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Si en África tienen que lavar los preservativos a mano…es que algo se hace mal en la prevención del SIDA


Unas imágenes que han aparecido en varios medio de comunicación africanos han desatado una ola de incertidumbre mundial, que inevitablemente lleva a preguntarnos si estamos haciendo las cosas bien en cuanto a la prevención del SIDA se refiere.
En esas imágenes, emitidas por canales locales de la televisión keniata, se mostraba a unos hombres en Isiolo, en la zona rural al norte de Kenia, lavando sus preservativos y colgándolos a secar. Los hombres afirmaban que el precio de los condones era tan elevado que no podían permitirse el lujo de usarlos una sola vez.
Otros hombres de la aldea también aseguran que cuando no tienen acceso a los preservativos, utilizan bolsas de polietileno e incluso trapos de tela enrollados para tener sexo.
Los condones son gratis en los centros de salud del gobierno, pero en la Kenia rural son pocos y muy distantes entre sí. Y cuando llegan los suministros, se utilizan para hacer negocio con ellos.


Los condones masculinos son de un solo uso, y su lavado y reutilización debilita el látex, aumentando las posibilidades de rotura y, a su vez, el riesgo de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual como el SIDA. Además, el lavarlos en agua sucia también puede llevar a enfermedades ginecológicas adicionales.
Hosea Motoro, de 37 años, el hombre que aparece en la foto lavando el preservativo, es seropositivo y sabe de los riesgos de infectar a su esposa con el VIH si no utiliza un condón. «Sé que estoy infectado, pero no quiero dar a mi esposa el VIH y sé que no lo haré si uso un condón, que es seguro. Tampoco quiero más hijos porque ya tenemos cinco y eso es suficiente para nosotros”, según cuenta al PlusNews.
Hosea Motoro suele andar 5 km hasta su centro de salud más cercano para buscar sus gomas, pero en muchas ocasiones las encuentra agotadas. Por eso cuando tiene la suerte de conseguir los preservativos, los utiliza una y otra vez, previo higiénico aclarado.
Su esposa Josephine dice que el sexo con un condón usado es bastante desagradable, pero cree que es mejor que no tener puesto ningún condón en absoluto. Esta es la filosofía que ya está implantada en la mente de la gente en Kenia y en mucho países de Africa; ahora sólo falta que les proporcionen los medios para ponerla en práctica.

Sin embargo, aunque pueda parecer tan fácil como lanzar condones por el aire, algo no funciona. El Ministerio de Salud keniata afirma que el país se enfrenta a una grave escasez, a nivel nacional, de preservativos, que les ha obligado a hacer un llamamiento de emergencia al Presidente de los EE.UU. y a su plan Plan para el Alivio del SIDA (PEPFAR), pidiendo 45 millones de condones de manera urgente para sus habitantes.
Pero esos condones no llegan, al constreñirse en los cuellos de botella de la contratación internacional y, posteriormente, en el embudo de la caótica distribución nacional. El reciclaje de los condones no hace otra cosa que mostrar cómo las personas están desesperadas por tener relaciones sexuales más seguras, pero los gobiernos siguen siendo igual de ineptos para poner a la disposición de los habitantes los medios para lograrlo.
Quizá sea este el principal Talón de Aquiles del SIDA; un enorme problema de logística al fin y al cabo, un problema que se hace clarividente al observar la imagen de un hombre forzado a lavar su condón para poder reutilizarlo.
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Vía Plus News

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