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Producir las primeras hamburguesas artificiales costaría 250.000 € la unidad

No es ningún secreto que el consumo de carne es una de las lacras medioambientales de nuestro mundo. Y el tema aún no está del todo hecho. Según los expertos, y como continuemos comiéndonos todo aquello que tenga patas, para 2050 el consumo mundial de carne se duplicará por efecto del aumento poblacional.

Necesitamos carne nueva para saciar tantos jugos gástricos y aplacar sus efectos sobre el planeta. Y esa carne sólo puede venir de los laboratorios, del interior de un tubo de ensayo.

Mark Post, de la Universidad de Maastricht (Holanda), dirige la mayor investigación a nivel mundial para crear carne in vitro, mediante una técnica que consiste en recolectar células madre extraídas del ganado, que se dejan en el laboratorio para multiplicarse más de mil millones de veces produciendo tejido muscular similar a la carne.

Esta técnica aún se antoja lejos de estar lista para la producción masiva pero, según las palabras de este profesor de fisiología vascular, podría darnos la primera salchicha nacida de un tubo de ensayo en 6 meses; y la primera hamburguesa cuarto de libra sólo carne artificial de aquí a un año. Aunque eso sí, su coste podría frenar los paladares más exigentes: 250.000 € para cada simple loncha de carne picada.

Y mejor no abrir los panecillos para ver con tristeza el interior. En la actualidad las bandas de tejido cultivado en el laboratorio son de 2,5 cm de largo y menos de un centímetro de ancho, de color blanco-grisáceo y aspecto húmedo-feo. Es de color blanco porque no hay sangre en ella y la mioglobina es caxi inexistente.

El tejido, creado por la alimentación de las células madre de un cerdo con un suero procedente del feto de un caballo, se pega a un velcro y se extiende imitando la forma en que los músculos crecen, pero lógicamente aún carece de la apariencia de la carne real.

Por eso los expertos esperan en estos meses hacer su producto lo más similar posible a la roja realidad a la que estamos acostumbrados. Incluso, si los resultados iniciales no se ven o no saben exactamente lo mismo que la carne, los científicos están convencidos de que la población pronto se acostumbrará a ella, especialmente si no tienen otra opción.

Holanda es actualmente el líder mundial en la producción de carne artificial, y el gobierno holandés ha puesto casi 2 millones de € en la investigación. Los científicos implicados creen que la hamburguesa que salga de un tubo de ensayo es sólo la primera etapa de una revolución en los alimentos que podría ser capaz de resolver el problema del hambre en el mundo.

Y también del apetito de los más sibaritas, pues sí tienen éxito en la creación de un producto comestible, la técnica inocua incluso se podría aplicar a animales en peligro de extinción, allanando el camino para productos como las muy esperadas panda-hamburguesas.

Ñum. Ñum.

Vía Meat Info

 

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