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El Tecno-vikingo denuncia al autor del vídeo que le hizo famoso: «Me tomó por meme»

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Si has sido asiduo a Internet durante la última década es difícil que no te hayas topado en algún momento con el vídeo del Tecno-vikingo, el espasmódico baile que protagoniza un hercúleo nórdico en el festival tecno Fuckparade en las calles de Berlín. El vídeo fue grabado en julio de 2000 por el artista alemán Mattias Fritsch y a partir de 2007 se convirtió en uno de los virales más populares de la red, con más de 16 millones de visitas y más de 700 de versiones y parodias.

El Tecno-vikingo ha sido imitado, homenajeado e incluso unos cuantos avispados han sacado un dinerillo del personaje, desde el propio artista, que se ha llevado un pico de YouTube, hasta el fabricante de los muñecos articulados con su figura. Pero, claro, nadie ha pedido opinión al protagonista. Y está mosqueado. El Tecno-vikingo, de quien se desconoce su identidad, ha denunciado a Fritsch por explotar su imagen sin su consentimiento y lucrarse de aquella portentosa e improvisada performance. El juicio acaba de comenzar en Alemania, según informa DailyDot.

vikingo comic

El vídeo original del festival estuvo seis años penando en la página web de Fritsch, pero no fue hasta su publicación en Break.com que se convirtió en un “meme”. De ahí saltó a foros y páginas de humor y, gracias a la magia de YouTube, pasó a integrar el imaginario colectivo de los frikis de Internet, ese Olimpo que integran Star Wars Kid, Edgard Güey o el portentoso Pablo Álvarez Meana.

En realidad, la denuncia del anónimo protagonista se formuló hace tres años, momento en que Fritsch eliminó el vídeo original (titulado ‘Kneecam nº 1’) y dejó de recibir dinero de YouTube. ¿Pero quién iba a conseguir eliminar los centenares de parodias subidos a la plataforma de Google, del Techno Viking de Mairena al Tecno-Viking meets 300? Según declara el propio artista, “se trata de una tarea quijotesca”. Como bien sabe el director del Instituto Mendoza (oza, oza), el intento de talar un viral suele desencadenar el llamado “efecto Streissand”.

El artista utilizó la recién ganada popularidad del vídeo para potenciar su carrera artística, estudiando el fenómeno del meme como forma artística. También creó sus propios remixes e incluso creó un archivo online de todas las piezas relacionadas con el Tecno-vikingo, su orgullosa criatura. Ahora, el protagonista del vídeo quiere su parte del pastel. Y está muy mosqueado, así que mejor quítate de su camino, Mattias, no la líes.

https://www.youtube.com/watch?v=wv6hz6NCL5M

Visto en DailyDot. Con información de Pisito en Madrid, Elzo Meridianos y Strambotic. Página de Mattias Fritsch.

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