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Oscar Pistorius, el amputado que corre más que casi todos nosotros… ¿Gracias a sus prótesis?

Clasificarse para competir en unas olimpiadas no está, obviamente, al alcance de cualquiera.

Pero conseguir clasificarse para unas olimpiadas teniendo las dos piernas amputadas por debajo de la rodilla a causa de haber nacido sin peroné en ambas es poco menos que increíble.

Y ese es justamente el caso del sudafricano Oscar Pistorius, apodado Blade Runner por la forma de las prótesis que usa, quien no solo ha conseguido la marca necesaria para poder participar en las olimpiadas de Londres de 2012 sino que llegó hasta la semifinal de la carrera de 400 metros, en la que cayó eliminado.
La participación de Pistorious no ha estado, sin embargo, exenta de polémica, pues no está nada claro si las prótesis Cheetah (guepardo) de Flex-Foot con las que corre le dan una ventaja sobre el resto de los atletas o no.

De hecho, aunque en 2007 comenzó a participar en competiciones «normales» la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo le prohibió en primera instancia participar en las olimpiadas de Pekín de 2008 argumentando precisamente que sus prótesis le daban ventaja sobre otros atletas.

Esa decisión, de todos modos, fue anulada por el Tribunal de Arbitraje Deportivo, que tras un estudio de la Universidad Rice entendió que aunque las prótesis podían darle ventajas en algunos aspectos en otros le perjudicaban, con lo que no estaba nada claro que existiera esa supuesta superioridad.

Pero independientemente de que esa ventaja exista o no, y el debate sigue abierto, el caso de que tan siquiera nos lo estemos planteando es poco menos que de ciencia ficción, y es una señal clara de los increíbles avances que se están haciendo en el campo de las protésis en los últimos años.

Así que no es descabellado plantearse que en un futuro no muy lejano estas prótesis superen claramente nuestros miembros naturales.

¿Qué tal una mano o brazos artificiales como la de Luke Skywalker o el de Nina Sharp que puedan tener fuerza sobrehumana o al menos la capacidad de no cansarse mientras le dure la batería?

¿O unas piernas que permitan a un soldado de infantería caminar y caminar manteniendo un ritmo superior al de otro soldado enemigo con piernas humanas?

Además, aunque hoy en día se empieza a hacer en algunos casos con pacientes que presentan malformaciones congénitas o que por accidentes han perdido funciones en una mano, ¿qué pasaría si alguien decide que quiere sustituir voluntariamente uno de sus miembros normales y perfectamente funcionales por una de estas prótesis?

Esto abre sin duda toda una serie de cuestiones morales que darán mucho de lo que hablar, pero el camino parece claramente abierto, y cuando una tecnología permite hacer algo normalmente la duda no está en si alguien va a hacerlo sino en cuando va a hacerlo.

{Foto de Pistorius CC Kastom vía Wikimedia Commons}

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