Logo Vodafone

Compartir en:

Las tiritas electrónicas del futuro curarán a calambrazos

No hay botiquín que se precie sin su correspondiente caja de tiritas. Junto al agua oxigenada, alguna que otra pastilla para los dolores de cabeza y un poco de esparadrapo – que a saber cuánto tiempo llevará ahí – no pueden faltar unas tiritas para los rasguños. Sin embargo, estos apósitos no logran (al menos, por sí solos) que la magulladura cicatrice correctamente. Si la herida permanece abierta durante seis semanas, se puede convertir en algo crónico que jamás vuelva a sanar.

Para dar con una solución a este problema, investigadores de la Universidad de Manchester realizaron un estudio con el objetivo de inventar una tirita nueva que, ahora de verdad, contribuya a curar las heridas. Para ello, hicieron en el brazo de cada uno de los cuarenta voluntarios de su investigación una pequeña herida de apenas medio centímetro de profundidad y le aplicaron dos tratamientos diferentes.

A la mitad de ellos se les dejó curar el rasguño de forma normal, mientras que a la otra mitad se le aplicaron pequeños pulsos eléctricos durante dos semanas.

tiritas_calambres

Quienes tuvieron que padecer este trataminto a base de calambrazos vieron cómo sus heridas sanaban mucho más rápido que las de los voluntarios que esperaban a que el propio cuerpo humano se recompusiera. Los pulsos eléctricos aceleraron el proceso, ya que estimularon la formación de nuevos vasos sanguíneos, aumentando el flujo de sangre en la zona que estaba dañada.

Una vez probados los efectos positivos que podría tener un tratamiento con pequeños pulsos eléctricos para las heridas en nuestra piel, los investigadores del Institute of Inflammation and Repair de la Universidad de Manchester colaborarán estrechamente con la firma Oxford BioElectronics Ltd para desarrollar estas tirtas eléctricas.

“Esta investigación ha demostrado la efectividad de la estimulación eléctrica en la cicatrización de heridas”, apuntaba el doctor Ardeshir Bayat, al frente de esta asociación. “Cuando se utiliza en las heridas agudas y crónicas, los vendajes son sólo una cubierta. Con esta tecnología, esperamos que los apósitos sean capaces de contribuir de forma funcional y significativa a la curación de las heridas”, aseguraba este profesor de la Universidad de Manchester.

17368672210_0f5280852e_z

La tirita se adapta al siglo XXI

Estos nuevos apósitos adhesivos que harán que nuestras heridas sanen a base de calambrazos no son la única apuesta para tratar de adaptar las tiritas al siglo XXI. Otras muchas iniciativas buscán sacar más partido a este elemento pergeñado por Earle Dickson en 1917, con el propósito no solamente de curar y proteger los rasguños de la piel, sino también de hacernos la vida más sencilla.

Con este objetivo, un grupo de investigadores de la Universidad de Seúl han trabajado codo con codo con a la firma estadounidense MC10 para diseñar unas tiritas capaces de detectar temblores en los músculos de los pacientes y administrar una cantidad exacta de medicamentos. Con un grosor similar al de una hoja de papel, estos apósitos inteligentes incorporan un complejo sistema de diminutos muelles que controlan la actividad muscular y que provocan que, llegado el momento, se libere un determinado fármaco en pequeñas moléculas que nuestra piel puede absorber.

chip_piel_2

Ideado para tratar de paliar los efectos del Parkinson u otros desórdenes musculares, sus creadores ya están pensando en el siguiente paso. Aprovechando la tecnología en la que trabaja la firma MC10, el próximo reto será que los registros de esos temblores que sufren los pacientes lleguen a su ‘smartphone’, o al de su doctor, para realizar un seguimiento más minucioso.

En la misma línea, un equipo de la Universidad de Carolina del Norte ha diseñado unos parches para que los enfermos de diabetes puedan librase para siempre de las desagradables inyecciones. Estas tiritas, del tamaño de una moneda de un céntimo de euro, incoporan hasta 100 diminutas agujas cargadas con pequeñas dosis de insulina para, en caso de que este apósito detecte que se dispara la cantidad de azúcar en sangre, liberar la cantidad que requiera el cuerpo del paciente.

Ya sean de colores, con personaje de animación, con algún garabato o las clásicas color carne, las tiritas siempre formarán parte de nuestras vidas. Siempre será menester tenerlas a mano, ya sea para curar las pequeñas heridas fruto de los percances cotidianos o, a este paso, para que nos hagan más llevaderas nuestras vidas de innumerables formas diferentes.

—————-

Con información de de Science Daily, University of Manchester, Think Big y El Confidencial. Imágenes de aparición, de Gaelx, University of Manchester, MC10 y Estitxu Carton

Estos contenidos son totalmente inofensivos:

El hombre que salvó la economía brasileña creando una moneda falsa

Controles de aeropuerto: no se les escapa una botella, pero sí el 95% de las armas

«Ponerse un electrodo en el cráneo de forma voluntaria no puede ser bueno”

Los increíbles requisitos que cumplen los bolígrafos del Gobierno estadounidense

Compartir en: