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Por qué solemos estar asustados por los motivos equivocados



No intenten esto en sus casas: sujetos y actividad de alto riesgo.

Si vives en España tienes una posibilidad entre 150 de morir en un accidente doméstico a lo largo de tu vida, y sólo una  entre 120.000 de fallecer en un atentado terrorista. Sin embargo, es muy posible que tengas más miedo a morir por las bombas de Al Qaeda que abrasado por una sartén de aceite hirviendo. Así somos: generalmente asustados de los peligros más improbables y casi siempre desprevenidos hacia los riesgos potencialmente más amenazantes.
Muchas personas que se suben a un coche sin pensárselo dos veces sienten una aversión enorme a montar en avión. No obstante, es 100 veces más probable que sus días acaben en un accidente de tránsito que en uno de aviación: los 2.000 muertos en accidentes aéreos entre 1950 y 2005 en España igualan la cifra de los que murieron en carretera durante 2009, y eso que el año pasado fue el de menor mortandad vial desde que se tienen datos.
¿Por qué sucede esto? Por un lado, por nuestra impericia matemática. Somos muy malos a la hora de calcular probabilidades, especialmente cuando se trata de fenómenos poco frecuentes (somos mucho mejores, en cambio, cuando se trata de sucesos cotidianos: si veo nubes grises en el cielo deduzco que hay un alto porcentaje de que llueva, así que cojo el paraguas). Nos cuesta creer que sea más peligroso tener piscina en el jardín que una pistola en el cajón de la mesilla pero es así: mueren muchos más niños ahogados en la piscina de su chalet que jugando con el arma de sus papás, en EEUU.
El otro gran motivo es la repercusión mediática que tienen ciertos sucesos. Los muertos por atentado terrorista, por accidente de aviación o devorados por un tiburón tienen un eco desmesurado, mientras de las víctimas de caídas, infartos o asfixia sólo se enteran sus familiares y los médicos que los atienden. Es por ello que nos resulte contraintuitivo que las máquinas expendedoras sean más peligrosas que los tiburones (en el sentido de que matan más gente, aunque con los matices que refiero en el artículo) pero es así: las estadísticas, como el algodón, no engañan.
Fuentes:
Mapfre.
Gaceta sanitaria.
Reason.
LiveScience.
Freakonomics.
NOTA: Por indicación de Jorkab y Anna añado Freakonomics como fuente del artículo, aunque ya estaba implícitamente mentado en el enlace de las piscinas y las pistolas.

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