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“El sistema económico es incapaz de discernir aquello que nos acaricia de lo que nos aplasta”


La economía debe reconciliarse con la ecología si queremos mitigar la “crisis estructural” en la que nos hallamos sumidos. Yayo Herrero, coordinadora del Centro Complutense de Estudios e Información Medioambiental (CCEIM), considera que es necesaria “la reformulación del sistema de contabilidad nacional”, para que no sólo contabilice euros sino también “la huella ecológica de las actividades humanas”.
Herrero sitúa la ruptura entre la ciencia económica y la ecología en el desarrollo de la  economía neoclásica “que reduce el concepto de valor al de precio, de modo que conceptos como tierra y trabajo se pueden traducir siempre en capital. Esto supone una ruptura total con la Naturaleza que ahora estamos pagando”.
Un ejemplo de esta ruptura es que “el PIB contabiliza la destrucción como un input, de modo que, en términos económicos, es preferible un estado de guerra que uno de paz, porque el primero genera actividad económica y el segundo no, o que el accidente del Prestige hiciera crecer el PIB”. En otros términos, “el sistema económico no tiene forma de discernir entre aquello que nos acaricia y aquello que nos aplasta”, según Herrero, que simultanea su labor investigadora con su activismo en Ecologistas en Acción, llama la atención sobre lo que considera “falsas soluciones”:
Los agrocarburantes. “Los mal llamados biocombustibles son altamente ineficientes y emplean una superficie ingente de terreno que podría utilizarse para la alimentación humana. Para hacernos una idea, para suministrar combustible para todo el parque móvil español tendríamos que sembrar el territorio de Francia al completo… eliminando previamente a todos los franceses para que no consuman”.
Sostenibilidad. “La etiqueta “sostenible” es una peligrosa convención al que muchas empresas se suman para lavar su imagen. Yo he llegado a oír hablar de “balas sostenibles”, que matan igual de bien pero que no contaminan porque no tienen plomo”.
Optimismo tecnológico. “La tecnoeficiencia es condición necesaria pero no única para reducir la huella ecológica. Por ejemplo, los coches de ahora demandan mucho menos combustible que los de hace 20 años, pero el ahorro energético unitario se lo come el aumento de la producción: el parque móvil ha crecido muy por encima del ahorro energético. Es lo que se conoce como paradoja de Jevons”.
¿Cuáles serían entonces –según Herrero- las soluciones verdaderas para salir del atolladero eco-lógico/nómico? “El decrecimiento y el reparto equitativo de los recursos” son dos opciones “ineludibles” para hacer frente a la “crisis estructural, que está eclipsada por la crisis económica”. También rompe una lanza por desarrollar sectores como la agricultura ecológica, “más intensivos en mano de obra que la agricultura industrial”, la rehabilitación energética de edificios y los trabajos relacionados con la vida humana “que son los peor pagados actualmente y recaen casi exclusivamente en las mujeres”.

Yayo Herrero fue la última invitada a las Charlas de Economía, que cada domingo organiza la sección de economía del 15-M en el Parque Retiro de Madrid.

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