Logo Vodafone

Compartir en:

Luzinterruptus hace sangrar las heridas de la ciudad


Luzinterruptus es un joven colectivo surgido en Madrid y dedicado a la intervención urbana, un gran ejemplo de luminosa creatividad en el agreste medio de las grandes ciudades. La idea detrás su trabajo es muy simple: llamar la atención iluminando lugares públicos para transmitir un mensaje sobre el rápido deterioro que afecta a estos espacios.
No se trata de unos pioneros del arte de luz, pero sí de unos guerrilleros, ya que lo que hace su trabajo diferente es la forma clandestina y espontánea de realizarlo, la mayoría de veces sin patrocinadores y con lo que encuentran por las calles amparados en la noche, su mejor lienzo. Y siempre con una etiqueta de «arte efímero» que las brigadas de limpieza se encargan de arrancar cada día.
Muchos los recordarán colocando en marzo del año pasado 80 bolsas recicladas de las compra iluminadas y flotando al viento en los jardines del Museo del Prado. O también por su instalación «Tanta policía, para tan poca gente…» donde añadieron a todos los coches aparcados en los alrededores de la Plaza del Dos de Mayo unas rudimentarias luces policiales, construidas con vasos de plástico, papel celofán azul y luces intermitentes.
Y cómo olvidar sus «Murciélagos mutantes», que habitaron durante algunos días bajo los múltiples andamios de la capital…



Su éxito creativo les ha llevado incluso a cruzar el charco y llenar una avenida principal de NYC, bajo el puente de Brooklyn, con más de 2.000 libros iluminados para «librar» a la calle del tráfico, en una acción autogestionada para la que no pidieron ningún tipo de permiso.
Aprovecharon que habían ido al museo Guggenheim de la misma ciudad, a presentar una instalación suya que forma parte de la exposición «Contemplating the Void”, para celebrar el 50 aniversario del edificio de Frank Lloyd Wrigh (superen éso). La obra se trata de una visión de ropa tendida por la rotonda del Guggenheim que desacraliza, de una forma muy poética, el concepto aséptico de los museos de arte contemporáneo.

Aunque son capaces de llenar de bragas uno de los edificios más importantes del mundo, su último trabajo es uno de los que más me gustan, por su sencillez y por tocar de lleno una de los iconos publicitarios del siglo XX: la pegada de carteles con cola en las paredes. «Publicidad herida de muerte» es una acción que mete el dedo en la llaga de la capital de España.

«Madrid rebosa publicidad, sólo hay que darse un paseo por el centro para comprobarlo. Y es que el espacio público está tan cotizado por los anunciantes, que no hay nada que la policía y los servicios de limpieza puedan hacer para mantenerlos a raya.
A nosotros siempre nos ha llamado la atención la manera en que los carteles se acumulan unos encima de otros, llegando a encontrarse espacios, estratégicamente situados, con más de 25 capas de papel»

Cuando la pegada de carteles indiscriminada satura completamente los espacios, estos bloques compactos de papel y pegamento acaban cayendo por su propio peso, quedando tirados en la calle hasta que los servicios de limpieza los retiran.
A Luzinterruptus les ha dado por pensar que las paredes sufren mucho y que a causa de ese dolor grandes llagas se abren en su superficie, haciéndolas supurar sangre y fuego.
Para escenificar este pensamiento salieron a la calle el pasado 21 de abril cargados de luces y pintura de guerra, a intervenir estas grandes superficies de publicidad adherida a las paredes.
El resultado son estas fotos que he recopilado de su blog, el mejor sitio donde darse cuenta de la verdadera luz que arrojan sus ideas.



Compartir en: