad, emprendí la tarea de resolver el rompecabezas que ella me había propuesto” escribiría años más tarde. Esta cuestión tan ocurrente, a la vez que inocente, bastó para encender la bombilla del inventor, que se puso a trabajar de inmediato.

El científico había empezado a experimentar con la luz en su primer (y único) año en la Universidad de Harvard, mientras estudiaba Química. Después de este período, y tras inventar el primer filtro polarizador sintético en 1929, dejó la carrera y se centró en examinar más el nuevo hallazgo, que él veía con un enorme potencial comercial. Posteriormente, en 1932, cofundó la empresa Land-Wheelwright Laboratories que, cinco años más tarde, se convertiría en la Polaroid Corporation.

Fruto de este sacrificio, en 1947, el mundo vio nacer la cámara Polaroid Land Model 95, una cámara que revelaba en positivo la imagen en tan solo 60 segundos y que se puso a la venta por 89,75 dólares (859 euros de hoy, teniendo en cuenta la inflación). Ese año, la compañía obtuvo cinco millones de dólares de beneficios (cerca de 50 millones de euros al cambio actual y teniendo en cuenta la inflación), todo un triunfo que perduraría a lo largo de los años, más aún cuando en 1963 sacaron un nuevo modelo que permitía hacer fotos en color.

Land, inteligentemente, decidió buscar protección legal para su invento antes de mostrárselo a alguien. Así que obtuvo una patente a través de Donald Brown, un joven abogado. Esta afortunada precaución permitió comercializar con éxito la máquina y construir una gran empresa manteniendo a los competidores en la estacada.

Magia en un solo toque: el mecanismo de la Polaroid

El interior de la mítica cámara está compuesto por unas láminas hechas de capas de color: la superior es sensible a la luz azul, la central a la luz verde y la inferior a la roja. Cuando están expuestas a la luz, los fotones reaccionan creando un registro de la imagen mediante un proceso químico. Estas láminas se aprietan entre una capa negra en el fondo y otras cuatro adicionales: de ácido, de temporización, de imagen y de reactivo.

Donde el hechizo surte efecto es en el nivel reactivo, porque contiene sustancias químicas que incluyen neutralizadores. Esta recopilación de compuestos, que se habían mantenido por separado en un principio, se unen ahora verticalmente formando la fotografía. Esto sucede en apenas un minuto y, antes de que te des cuenta, la imagen está desarrollada. Solo queda esperar a que los colores se procesen por completo para que el recuerdo sea nítido.

Steve Jobs: encandilado por la visión de Land

A pesar de su extraordinaria e innovadora forma de entender el arte en combinación con el negocio, el nombre de Edwin Land no ha sido especialmente recordado en los últimos tiempos. Dicen que sus hábitos de trabajo rozaban la obsesión, pero quizás por eso se convirtió en un destacado inventor que llegó a poseer unas 535 patentes a su nombre a principios de los noventa, una cifra que le valió el tercer puesto en la lista de creadores estadounidenses, por detrás de Thomas Edison y uno de sus asociados. Las numerosas invenciones y proyectos del Dr. Land y Polaroid en el campo de la polarización de la luz a lo largo de los años incluían gafas de sol, filtros de cámara o equipos para películas tridimensionales; incluso dispositivos para prevenir el deslumbramiento de los faros de los automóviles.

Grandes figuras de la tecnología se enamoraron de la mirada del fundador de Polaroid y la incorporaron a la esencia de sus compañías. Walter Isaacson, autor de la biografía de Steve Jobs, cita que Land era uno de sus héroes de la infancia. Las lecciones que el creador de Apple aprendió de él dieron forma al universo de la compañía que hoy convive con nosotros.

Que una compañía debe convertirse una intersección entre el arte y la ciencia o que debe estar compuesta por gerentes que velen por las ideas de los creativos, son solo dos de las muchas enseñanzas que dejó Edwin, fallecido el 1 de marzo de 1991. También prestaba rigurosa atención a los comentarios del mercado después de lanzar cada producto, táctica que no dista mucho del comportamiento de Apple cada vez que saca un nuevo producto.

Asimismo, el científico responsable de la Polaroid comentó en una conferencia que realmente la cámara instantánea no ha sido inventada por nadie, sino que siempre ha estado ahí, esperando a ser descubierta. Este planteamiento lo adoptó también el fallecido Jobs, que pensaba que el Mac había existido toda la vida, y que solo hacía falta mostrarlo al mundo.

Una caída estrepitosa y un resurgir inesperado

En 2001, Polaroid Corporation entró en quiebra. Durante la segunda mitad del siglo XX había ganado una popularidad que no logró mantener en la transición de lo analógico a lo digital. De hecho, en vez de seguir avanzando de la mano de la tecnología en el competitivo mercado, decidió apostar por sus innovaciones pasadas, algo que no cuajó del todo bien con las necesidades de nuestros días. Se hacía necesario un reposicionamiento en el mercado, buscando nuevos productos que fabricar aprovechando las sinergias con sus anteriores productos y realizando una transición al mercado digital.

Siete años después, en 2008, la empresa anunció que dejaría de fabricar cámaras instantáneas. Acontecimiento que, por supuesto, hizo entrar en cólera a un ejército de fotógrafos. La humanidad no estaba preparada para decir definitivamente adiós a la Polaroid, así que Fujifilm, la compañía que había estado produciendo una línea parecida al producto de Land desde finales de los noventa, empezó a ofertar dos formatos diferentes de cámara: la Instax Wide y la Instax Mini, que representan hoy una parte significativa de sus ingresos.

Tal ha sido su éxito en los últimos años desde que la creación de Land abandonó el sector, que negocios como Lomography o la propia Polaroid han empezado a sacar a la venta cámaras que funcionen con la película de Fujifilm. De la misma forma, la compañía japonesa no se olvida de su rival americano y continúa desarrollando películas compatibles con las cámaras Polaroid más antiguas.

No hace mucho que dimos paso a la era digital, que ha supuesto una demanda de gratificación instantánea cada vez más creciente. Como dijo el orador motivacional Simon Sinek en una entrevista, “uno quiere comprar algo, entra en Amazon y el producto llega al día siguiente. Quiere ver una película, se mete en internet y no tiene que fijarse en horarios”.

Sin embargo, la cámara instantánea, que no se creó en nuestro siglo, logra cabalgar entre dos mundos, cumpliendo deseos de la época moderna a través de métodos analógicos. Hoy Polaroid vende cámaras digitales que imprimen fotos en alta definición, a color y a prueba de agua; y mediante una aplicación ofrece un servicio de impresión en línea para recibir en casa las fotos tomadas con un teléfono inteligente. Aunque de otra forma, el sueño de la fotografía instantánea sigue viviendo en el siglo XXI.

Con información de Petapixel, EDN Network, BBC News, Forbes y The Atlantic. Las imágenes son propiedad, por orden de aparición, de Wikimedia Commons (1, 2, 5 y 6), Max pixel y YouTube.

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