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Derribando mitos: 1. El mundo es cada vez más violento


% de muertos en guerra, tal y como aparece en «La tabla rasa», de Steven Pinker.
Vivimos en un mundo cada vez menos violento en el que, sin embargo, la percepción de peligro es mayor que nunca. Esta disonancia cognitiva hunde sus raíces en el creciente poder de la industria del miedo, tal y como analizó Barry Glassner en su clásico “The culture of fear” y en el efecto amplificador de los medios: hoy nos enteramos al minuto de las pocas docenas de muertos que se producen en las revueltas de Bangkok pero nadie se enteró en su día de los millones que murieron, por ejemplo, durante la mal llamada Revolución Cultural china.
Las sociedades occidentales viven atenazadas por miedos imaginarios o bien desproporcionados a su peligro real. Mucha gente contestará que el principal problema de su barrio o de su ciudad es la inseguridad pero si le preguntas si ha sido víctima directa de algún acto violento o delictivo te dirá que no: la inseguridad es algo que flota en el ambiente. Es significativo que los españoles, que tiene una de las tasas de criminalidad más bajas de la OCDE tengamos una percepción del peligro al delito similar a México, según muestra el último informe de esta organización (sólo Japón nos gana en paranoia).
La mejor receta contra la percepción subjetiva son los datos objetivos, así que vamos con unos cuantos mitos y los datos que los refutan:
Los pueblos tradicionales son menos violentos que los modernos
-Durante el convulso siglo XX, con sus dos guerras mundiales, aproximadamente el 1% de los varones adultos murieron por la guerra, una tasa ínfima respecto a los porcentajes de grupos amazónicos como los jíbaros (60%) o yanomami (37%), como documentó el arqueólogo Lawrence Keeley (citado en “La tabla rasa”). Curiosamente, desde el punto de vista occidental esos pueblos viven en una pacífica armonía con la Naturaleza, según retrata “Avatar”, cuando en realidad la vida de sus miembros suele ser corta, miserable y finaliza de una forma brutal.
Cualquier tiempo pasado fue más pacífico
-También tendemos a idealizar el pasado, pero casi cualquier período de la Historia es varios órdenes de magnitud más violento que nuestro presente. La tasa de homicidios en la Edad Media en Inglaterra era entre 10 y 20 veces más alta que en el siglo XX. En Amsterdam, este índice pasó de 47 homicidios por cada 100.000 personas en el siglo XV a 1,5 en el XIX, según los hallazgos de la Sociedad Americana de Criminología. En comparación, la tasa de homicidios mundial es del 10 por 100.000 individuos, aunque llega a multiplicarse por 5 en países como Colombia o Sudáfrica.
Las ciudades son más violentas que el campo
-Ese mismo estudio derribaba otro mito muy asentado: las ciudades son más violentas que el campo. Para sorpresa de los investigadores, las bucólicas aldeas medievales eran en realidad el marco de una lucha hobbesiana por la supervivencia. Todos los habitantes –incluidas las mujeres- portaban un cuchillo y la manera habitual de resolver un conflicto era mediante la violencia.
-Pero aunque la criminalidad era altísima en la Edad Media, en realidad era mucho más baja que tiempos ancestrales. Según estudiaron los sociólogos Daly y Wilson, en las sociedades preestatales entre el 10 y el 60% de los hombres mueren a manos de otros hombres. De hecho, escriben, “durante la Edad Media las personas aceptaron unas autoridades centralizadas para librarse del peso de tener que tomar represalias contra quienes les dañaban”.  Toda una lección para los defensores del anarquismo.
Las guerras se cobran cada vez más víctimas
-El porcentaje de víctimas mortales en las guerras no deja de reducirse, lo que no deja de ser contraintuitivo, teniendo en cuenta la indudable mejora de la tecnología para matar. El historiador Adamson calculó que en torno al 90% de los soldados que participaban en las guerras griegas fallecían, un porcentaje que se redujo al 20% en la II Guerra Mundial y al 16% en la Guera de Corea.
Con todo esto no pretendo concluir que el mundo es hoy un jardín de rosas en el que la violencia es algo excepcional. En muchas partes del mundo vivir es una profesión peligrosa, las guerras convencionales han dejado paso a otro tipo de violencia, como la que enfrenta hoy al narco con el Estado mexicano; la mayoría de las víctimas en conflictos violentos son actualmente civiles y, por último, existe una indudable violencia simbólica, pero al contrario que la violencia real ésa no mata. Y eso no deja de ser una ventaja.

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