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La Tierra Media, desde el punto de vista de los perdedores


Todo el mundo sabe como termina “El Señor de los Anillos”: los repugnantes orcos, los trolls y los ejércitos de Mordor son finalmente derrotados y exterminados por rubios elfos, nobles enanos y seres humanos de cerrada barba (también conocido como los «pueblos libres» de la Tierra Media).
En este caso el dicho «La historia la escriben los vencedores» se convierte en proverbio: tras la batalla, nadie derrama una lágrima por la caída de Mordor, sin pararnos a preguntar ni siquiera si esos seres son realmente malos o simplemente se han vistos forzados a servir al Señor Oscuro Sauron, para abandonar un lugar donde no crece nada y solo rugen los volcanes.
Desde hace 15 años, incluso antes de que saliera la peli, el biólogo y paleontólogo ruso Kiril Yeskov ha estado tratando de solucionar algunos problemas geográficos y de razas en el mundo de fantasía de Tolkien. Kiril tiene 86 publicaciones científicas y el descubrimiento de al menos 7 nuevas especies de arañas.
Y solucionando, solucionando, de repente se encontró en sus manos con que tenía casi terminado «The Last Ringbearer» (“El último portador”), una novela ambientada durante y después de la Guerra del Anillo y un replanteamiento de la historia de Tolkien de 180 grados, en términos del mundo real y desde el punto de vista de los vencidos.


Según Yeskov, parece que la guerra fue causada por dos visiones del mundo diferentes y opuestas: el mundo rural de la aristocracia y el feudalismo, con una magia de apoyo de gran alcance (y cuyos dirigentes quieren mantener el status quo) y el mundo del progreso tecnológico, los albores de la revolución industrial.
En la versión de Yeskov, brillante y cómica a partes iguales, el mago Gandalf tiene una velada intención belicista de aplastar la iniciativa científica y tecnológica de Mordor y sus aliados del sur, porque la ciencia «destruye la armonía del mundo y seca las almas de los hombres». El mago blanco sigue siendo amiguete de los elfos, que aspiran a hacerse los «dueños del mundo» y convertir a la Tierra Media en una «mala copia» de ese tierra mágica suya a la que sólo se llega a través del mar.
Barad-dûr, ya no es conocida como la Torre Oscura y la ciudadela de Sauron; por el contrario, se describe como «la increíble ciudad de los alquimistas y los poetas, los mecánicos y los astrónomos, filósofos y médicos, el corazón de la única civilización en la Tierra Media capaz de apostar por el conocimiento racional de su tecnología en sustitución de la magia antigua». Tampoco sale muy bien parada la mayoría de la élite de Rohan, a los que considera directamente de analfabetos.

La historia se publicó con gran éxito en Rusia en 1999 y las traducciones del libro también han aparecido en otras naciones europeas, incluido en España, donde se publicó en septiembre de 2008 por la editorial Alamut (bajo el título «El último anillo»). Pero el miedo a los derechos de autor que protegen los herederos de Tolkien le han impedido su publicación en inglés.
Eso cambió a finales del año pasado, cuando un fan del escritor, Yisrael Markov, publicó su traducción del ruso al inglés de «El último portador» y la puso disponible sus 139.000 palabras en descarga gratuita. Ya se habían traducido breves pasajes del libro publicados anteriormente en otros sitios, pero la de Markov es la versión «oficial», producida con la cooperación y aprobación del mismo Yeskov.
Y aunque la condición de la nueva traducción también esconde una posible infracción de los derechos de autor de Tolkien, puede ser menos vulnerable frente a una acción legal, ya que nadie está tratando de sacar provecho de ella. Una buena forma para que los orcos, el pueblo vencido por los elfos, se tomen la revancha y decidan por fin ajustar cuentas.
«El último portador»; Gratis y con la bendición del autor (en inglés)
«El último anillo», 22,95 € y con la bendición del autor y de la editorial Alamut (en español).

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