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El refugio nuclear donde se guarda la historia del cine estadounidense

Packard campus

A prueba de bombas para albergar una de las cinematografías más importantes del planeta. Así es el Packard Campus for Audio-Visual Conservation o Centro Nacional de la Conservación Audiovisual de Estados Unidos, un conjunto de impresionantes edificios que guarda en su interior el acervo cinematográfico y televisivo yanqui. Un paseo por sus archivos sirve para encontrar algunas joyas increíbles muy bien conservadas y alguna que otra curiosidad del mundo del celuloide.

https://www.youtube.com/watch?v=6t0Rk5L37WE

En esta espectacular videoteca hay más de 6 millones de películas, programas de televisión y grabaciones de vídeo y audio, así como guiones, pósteres o fotografías. El material en su conjunto permite dibujar la historia del cine estadounidense.

Por ejemplo, una de sus piezas más importantes son los negativos originales del ‘Asalto y robo de un tren’, un cortometraje de 1903 que reconstruye un caso real y que ha pasado a la historia del cine por su capacidad para contar una historia con un arco narrativo y secuencias en diversos escenarios en apenas 10 minutos, algo poco usual en la época. También está ahí la primera adaptación a la gran pantalla de ‘Frankenstein’Su valor es incalculable, sobre todo si se tiene en cuenta que es la única copia que se conserva.

Este refugio del material cinematográfico no es un lugar cualquiera, ya que los negativos, las latas o las cintas de vídeo tienen que encontrarse en unas condiciones de conservación muy características para que el paso del tiempo apenas les afecte. Así, los rollos se mantienen en estanterías de acero alojadas en 124 bóvedas con una temperatura de unos 3,8º C y un 30 % de humedad relativa. Características de este tipo, que también podemos encontrar en archivos como el de la Filmoteca Española, se complementan con una cantidad enorme de agua dispuesta para que, si se origina algún incendio, inunde las bóvedas y evite que las películas terminen siendo devoradas por las llamas.

El Packard Campus se localiza en el condado de Culpeper, en el estado de Virginia. El conjunto está formado por cuatro edificios que ocupan unos 38.500 metros cuadrados. El centro alberga su memoria bajo tierra, y es que el edificio fue proyectado como un búnker antes de ser destinado a su cinematográfico objetivo actual.

El refugio fue ideado para guardar en él toneladas de dinero al que echar mano tras un hipotético apocalipsis. De 1968 a 1993, la Reserva Federal alojó allí miles de millones de dólares. Si hubiese habido un ataque, la economía habría sido reactivada con ese dinero.

Pero ese ataque nunca tuvo lugar y el dinero fue retirado del búnker. Con el tiempo, David Woodley Packard, filántropo e hijo de uno de los cofundadores de HP, lo compró, lo restauró y lo donó a la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que la convirtió en lo que es hoy. Precisamente, la institución destaca cada año 25 películas que merece la pena conservar por su significativo valor. Es una lista muy heterogénea que incluye películas tan diferentes como ‘Pulp Fiction’, ‘Mary Poppins’, ‘Terminator’ o ‘Aterriza como puedas’.

Conservar y preservar

La mayor parte del material del Packard Campus procede del depósito de derechos de autor de Estados Unidos, pero también hay espacio para las donaciones privadas. Por ejemplo, la cadena de televisión NBC donó más de 120 bobinas con su cobertura del asesinato de John F. Kennedy.

Además de preservarlo, los trabajadores de este búnker nuclear también se encargan de restaurar las copias que les llegan. Así lo han hecho con clásicos de Alfred Hitchcock como ‘La sombra de una duda’ o ‘Enviado especial’, la comedia ‘Sucedió una noche’ o películas de Abbott y Costello. En ocasiones, las viejas cintas se digitalizan, algo de gran ayuda para los investigadores que acuden a la sala de lectura de la Biblioteca del Congreso, que pueden buscar en ese archivo y visionar el viejo material traducido a unos y ceros.

Packard-Campus-Theatre

Como no podía ser de otra manera, el Packard Campus cuenta con su propia sala de cine: el Packard Campus Theatre, inspirado en los clásicos recintos estilo ‘art déco’, con 205 asientos y donde se pueden ver tanto películas en celuloide como en los novísimos formatos digitales. Tiene programación semanal de las colecciones de la Biblioteca del Congreso, lo que hace que este búnker nuclear dedicado al cine sea mucho más que un refugio: se trata de todo un santuario cinematográfico.

Con información de Wired y Wikipedia. Imágenes de Wikipedia (1, 2) y Packard Campus.

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