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Saca el jugo a la nueva era de los teléfonos exprimibles


Cuando comúnmente se dice que un usuario es capaz de exprimir todas las funcionalidades de un teléfono inteligente, no hablamos en el sentido literal de la palabra. Por lo menos en la actualidad.
Pero en un futuro cercano los teléfonos serán susceptibles de ser apretados físicamente para sacarles mayor rendimiento, siendo capaces de alterar su apariencia para mandar un mensaje de alerta en situaciones en que las señales visuales y sonoras no son suficientes.
Shwetak Patel, un investigador de Ciencias de la Computación e ingeniería en la Universidad de Washington, en Seattle, ha desarrollado un teléfono móvil que se puede apretar, el SqueezeBlock, y que puede imitar el comportamiento de un muelle por medio de pequeños motores integrados en su cuerpo.
Unos sensores de presión en el dispositivo detectan cuánta fuerza se aplica en la carcasa, mientras los motores de control responden ejerciendo resistencia. Debido a que esta resistencia puede ser ajustada, el grado de elasticidad del dispositivo puede ser controlado y proporcionar información básica sin exigir la atención de los ojos o de los oídos.
La percepción de muescas o de hacer «click» en una pantalla se ha convertido en el Pleistoceno de retroalimentación háptica (por contacto); dotándolos de elasticidad, la propiedad de un material para volver a su forma original después de la deformación, obtenemos que los aparatos pierden totalmente la etiqueta de “rígidos”.


Esta nueva información gracias al contacto, y por medio de lo mullido del objeto, proporciona un canal de interacción adicional con el teléfono que puede tener no pocas aplicaciones en la nueva era de los smartphones inteligentes.
Por ejemplo, después de cargar la batería completamente, el teléfono podría sentirse tan tenso como el vientre tras el almuerzo de un perro-pachón; mientras que un gadget que está a punto de agotar su batería puede ser tan fácil de apretar como una pelota antiestrés o un miembro flacidón. Por otra parte, la rigidez puede transmitir emoción por el número de mensajes de correo electrónico que han llegado al buzón de entrada de un usuario.
Otra aplicación que podría utilizar el cambio de rigidez serviría para indicar el tiempo que falta para un evento determinado, donde la disminución de la tensión marcaría el tiempo que falta hasta, por ejemplo, una reunión, permitiendo al usuario comprobar esta información sin necesidad de sacar el móvil del bolsillo o bolso.
Porque, básicamente, el concepto sirve para saber parámetros del teléfono (nivel de llamadas, mensajes, batería…) con sólo tocar el aparato o notarlo en el bolsillo del pantalón. O para utilizarlo en momentos de peligro, por si hay que hacer una llamada de emergencia con un simple apretón de miedo.
En los ensayos de su SqueezeBlock, Shwetak Patel pidió a 10 personas que probaran siete usos diferentes de un prototipo construido en aluminio, que se asemejaba en la forma y tamaño a un teléfono normal. Los participantes fueron capaces de distinguir hasta cuatro niveles de flexibilidad, lo que sugiere que podría ser una forma básica de control de carga de la batería, por ejemplo.
El trabajo fue presentado en el simposium “User Interface Software and Technology», celebrado en Nueva York la semana pasada, bajo el paraguas de la Association for Computing Machinery (ACM).

Fuente y fotos: el estudio de Shwetak Patel, en pdf

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