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Teléfonos móviles inteligentes aún más inteligentes


El Nexus One de Google es uno de los teléfonos inteligentes más interesantes y potentes, pero ¿hace todo lo que podría hacer?

Aunque el término «teléfono inteligente» puede resultar demasiado espléndido para lo que de momento un teléfono es capaz de hacer por sí solo, sí que es cierto que las últimas generaciones de este tipo de teléfonos son capaces hacer por nosotros muchas más cosas que sus antecesores. Aquí van algunas ideas de qué más podrían hacer por nosotros.

Gracias a la utilización de sensores de movimiento, receptores GPS y brújulas los smartphones (el término original utilizado para los «teléfonos inteligentes») pueden recibir información de su entorno y por tanto realizar ciertas acciones en función de lo que ocurre a su alrededor. Esto puede hacer como parte integrada en el sistema operativo o bien a través de aplicaciones adicionales.

Instalar y ejecutar aplicaciones es una de las características propias de este tipo de teléfonos, y cada vez hay más aplicaciones más interesantes y capaces.

Teléfonos «inteligentes» que pueden serlo aún más
Modelos de teléfonos -como pueden ser los HTC Desire o Nexus One- ya aprovechan sus sensores de movimiento para modificar su comportamiento. Son capaces, por ejemplo, de detectar cuando el usuario lo coge o lo saca del bolsillo.

De este modo, si está sonando el teléfono «sabe» que ya puede bajar el volumen del timbre: el usuario ya se ha percatado de que tiene una llamada entrante. Por el mismo principio pueden dejar de sonar o rechazar una llamada si el receptor hace determinado movimiento con el teléfono, como por ejemplo ponerlo boca a bajo.

Aunque esto está bien pueden incorporar o generalizar algunas funciones que harían subir su «coeficiente intelectual» para que resulten aún más útiles y prácticos, hagan más fácil la vida del usuario o contribuyan a alargar en lo posible la duración de la batería.

Algunos ejemplos serían cambios automáticos en la configuración del teléfono según el horario, la carga de la batería o la ubicación geográfica. De este modo sería posible

1. Modificar la configuración según la hora del día. Probablemente no es necesario el mismo volumen de llamada a las 11 de la mañana que a las 4 de la madrugada. El teléfono conoce la hora y por tanto podría establecer distintos volúmenes por sí mismo o ponerse en silencio por sí sólo.

Lo anterior también es aplicable a restricciones de llamadas. En ciertos horarios puedo no querer recibir llamadas excepto tal vez de uno o dos números indicados. El resto de llamadas automáticamente debería ir al buzón de voz.

2. Cambiar la configuración según los días de la semana. Muchos teléfonos admiten distintas configuraciones, por ejemplo en el aspecto visual y en qué aplicaciones aparecen directamente en la pantalla principal. Probablemente de lunes a viernes querría tener una configuración en la que tener a mano aplicaciones que se utilizan principalmente con fines profesionales -como puede ser el correo electrónico- o necesito tener a mano ciertos contactos; pero los sábados y domingos probablemente no querré ni verlas.

3. Configuraciones por ubicación geográfica. Dado que los smartphones son capaces de determinar su posición geográfica -aunque sea de forma aproximada sin GPS, utilizando las antenas móviles como referencia- pueden utilizar esta información para establecer distintas configuraciones.

Esto permitiría por ejemplo determinar qué conexión a Internet utilizar. Tal vez no tenga sentido tener siempre activado el WiFi cuando únicamente se utiliza esta conexión en casa o en la oficina, del mismo modo que puede no tener sentido estar en casa conectado por 3G cuando se tiene un ADSL de 20 ó 50 MB.

Y dado que el teléfono sabe dónde está físicamente -y dónde no está- debería poder habilitar o deshabilitar automáticamente la conexión WiFi sin que el usuario tenga que estar pendiente de ello o llevarlo siempre encendido, con el consumo extra de batería que supone.

Algo parecido podría hacer el Bluetooth si el sensor de movimiento o el GPS detecta que existe movimiento constante y a cierta velocidad: tal vez debería comprobar con un «ping» rápido si el sistema manos libre del coche cerca, por si fuese que el usuario ha cogido el coche pero ha olvidado activar el Bluetooth.

El teléfono podría también ejecutar acciones en función de la ubicación, como por ejemplo enviar un mensaje SMS tipo «estoy llegando» cuando detecte que está próximo o llegando a un lugar determinado.

4. Configuraciones en función del estado de la batería. Consiste en permitir que el teléfono cambie la configuración por sí sólo según ciertos niveles de carga o descarga de la batería. Por ejemplo, sí la carga baja del 20 por ciento que automáticamente se apague el GPS, el 3G (o se quede en 2G) o el Bluetooth si no se está usando; o que baje el brillo de la pantalla y que se reduzca el tiempo que ésta permanece en espera.

Además sería interesante poder indicar al teléfono cuánto tiempo tiempo más o menos va a transcurrir hasta la próxima carga y que él se las apañe -modificando su rendimiento o configuración- para conservar la batería hasta entonces. Mejor aún sería incluso que «aprendiese» patrones de uso de modo que pueda adaptarse y modificar su configuración a lo largo del día de modo que se anticipe al usuario y que además optimice al máximo el uso de la carga de batería.

Aplicaciones al rescate

Plataformas como iPhone y Android cuentan con un gran número de aplicaciones que amplían en cierta medida la capacidad del teléfono para «hacer cosas útiles por el usuario».

Por ejemplo, la aplicación Boundary Reminder permite establecer alarmas de aviso en función de la ubicación geográfica. Poniendo un marca en Google Maps el teléfono avisará cuando se pase más o menos cerca de ese lugar. Por ejemplo si hay que parar en la tienda de la esquina a comprar leche o enviar determinado mail al llegar a la oficina.

Otras aplicaciones permiten poner el teléfono en modo «piloto automático»: puede reenviar mensajes SMS a otro número, contestar automáticamente con un SMS a una llamada o a un mensaje entrante («estoy reunido, luego te llamo»), y cosas por el estilo.

Incluso hay aplicaciones que convierten el móvil en un despertador pero con la particularidad de que pueden adelantar la hora de la alarma en función de la información meteorológica, por ejemplo sonar media hora antes si el día amanece lluvioso.

El repositorio de aplicaciones útiles es enorme, per aún quedan un montón de opciones y posibilidades por desarrollar y explotar. En los próximos años lo móviles incorporarán procesadores tanto o más potentes que los que utilizan actualmente muchos ordenadores comunes, lo que aumenta aún más si cabe su capacidad de hacer cosas y, sobre todo, cosas que hagan más fácil la vida del usuario. Que al fin y al cabo es de lo que se trata.

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